Con una velocidad pasmosa, y casi sin tiempo de leerla, fue presentada ante el país y aprobada en primera discusión por la Asamblea Nacional la propuesta de reforma de la Ley de Hidrocarburos, en sincronía con los intereses del gobierno norteamericano y sus empresas petroleras.
Los cambios propuestos atentan contra la soberanía del pueblo venezolano de su principal recurso económico, dan más espacio a la empresa privada en la producción y comercialización, flexibilizan tanto las regalías como los impuestos de extracción, y reducen los controles políticos y administrativos de la república sobre el sector.
Sin embargo, se mantiene el principio de la propiedad del Estado sobre los yacimientos, la rectoría del sector y la mayoría accionaria pública de las empresas mixtas.
Se realiza en lo sustancial una institucionalización y blanqueo del modelo de negocio que se venía haciendo con la empresa norteamericana Chevron bajo la Ley Antibloqueo y son en esencia para sus defensores una cesión de soberanía operativa a cambio de viabilidad económica. Para sus críticos una entrega de soberanía en el marco de un tutelaje colonial.
Los cambios efectuados en la Ley permiten:
1. Que los litigios entre las empresas y el estado venezolano se diriman en tribunales independientes, no solo en la justicia de Venezuela.
2. Que empresas privadas domiciliadas en el país operen exploración y producción.
3. Que la comercialización del petróleo la hagan las empresas privadas y no PDVSA y que el fruto de estas operaciones pueda ser depositado en cualquier moneda y en cualquier país
4. Que las regalías pagadas por las empresas petroleras al Estado disminuyan y se flexibilicen
5. Que el impuesto de extracción también disminuya y se flexibilice
En el gobierno de Nicolás Maduro el país perdió dos tercios de su producción petrolera. El mal manejo de la industria, la corrupción y las sanciones norteamericanas postraron la producción del principal recurso del país y con él nuestra economía.
Tenemos la necesidad imperiosa de levantar la industria petrolera, y para eso podría ser necesaria la participación de la inversión extranjera, pero cuáles son las formas y las maneras deben ser fruto de un transparente y amplio debate en el seno del pueblo venezolano y acordado con la participación de las mayorías, no fruto de un chantaje imperial a favor de sus intereses.
antoniogonzalezplessmann@gmail.com