(VIDEO) Subastan a Venezuela en la Casa Blanca

Sábado, 24/01/2026 10:36 AM

Decía Voltaire que "en la guerra de lo que se trata ante todo es del robo". Ello resulta evidente a medida que los hampones asaltantes de Venezuela abandonan las coartadas de su asesinato en masa.

En primer lugar, la de la lucha contra la droga. No cabe en cabeza alguna que el mayor consumidor de estupefacientes del mundo trate de arreglar en otros países el problema que no puede o no quiere resolver en el suyo. Venezuela no figura como país productor o traficante de sustancias ilícitas en el Informe Mundial sobre las Drogas de UNODC, en el del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, ni en ninguno de los informes autorizados sobre el tema. El Departamento de Justicia reformuló la acusación contra el secuestrado Presidente Maduro retirando toda alusión al "Cartel de los Soles", en clara admisión de que éste es una invención sin fundamento (https://misionverdad.com/venezuela/eeuu-deshecha-su-propia-creacion-el-cartel-de-los-soles).

Olvidado está el infundio de que 250.000 migrantes venezolanos, en su gran mayoría honrados trabajadores, amenacen a un país con 348 millones de habitantes.

Tampoco se invoca el pretexto de que masacrar venezolanos inermes sea forma de imponerles unas "autoridades legítimas" por las cuales nunca votaron. Ni una vez ha mencionado el capo invasor al anodino candidato González Urrutia; tampoco contestaba las llamadas de María Machado, a la cual descalificó como "falta del apoyo y el respeto necesarios", y sólo recibió a escondidas cuando ésta incurrió en el frenesí adulatorio de intentar transferirle el Premio Nobel a cambio de que le transfiriera un país.

En aras de tales falacias el gobierno de Estados Unidos durante un cuarto de siglo ha gastado sumas incalculables para destruir la economía, la sociedad, la población y el gobierno de Venezuela. Con datos de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) y de la Oficina de Prespuesto del Congreso (CBO), la IA de X estimó el gasto del último bloqueo en 2.000 millones de dólares cada 90 días. Mientras que Copilot, de Microsoft le calcula un costo de 22.000 millones, sin contar imprevistos. Todavía no hay datos sobre el gasto que requirió la invasión del 3 de enero (https://panampost.com/jose-gregorio-martinez/2025/09/12/los-millonarios-gastos-de-eeuu-para-un-cambio-de-regimen-en-venezuela/).

Tampoco disponemos de una contabilidad precisa del monto de los daños causados por el gobierno de Estados Unidos a Venezuela durante un cuarto de siglo entre intentos de golpe de Estado, paros inducidos con fines políticos, tentativas de magnicidio, financiamiento de oleadas terroristas, robos de activos en el exterior, sabotajes, fallidas invasiones de mercenarios, medidas coercitivas unilaterales, robos de naves y aeronaves, retaliaciones para todo el que comerciara con nosotros, congelación de fondos en el exterior, secuestro de agentes diplomáticos, obstrucción del acceso a medicinas y tratamientos clínicos, bloqueo de todo intercambio económico con el resto del mundo, asesinato de pescadores y destrucción de vidas y activos en un bombardeo sin previa declaración de guerra.

Así llegamos a la hora de la verdad. El 9 de enero de 2026, con manos todavía tintas en sangre, se reunieron en la Casa Blanca hampones de 17 petroleras estadounidenses para la grata tarea de repartirse el botín. Ninguna pagó el exorbitante costo de la invasión: lo asumió el gobierno de Estados Unidos, vale decir, el acosado contribuyente. Ni un solo venezolano, ni María Machado, ni un servidor, fuimos invitados a la rebatiña de nuestro país.

Las reglas de la subasta eran claras. Trump afirmó que su administración decidiría cuáles firmas podrán participar. "Ustedes están negociando conmigo. No están negociando con Venezuela en absoluto. No queremos que ustedes negocien con Venezuela" (Trump seeks $100bn for Venezuela oil, but Exxon boss says country 'uninvestable': https://www.bbc.com/news/articles/c205dx61x76o). El precio de una nación en la grotesca subasta era de 100 billones (En inglés un billion es mil millones). De golpe, y sin el menor título legítimo, Trump pretendía atribuirse personalmente el gobierno y la riqueza mineral de todo un país ajeno.

Este arrebato tuvo su merecida respuesta: ninguna. Ni una sola de las empresas formuló una oferta. El jefe ejecutivo de la Exxon, Darren Woods, planteó que para reingresar "necesitaríamos muy significativos cambios de lo que hemos visto históricamente y de la situación actual". Vale decir, remodelar el país al gusto de los posibles saqueadores, pues actualmente sería "uninvestable", no apto para invertir.

Se planteaba así el delicado tema de la "seguridad" de las inversiones, sobre el cual consignaba Marx en 1875: «El capital, dice un redactor de la Quarterly Review, huye de la violencia y la refriega y es de condición tímida. Esto es muy cierto pero no es toda la verdad. El capital experimenta horror por la ausencia de ganancia o por una ganancia muy pequeña, como la naturaleza siente horror por el vacío. Si la ganancia es adecuada, el capital se vuelve audaz. Un 10% seguro, y se lo podrá emplear dondequiera; 20%, y se pondrá impulsivo; 50%, y llegará positivamente a la temeridad por 100% pisoteará todas las leyes humanas; por 300% y no hay crimen que lo arredre, aunque corra el riesgo de que lo ahorquen. Cuando la turbulencia y la refriega producen ganancias, el capital alentará una y otra. Lo prueban el contrabando y la trata de esclavos» (…) (El Capital, Tomo I, volumen 3 páginas 950 y 951).

El momento culminante estaba sin embargo por llegar. Un inoportuno de los que nunca faltan reveló que la drástica ofensiva de sanciones estadounidenses había impulsado a Venezuela a celebrar contratos con una filial de la petrolera estatal rusa Rosnef por cerca del 45% de los mejores yacimientos de energía fósil del país. De resto sólo quedaban campos en vías de agotamiento o de difícil o muy costosa recuperación. El honesto Trump había tratado de venderles a sus cómplices concesiones ya adjudicadas a terceros. "Esos contratos existen, y serán respetados", terminó por confesar el embaucador, quien sabe que se puede aniquilar países ricos en minerales estratégicos, pero no desconocer compromisos contraídos con potencias nucleares (Piers Morgan Latino: https://www.youtube.com/watch?v=2rSG54FGOc8). Los astutos saqueadores quedaron con un palmo de narices.

No sé qué decir del postulado según el cual un vendepatria es honorable siempre y cuando venda la patria ajena. Mi América del Norte es Tom Payne, Walt Withman, Poe, Mark Twain, Herman Melville, Winsor MCay, 0rson Welles, Hemingway, George Gershwin, Janis Joplin, Richard Feynman, Thomas Pynchon. A ninguno de ellos lo imagino despedazando su país o el de otros para subastar los despojos. Intento imaginar cómo se podría convertir mi tierra natal en "investable". No me sale. Mejor dicho: no me da la gana. Lo mismo ocurre a todos y cada uno de los compatriotas con quienes he hablado desde el 3 de enero de 2026.

 

 

NOTA: MI BLOG luisbrittogarcia.blogspot.com HA SIDO INTERFERIDO INFORMÁTICAMENTE PARA QUE NO ADMITA NUEVAS ENTRADAS. POR ESTA VÍA HACEMOS LLEGAR A NUESTROS LECTORES EL ARTÍCULO DE HOY. LBG.

Nota leída aproximadamente 231 veces.

Las noticias más leídas: