Mi palabra

Candela contra Tatiana y ella estuvo ahí, ahora es fuego contra el proceso y sigue vivito

Sábado, 24/01/2026 10:58 AM

¡Las necesidades pueden ser muchas,

pero la más fuerte es aquella

que te obliga a vencer o morir.!

Del arte de la guerra del libro

de Nicolás Maquiavelo

El fallecido dirigente político y sindicalista, Blas Torres, hombre honesto y sincero, militante del casi desaparecido MEP, tenía una manera muy particular, para elogiar y estimular a la primera alcaldesa comunista, mucho antes de llegar el comandante Chávez al poder, Tatiana Delgado, ¡Usted es como las trinitarias, candela con ellas, pero se mantienen firmes y florecen apenas pasa el calor! No era para menos, al hacer semejante comparación, pero era una apreciación de un luchador social, quien vivió la guerra, que le montó el entonces gobernador del estado Portuguesa, Elías D´Onghia, algo parecido – guardando las distancias y el compromiso por el país– lo estamos viendo y viviendo en estos momentos, ya que, fue un saboteador y falso al estilo de Donald Trump con el bloqueo, al convertir el llamado situado del estado en una sorpresa, lo retrasaba cuando le daba la gana, como cualquier mala paga y guapetón de barrio.

La gestión de Tatiana Delgado, se convirtió en una guerra sin cuartel, entre el gobernador y el movimiento revolucionario, encabezado para aquel entonces por el PCV y fueron momentos de lucha intensa y mucha tensión por la verdad, en el cual no hubo ni un minuto de flaqueza por parte de la alcaldesa, quien supo mantener la frente en alto y cualquier ataque lo respondía, como la máxima autoridad del municipio, sin caer en la prepotencia y la arrogancia, como hacía el mandatario regional y podemos resaltar un episodio incitado por él, cuando echaron a la calle al movimiento estudiantil dirigido por los adecos, para llegar hasta el edificio municipal para destrozarle las vidrieras y algo más, pero fueron repelidos por un grupo de guardias nacionales dirigidos por un comandante, con ametralladora en mano dispuesto a golpear a los jovencitos, pero al momento se interpuso en el camino Tatiana, quien no se apartó ni un instante del militar, haciéndole echar para atrás sus intentos de aporrear al grupo de estudiantes, ya que, los defendió hasta el momento que todo se calmó.

No estamos lejos de esa realidad, vivida por una mujer abnegada y entregada en cuerpo y alma a la Acarigua, que la eligió alcaldesa, pero los ataques se fueron multiplicando de manera tan rápida y violenta, apoyados por los medios de aquel entonces, sobre todo la emisora de mayor cobertura y sintonía en el estado en aquel momento y precisamente el dueño, fue su principal adversario postulado por el partido de gobierno – AD– por capricho y la amistad, que lo unía al gobernador, quien movió cielo y tierra para que saliera victorioso, pero al final pudo más la unidad de la izquierda, las referencias y personalidad de Tatiana, ganada con la lucha en los barrios de Acarigua, aparte de haber ejercido la docencia por varios años en un liceo de la localidad.

En estos momentos, se repite la historia y hechos vividos por la alcaldesa Tatiana Delgado, pero esta vez teniendo, como punto de referencia el proceso bolivariano, en primer lugar, fue contra el comandante Chávez y ahora le tocó el turno al valiente y corajudo Nicolás Maduro, nacido y formado en las barriadas caraqueñas, para después iniciar su tarea con mucho honor de reemplazar y representar al comandante, cuando este se percató, que la muerte le andaba rondando. A partir de ese momento se desataron los demonios por parte de la oposición, con el apoyo irrestricto de los últimos gobiernos estadounidenses, quienes sacaron al Guaidó, como los magos, cuando hacen aparecer conejos de un sombrero; pero además el apoyo del poder mediático desbordado y las redes sociales, que las convirtieron en un aliado fundamental para tratar de echar por tierra el futuro promisorio del árbol bolivariano en tránsito al socialismo.

La última llamarada de fuego del imperialismo en contra del proceso bolivariano, la lanzaron el 3 de enero, con el cual se llevaron secuestrado al presidente Maduro y su compañera de vida y lucha Cilia Flores, despertando algunos opositores, quienes incendiados de odio, celebraron lo que para ellos es una hazaña, pero dejaron al descubierto su mayor inocentada, ya que, si aplaudieron semejante atropello del imperialismo, por supuesto, que también lanzaron sus bombos y platillos por los muertos, heridos y destrozos de viviendas, sin que todavía los culpables se puedan llevar a juicio. Ahora el responsable directo, Donald Trump y su arrastrada, María Corina, quien pedía a gritos la invasión tratan de cambiar por conveniencia, como el camaleón; la principal tarea de ellos es lanzar mentiras, como hizo el jefe de propaganda de Hitler, para tratar de paralizar el proceso bolivariano, pero entre más fuego le lanzan, más firme se hace el árbol de la revolución, bajo la inspiración del pensamiento y ejemplo del Libertador Simón Bolívar; porque la tarea inmediata es aprender a bailar con una pareja tan trastornada y falsa, como es el imperialismo.

 

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