Gregory Bovino, el nazi al mando del ICE

Sábado, 24/01/2026 05:49 AM

Gregory Bovino, de 55 años, se ha convertido en la figura más visible y controvertida de la política de deportaciones masivas de la administración Trump.

A diferencia de los agentes enmascarados que lo acompañan, Bovino opera sin ocultar su rostro, liderando operativos en Los Ángeles, Chicago, Nueva Orleans, Minneapolis y otras ciudades estadounidenses.

Su ascenso a "comandante en general" (commander-at-large), un título sin base estatutaria creado específicamente para él, lo sitúa fuera de la estructura de comando tradicional de la Patrulla Fronteriza, reportando directamente a la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem.

La historia familiar de Bovino contiene una ironía histórica profunda. Su bisabuelo, Michele Bovino, emigró desde Calabria, Italia, a Pensilvania en 1909. En mayo de 1924, Michele solicitó la ciudadanía estadounidense, el mismo mes en que se creó la Patrulla Fronteriza y se implementaron cuotas que limitaban drásticamente la inmigración italiana, catalogando a los italianos como "indeseables".

Después de que Michele se naturalizara en 1927, su familia logró reunirse gracias a las leyes de "ciudadanía derivativa" para menores, beneficiándose de políticas que permitían la reunificación familiar. Su abuelo Vincenzo, de 12 años en ese momento, automáticamente obtuvo beneficios de ciudadanía.

Joseph Sciorra, director de programas académicos del Instituto John D. Calandra de Estudios Italoamericanos, describe la situación como "asombroso ver a una persona cuyo abuelo fue inmigrante participando en un tratamiento tan abominable y violento de migrantes contemporáneos".

Bovino se unió a la Patrulla Fronteriza en 1996, inspirado por la película de 1982 "The Border", que vio cuando tenía 11 años. Paradójicamente, en esa película los agentes fronterizos eran los villanos, pero Bovino se identificó con ellos desde la infancia.

A lo largo de su carrera de casi 30 años, ha ocupado diversos puestos:

 

  • Agente en El Paso, Texas
  • Jefe asistente en Yuma, Arizona (2004-2008)
  • Agente a cargo en Blythe, California (2008)
  • Agente a cargo en Imperial Beach, San Diego (2012)
  • Jefe de Políticas en la sede de la Patrulla Fronteriza (2016)
  • Jefe de Agentes del Sector Nueva Orleans (2018)
  • Jefe de Agentes del Sector El Centro, California (2020)

 

 

En 2023 fue temporalmente relevado de su comando, lo que republicanos del Congreso describieron como una medida de represalia después de que testificara críticamente sobre las condiciones fronterizas bajo Biden. También se reportó que otros factores influyeron, incluida su presencia en redes sociales y una foto de perfil posando con un rifle de asalto.

El 7 de enero de 2025, Bovino lideró una redada en el condado de Kern, California, enviando a 65 agentes de la Patrulla Fronteriza 300 millas al norte de su jurisdicción. Inicialmente afirmó que tenían "una lista predeterminada de objetivos" y que muchos tenían antecedentes criminales, asegurando que "hicimos nuestra tarea".

La realidad resultó ser muy diferente. Documentos de la Patrulla Fronteriza obtenidos por CalMatters revelaron que 77 de las 78 personas arrestadas no tenían ningún registro previo con la agencia. Una jueza federal, Jennifer L. Thurston, dictaminó que la operación probablemente violó la protección constitucional contra registros irrazonables, basándose en paradas aleatorias sin orden judicial donde se congregan jornaleros y trabajadores agrícolas.

La jueza emitió una orden judicial prohibiendo a la Patrulla Fronteriza realizar redadas similares en el Valle Central de California, declarando: "No puedes simplemente acercarte a personas con piel morena y decir: 'Muéstrame tus papeles'".

En Chicago, durante la "Operación Midway Blitz", Bovino fue grabado lanzando una lata de gas lacrimógeno a una multitud de manifestantes. Los demandantes alegaron que violó una orden judicial que prohibía a los agentes federales de inmigración usar gas lacrimógeno.

La jueza Sara L. Ellis, quien impuso la orden, reprendió a Bovino después de determinar que "mintió bajo juramento" al afirmar que fue golpeado en la cabeza con una piedra antes de desplegar el gas lacrimógeno. El Departamento de Seguridad Nacional había justificado el uso de fuerza basándose en esta afirmación falsa.

La jueza ordenó a Bovino reportar diariamente sobre el uso de fuerza de la Patrulla Fronteriza, aunque esta orden fue posteriormente pausada por un tribunal de apelaciones. En respuesta a una orden judicial en Minneapolis que prohibía el uso de gas lacrimógeno contra manifestantes pacíficos, Bovino declaró desafiantemente que continuaría usando "municiones menos letales".

La apariencia física de Bovino ha generado comparaciones inquietantes. Videos del Departamento de Seguridad Nacional lo muestran usando un abrigo largo negro que provocó comparaciones con uniformes de la SS nazi, incluidas críticas del gobernador de California, Gavin Newsom. En Minneapolis usó un abrigo verde que algunos criticaron como similar a uniformes nazis.

El DHS respondió que "está usando su uniforme de la Patrulla Fronteriza", pero la elección de vestimenta ha alimentado las críticas sobre la teatralidad militarizada de sus operaciones.

Bovino es el único oficial visible sin máscara en operaciones donde todos los demás agentes ocultan sus rostros. Cuando se le preguntó al DHS por qué no usa máscara, la portavoz Tricia McLaughlin declaró: "Porque todos los pandilleros y terroristas que han puesto recompensas sobre su cabeza y amenazado con asesinarlo ya saben quién es". Efectivamente, grupos criminales han ofrecido recompensas de hasta $10,000 por matarlo.

Las operaciones de Bovino se caracterizan por:

"Redadas en lugares de trabajo": Sus agentes han detenido a jornaleros afuera de tiendas Home Depot en Westlake, trabajadores de lavados de autos en Los Ángeles, trabajadores de la industria textil en el centro de Los Ángeles, y trabajadores agrícolas en campos de fresas de Oxnard.

"Uso de fuerza": Videos muestran a agentes bajo su mando rompiendo ventanas de automóviles, usando gases lacrimógenos y bolas de pimienta contra manifestantes y medios de comunicación, y derribando al suelo a personas que se oponen a su presencia.

"Redadas militarizadas": Incluyendo una redada nocturna militarizada en un complejo de apartamentos de Chicago que resultó en 37 arrestos, involucrando adultos y niños siendo sacados de sus hogares.

"Desafío a autoridades locales": Cuando el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, firmó una orden ejecutiva prohibiendo la aplicación de leyes migratorias en propiedad de la ciudad, Bovino la llamó "un sueño imposible" que no acataría, declarando: "No hay santuario aquí en Chicago. Así que, alcalde Johnson, puede seguir emitiendo esas órdenes ejecutivas, pero vamos a seguir aplicando la ley".

Para Bovino, no hay distinción entre trabajadores de campo, vendedores de paletas heladas y traficantes de fentanilo. Todos encajan en una categoría: "Gente mala". Como declaró en una conferencia de prensa: "Para Aduanas y Protección Fronteriza, por eso estamos aquí ahora, es para eliminar a esas personas malas y cosas malas, ya sean extranjeros ilegales, drogas o de otra manera".

Bovino creció en una familia italoamericana en Carolina del Norte. Su padre, Mike, quien era dueño de un bar, fue a prisión después de matar a una mujer de 26 años en un accidente automovilístico conduciendo bajo influencia del alcohol. Los padres de Bovino se divorciaron cuando él tenía 14 años.

Compañeros de la secundaria Watauga recuerdan que le gustaban las serpientes y sabía dónde encontrar las venenosas. Se graduó en 1988 y asistió a la Universidad del Oeste de Carolina, donde apareció en la lista del decano en 1991.

Jenn Budd, ex oficial de la Patrulla Fronteriza y ahora crítica de la agencia, describe una cultura institucional problemática. Afirma que la agencia tiene estándares bajos para aceptar nuevos reclutas, no examina a los contratados lo suficientemente bien y rutinariamente emplea fuerza excesiva.

Budd relata que los agentes se refieren a los migrantes detenidos como "tonks", el sonido que se hace cuando los oficiales golpean cabezas con linternas. "El patrón y la práctica aquí es hacer acusaciones falsas contra las personas que acabas de golpear", dijo. Budd renunció después de descubrir irregularidades y ser amenazada para que guardara silencio.

Sobre Bovino específicamente, Budd comenta: "Solo está andando por ahí con sus compinches, capturando migrantes y personas de color y acosando gente".

Cuando un Mayor General de la Guardia Nacional cuestionó algunas de las tácticas de Bovino, el jefe de la Patrulla Fronteriza cuestionó su lealtad al país, mostrando un patrón de desafío a cualquier autoridad que lo cuestione, ya sea judicial, civil o militar.

Bovino se ha convertido en el rostro visible de una política que muchos consideran cruel e inhumana. Su teatralidad, su negativa a usar máscara, su presencia constante frente a las cámaras, y su retórica agresiva lo convierten en el instrumento perfecto para una administración que busca generar miedo en las comunidades inmigrantes.

Su relación directa con la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, saltándose las cadenas de comando tradicionales, y su participación en la reorganización de ICE junto con Corey Lewandowski, ex gerente de campaña de Trump, lo sitúan en el centro del proyecto político de deportaciones masivas.

A los 55 años, Bovino está a dos años del retiro obligatorio. Mientras tanto, ha prometido regresar a Chicago y fuentes indican que un nuevo impulso de deportaciones en Illinois en 2026 podría involucrar un destacamento más grande de agentes de la Patrulla Fronteriza que durante los meses iniciales de la "Operación Midway Blitz".

Gregory Bovino representa la convergencia de varios elementos preocupantes en la política estadounidense actual: la militarización de la aplicación de leyes de inmigración, el desprecio por las protecciones constitucionales, la teatralidad autoritaria, y la ironía histórica de un descendiente de inmigrantes que fueron considerados "indeseables" ahora liderando la persecución de una nueva generación de personas que buscan exactamente lo que su familia buscó hace un siglo.

Las múltiples determinaciones judiciales de que ha mentido bajo juramento, violado órdenes judiciales, y conducido operaciones probablemente inconstitucionales no han resultado en consecuencias, sino en ascensos. Su caso ilustra cómo, en ciertos contextos políticos, la crueldad no es un error sino una característica valorada.

La historia juzgará si Bovino es simplemente un burócrata siguiendo órdenes o si, como sugiere el registro documental, es un actor comprometido con una visión que ve a ciertos seres humanos como inherentemente "malos" por su estatus migratorio, sin importar sus contribuciones, sus familias, o sus derechos.

NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE 

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