Venezuela tres de enero

Miércoles, 11/02/2026 01:32 AM

Tras los sorpresivos eventos del tres de enero 2026 la Ley Orgánica de Hidrocarburos venezolana entró en reforma parcial y por consiguiente fue aprobada. Tras los daños administrativos y financieros de las dos últimas décadas sus resultados golpearon técnicamente las refinerías, taladros y pozos, pero ahora todo da un giro inesperado.

Estados Unidos tras el secuestro del presidente venezolano se propone tomar con sus corporaciones petroleras todo el control de la cadena de extracción, comercialización y financiarización de la industria petrolera venezolana.

Con la cadena de sanciones iniciada tras el 2015 se limitó técnica y financieramente a PDVSA. Sin recursos suficientes se dificulta llevar el crudo hasta la superficie y de allí cumplir con la acostumbrada dinámica de compromisos nacionales e internacionales.

Para Venezuela la extracción de cada barril de petróleo tiene un costo de quince dólares. Por esto soberanamente buscó una salida y aprobó la Ley Antibloqueo. Esto le permitió cubrir el aumento de su estancada producción la cual había caído en agosto del 2019 a trescientos mil barriles diarios. La solución fue migrar a un financista petrolero y de allí salió el conocido Modelo Chevron.

Por varias razones las transacciones acordadas tras la Ley Antibloqueo se mantuvieron en reserva, conociéndose sus acuerdos ahora tras la aprobación parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Las nuevas negociaciones serán financieras y regirán la entrada a una veintena de corporaciones extranjeras las cuales manejan la cadena de producción del petróleo en Venezuela.

La lucha por la independencia y soberanía de nuevo deberá esperar algunas décadas. Por mucho tiempo será imposible desarrollar formas distintas en toda la cadena petrolera sin tener la presencia y decisiones del control norteamericano. Esto será así hasta que dentro de la industria petrolera nacional se cree otra mirada que nos permita controlar nacionalistamente el comercio equilibrado de nuestros recursos según nuestros intereses.

A partir de ahora ―2026― este nuevo tiempo podría tardar unos treinta años, tiempo acostumbrado en Venezuela para los grandes cambios en petróleo. Actualmente se ha retrocedido, pero queda la experiencia la cual podría reducir los tiempos acostumbrados.

Ahora comenzará a definirse financieramente el Modelo Chevron, concesionado desde la Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y Garantía de los Derechos Humanos, aprobada el 9 de octubre del 2020 con la cual se otorgaron poderes excepcionales.

Desde su aprobación se permitió fomentar la inversión nacional a través de la inversión extranjera. Esto de la inversión internacional es lo normal para cualquier país.

Pero la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos establece diferencias con la Ley Antibloqueo, aun cuando la primera toma el espíritu de la segunda. Anteriormente con la Ley Antibloqueo el ejecutivo pudo tomar decisiones puntuales sin la aprobación legislativa, ahora con la reciente Ley Orgánica de Hidrocarburos se incluyen a las transnacionales como parte necesaria para el nuevo despegue financiero del país.

Anteriormente el Estado se reservaba su régimen de reserva y confidencialidad con estas transacciones financieras, ahora los recursos serán depositados ―primeramente― en el Fondo Catar: Establecida la orden por parte de Estados Unidos, Venezuela queda sujeta a poder utilizar este dinero sólo en áreas exigidas y sus compras serán dirigidas exclusivamente hacia empresas norteamericanas.

Resumiendo, la Ley Antibloqueo representó un intento del gobierno venezolano tras adaptarse a un entorno económico adverso, pero también planteó serias preocupaciones. Ahora, siguiendo el Modelo Chevron el mismo será replicado por todas las transnacionales petroleras. Su principal consecuencia es que el financiamiento será a cambio del control de la cadena productiva del petróleo venezolano.

Con la Ley Antibloqueo la forma como se manejó la producción en cuanto a informar el tema financiero con lo que se estaba produciendo fue muy tenue. Cuanto se estaba ganando no quedó tan claro. El Estado en esto fue celoso guardando información y la situación le hizo enfocarse en decisiones que esperaron tener mejores resultados que determinarán el despegue económico. Ahora ha tenido que concluirse que para regresar a las anteriores metas de producción es necesaria la inversión de transnacionales petroleras.

Aun cuando cada quien pudiera interpretarlo a su manera los números del Banco Central de Venezuela tampoco han estado tan claros, incluso con la misma inflación. Cuando los informes no estaban tan claros en el BCV entonces los resultados eran más turbios en PDVSA. Por eso las presidencias de la última década y media de la estatal petrolera representaron las mayores desidias en producción y financieramente simbolizan un fracaso.

Mientras, desde Estados Unidos muchas acciones y hechos comenzaban a llamar la atención; juicios contra venezolanos y algunos extranjeros tras negociaciones con la industria petrolera nacional. Los gringos capturando y solicitando deportaciones, emitiendo órdenes internacionales de captura y procesando a quienes habían desfalcado bajo engaño a la estatal petrolera venezolana. Fue sorprendente ver cómo hasta el yerno del ultra opositor Antonio Ledesma y hasta el hijo de Henry Ramón Allup estaban metidos en sobornos a contratos de la estatal petrolera, todo esto cuando sus parientes pedían contundentes operaciones de bloqueo y sanciones contra Venezuela. Todo quedó registrado en la resonancia de la corrupción en PDVSA.

El entorno político de estos presidentes de PDVSA con grupos contrarios a la estatal petrolera ha sido un golpe muy duro. Todo ha quedado grabado en lo poco que el país ha conocido, pero todo demuestra y se coincide en que aún hay más por conocer.

Ahora para la recuperación de la industria petrolera la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos establece en uno de sus artículos la implementación de reducciones entre 20% y 15% en exploraciones a riesgo.

Es lo mismo que sucedió en el año 1994 bajo el segundo mandato de Rafael Caldera cuando se dio el antinacional proceso de la Apertura Petrolera. Aquello hizo entrar al país a las transnacionales petrolera las cuales posteriormente bajo el gobierno de Hugo Chávez migraron al régimen de Empresas Mixtas, proceso antipático para muchas de estas corporaciones. Esto llevó a EE. UU. a sancionar y bloquear para después invadir ―nada nuevo sobre el escenario internacional contra la OPEP― y ahora forzar la entrada bajo formas inusuales en las nuevas contrataciones.

En Venezuela no se dan exploraciones a riesgo, Venezuela no es un riesgo para extraer petróleo. Venezuela será un riesgo en cualquier otro mineral, pero en el petróleo no. Si lo comparamos con otros minerales como el oro necesitaríamos tecnologías más duras para alcanzar las inalcanzables franjas de oro existentes en el subsuelo venezolano, pero en el petróleo tiene una tradición que se extiende por más de un siglo.

Hasta más pronto...

Miguel A. Jaimes N.

https://www.geopoliticapetrolera.com

10 febrero 2026

Para Al-Mayadeen. Líbano.

Nota leída aproximadamente 240 veces.

Las noticias más leídas: