Convivencia Nacional

Martes, 27/01/2026 12:20 PM

"La paz no es la ausencia de conflicto, es la presencia de justicia y la voluntad inquebrantable de un pueblo que se niega a ser colonia."

La historia de las agresiones contra Venezuela no es fortuita; responde a una arquitectura de control global diseñada en los laboratorios de Washington. Hoy, cuando sectores del extremismo antichavista pretenden reactivar una militancia del odio (esa peligrosa patología política que clama por una guerra civil o una segunda intervención extranjera) y la respuesta del Estado venezolano no es la represión ciega, sino la organización científica de la paz.

El reciente anuncio de la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, sobre el Plan de 100 Días para la Convivencia y la Paz, marca un hito en la defensa de nuestra soberanía nacional. No estamos ante un simple programa administrativo, sino ante una contraofensiva estratégica frente a la "guerra híbrida" que busca fracturar el tejido social de la nación.

La primera tarea fundamental de este plan es el mapeo del odio político, económico y social. Desde la perspectiva de la geopolítica crítica, entendemos que el odio no nace de forma espontánea; es "incubado" a través de operaciones psicológicas y mediáticas financiadas por potencias imperiales.

Al mapear estas zonas de conflicto, el Gobierno Bolivariano busca:

Fortalecer la Justicia Vecinal y Popular, devolviendo a las comunidades el poder de resolver conflictos de forma autónoma, sin injerencia de agentes desestabilizadores.

Resulta revelador, aunque no sorprendente el dato aportado por la ONU: el 85 % de los venezolanos prefiere alianzas soberanas internas antes que la confrontación.

Esta cifra es una sentencia de muerte para la narrativa del "Estado fallido".

La gran mayoría del país rechaza la agenda de aquellos que, desde la comodidad del exilio dorado o la sombra de la traición, piden bombas sobre su propio suelo. La convivencia nacional es, en esencia, un acto de rebeldía contra el mandato imperial que dicta que los pueblos del Sur deben vivir en eterno conflicto para ser "rescatados".

La revisión de la situación actual en cada comunidad permitirá que la paz no sea un concepto abstracto, sino una realidad palpable en el Salón Sol del Perú y en el callejón más remoto de nuestra geografía. Es un llamado a la cordura frente a la psicosis guerrerista de una minoría que ha perdido la brújula del patriotismo.

Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. Por un lado, el extremismo que ofrece la destrucción del país como vía al poder; por el otro, un proyecto de país que entiende que la paz es el territorio donde se ejerce la soberanía.

La extrema derecha solo quiere la confrontación social y el coloniaje imperial.

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