Cuento o razón

¿Cuál es el secreto de una buena vejez?

Miércoles, 21/01/2026 12:49 PM

Bajo el sol dorado de la tarde, Juancho Marcano estaba sentado en un.mueble del garaje, mudo y con la mirada extraviada en los pétalos de una orquídea blanca con visos morados que estaba en un tronco de un datilero de su jardín. La flor, imponente y gallarda, parecía ser el único reloj que el periodista consultaba.

​Pipo, su fiel perro, que de tanto acompañar a un hombre de periodismo ya entendía de silencios y metáforas, se le acercó lentamente. Al notar que Juancho ni siquiera se inmutaba con el revoloteo de los colibríes, el canino se sentó frente a él y, con ese lenguaje que solo los amigos del alma comparten, lo interrogó sobre su ensimismamiento.

​—¿Qué pasa, Juancho? ¿Acaso esa orquídea te está contando algún secreto que yo no escucho? —pareció decir Pipo.

​El periodista suspiró y acariciando las orejas del animal, manifestó:

—Son cosas de la vejez, Pipo. Uno se queda así, como la flor, quieto. La edad te va robando la energía, pero a cambio te llena la cabeza de recuerdos. El cuerpo se pone pesado, pero la mente vuela hacia atrás, buscando lo que ya no está.

​Pipo, moviendo la cola con sabiduría perruna, lo miró fijamente y replicó:

—Pero Juancho, tú no estás solo, me tienes a mí, tienes tus matas y tus pájaros. ¿Por qué esa nostalgia de nube gris?

​Juancho sonrió con melancolía.

—No es tristeza, amigo. Es que envejecer es ir soltando amarras.

​Entonces Pipo, recordando las lecturas que el Comunicador hacía en voz alta en el corredor, soltó su sentencia final:

—No se me acobarde, Juancho. Acuérdese de lo que decía aquel Gabo que usted tanto lee: "El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad". Así que deje de pelear con el silencio y disfrute su orquídea, que aquí estoy yo para cuidar ese pacto.

El periodista sonrió y abrazó a su perro como un aplauso a su lealtad.

Nota leída aproximadamente 188 veces.

Las noticias más leídas: