Poca inmunidad y mucha impunidad

Lunes, 19/01/2026 12:41 PM

En los pasillos del poder de Washington, la palabra "derecho" parece haber sido sustituida por el dictado de la fuerza. Hoy asistimos a una de las paradojas más peligrosas y cínicas de la historia contemporánea: la erosión sistemática de la inmunidad de los Jefes de Estado soberanos, mientras se construye una muralla de impunidad absoluta para quienes, desde el centro del imperio, ordenan agresiones militares al margen de toda legalidad.

La agresión militar perpetrada por la administración estadounidense contra Venezuela, que resultó en el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro, representa una violación flagrante del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.

Bajo la doctrina de la soberanía nacional, la figura del Jefe de Estado goza de una inmunidad de jurisdicción que no es un privilegio personal, sino una garantía de la independencia del Estado que representa.

Al violentar esta norma consuetudinaria, el gobierno de Donald Trump no solo ha atacado a un hombre o a un gobierno, sino que ha declarado la muerte de la diplomacia. Como bien señala la comunidad jurídica internacional, no existe justificación legal para capturar a un mandatario extranjero en su propio territorio sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

Este acto de piratería del siglo XXI nos retrotrae a las épocas más oscuras del colonialismo armado, donde la "ley del más fuerte" era la única norma vigente. Lo más alarmante es que estos ataques se ejecutan bajo una doble ilegalidad. No solo se ignora el mandato multilateral de las Naciones Unidas, sino que la Casa Blanca ha pasado por encima del propio Congreso de los Estados Unidos.

La Constitución estadounidense es clara: la facultad de declarar la guerra reside en el poder legislativo. Sin embargo, hemos visto una serie de operaciones bélicas y ejecuciones extrajudiciales ordenadas de forma unilateral, lo que constituye un ejercicio de tiranía ejecutiva que pone en riesgo la paz global.

Esta conducta configura lo que los especialistas denominan el crimen de agresión. El uso de bombardeos y fuerzas especiales para desestabilizar naciones ricas en recursos (Venezuela es el país con la mayor reserva petrolera del mundo) es un saqueo corporativo disfrazado de "salvadores".

La impunidad de Donald Trump por delitos internacionales no es un error del sistema; es una característica de un orden mundial unipolar cuestionado. La verdadera justicia internacional solo será posible cuando la impunidad deje de ser la protección de los poderosos y se respete a la soberanía de los pueblos frente a la injerencia extranjera.

Lamentablemente estamos en presencia de la ley de la selva.

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