¿Tan Fácil?

Domingo, 04/01/2026 01:04 PM

El sábado 3 de enero de 2026 quedará inscrito en la memoria política de Venezuela como un día de desconcierto y preguntas sin respuestas. En menos de una hora, fuerzas militares estadounidenses ingresaron al país y se llevaron a la pareja presidencial, en lo que fue catalogado por los voceros del Pentágono como una "operación quirúrgica".

La rapidez del hecho, la ausencia de resistencia significativa y la precisión con la que localizaron a los mandatarios abren un abanico de interrogantes que no pueden ser ignorados.

Que una operación de semejante magnitud se ejecute en tan corto tiempo revela no solo la capacidad tecnológica y logística de los marines estadounidenses, sino también la fragilidad de las estructuras de seguridad nacional. ¿Cómo es posible que un Estado que se ha proclamado soberano y antiimperialista durante décadas haya sido penetrado con tal facilidad?

La pregunta más incómoda recae sobre las Fuerzas Armadas venezolanas. ¿Dónde estaban? ¿Qué hicieron? ¿Qué órdenes recibieron? La narrativa oficial habla de "confusión" y "despliegue tardío", pero la percepción ciudadana apunta hacia la posibilidad de complicidad interna. La exactitud con la que los marines localizaron a la pareja presidencial sugiere filtraciones de inteligencia desde dentro del propio aparato estatal.

En la historia de América Latina, las intervenciones militares extranjeras rara vez ocurren sin la colaboración de sectores internos. Desde las invasiones del siglo XX hasta los golpes blandos del XXI, siempre ha existido un entramado de intereses locales que facilitan la acción imperial. El caso venezolano no parece ser la excepción: la pregunta no es si hubo complicidad, sino quién la ofreció y con qué motivaciones.

El término "operación quirúrgica" no es inocente. Se trata de una metáfora que busca legitimar la intervención como un acto limpio, preciso y necesario, ocultando la violación flagrante de la soberanía nacional. Bajo esa retórica, el imperialismo se presenta como médico que extirpa un "tumor político", cuando en realidad actúa como fuerza de ocupación que decide quién gobierna y quién no.

La pregunta que titula este artículo ¿Tan fácil? no es retórica, es un desafío. Si la soberanía puede ser arrebatada en menos de una hora, entonces la tarea de reconstruirla exige décadas de consciencia crítica, organización popular y resistencia cultural.

El imperialismo estadounidense ha demostrado, una vez más, que su poder no descansa únicamente en la fuerza militar, sino en la capacidad de aprovechar las debilidades internas de los países que pretende dominar.

Es posible que al pasar de los días, sabremos con exactitud lo que pasó la madrugada del 3 de enero.

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