No voy a comenzar mi opinión con la ya trillada condena por el ataque a Venezuela. La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote.
A la vista de los acontecimientos, queda claro que se negoció previamente la salida de Maduro. La utilización de misiles fue edulcorante para que Washington presentara la acción al estilo Hollywood y exhibirse como los duros del planeta, eso sí, sin importar las bajas, total, los soldados yankees van hasta el trasero lleno de metanfetaminas, qué les puede importar.
Ahora, Maduro espera su traslado al destino donde pasará su exilio acordado.
Mientras tanto en Venezuela -mi país, donde nací, crecí, vivo y viviré- sigue el chavismo con el control político de la nación, como parte del acuerdo, en tanto los gringos, tienen lo que les quitaba el sueño: Petróleo, tierras raras y otros recursos que nuestro suelo ostenta.
¿Por qué permitir que el chavismo siga en el poder? El chavismo, con el acuerdo, se asegura su supervivencia, más física que política.
Si los gringos subían al poder a la sayona, esta supervivencia física del chavismo, dirigentes y seguidores, no estaría garantizada.
Al contrario, el país hubiera entrado en una espiral de violencia y persecución. Por ello Trump saca a alias la sayona de la ecuación. Sí, la misma psicópata que delira ser presidenta de Venezuela.
No descarto, además, que el Nobel frustrado de Trump haya influido en su decisión de apartar a la sayona, recuérdese que estamos en presencia de un sujeto megalómano, narcisista y ególatra, e indudablemente, el hecho de que le hayan dado el Nobel de la Paz a alias la sayona y no a él, es un detalle que le habrá dolido en lo más profundo de su ego.
Así las cosas, el escenario que se desarrollará en adelante es el chavismo en el poder, gringos extrayendo recursos energéticos de suelo venezolano, gratis, y la ultraderecha doméstica tendrá que esperar para ver hecha realidad su delirante ambición de gobernar en Venezuela.
Sus seguidores, no dicen ni pío (onomatopeya de pollito). Están frustrados, creían que la película era: gringos sacan a Maduro, la sayona presidenta y todos «felices».
Pendientes al desarrollo de los acontecimientos, todo esto está sujeto a cambios, dada la impredecible conducta del orangután anaranjado o depende del grado de complacencia que demuestre el gobierno de Delcy con los gringos.