Más allá de los análisis de geopolítica, internacionales, de las alegrías y arrecheras que a cada uno puede haberles generado la incursión de los gringos en nuestra Patria, la captura en medio de una terrible opacidad acerca de la seguridad del presidente, de las sospechas de traición de sus más allegados, de los 40 jovencísimos soldados muertos o ejecutados en el operativo al estilo hollywoodense, de ver a un anterior líder "bonchón, rumbero y alegre bailarín" (lo que generaba profundo malestar entre el pueblo pobre y los opositores frustrados), ser expuesto justo a su esposa mancillados en su dignidad de seres humanos, de observar impávidos la violación flagrante de nuestra soberanía e independencia por un imperio prepotente, burlón y despótico que reclama las riquezas de su patio trasero, más allá de todo eso y mucho más repetimos, está el futuro inmediato y mediato del pueblo venezolano.
Este es un pueblo que bajo el modelo capitalista siempre ha sido objeto de explotación, de maltratos y de repulsa por una clase burguesa supremacista, por una clase política entreguista y una mal llamada "clase media" arribista que viene de ese pueblo pero que con el síndrome "Doña Florina" (*), o el "síndrome Stephen Candie" (**) simplemente considera que ese pueblo es inferior, pedigüeño y botarate. Este pueblo ha tenido en su historia de luchas algunos pocos momentos de disfrute en sus condiciones de vida material durante algunos gobiernos de la IV República, pero sobre todo en la década fulgurante de Hugo Chávez entre el 2003 y el 2013 con todos los avances económicos, sociales y culturales que disfrutó.
Sin embargo, desde que Nicolás Maduro llegó al gobierno de nuevo el pueblo se convirtió en una víctima de una gestión que lo ensalzaba en el discurso, pero que lo subestimaba en las acciones (por los acuerdos con el sector empresarial en detrimento del pueblo trabajador) y eso lo hemos puesto en evidencia en múltiples análisis, pero también de una burguesía egoísta, súper explotadora y parásita y de un imperio que hambriento de nuestras riquezas minerales, naturales y energéticas ha hecho de todo por apoderarse de nuevo de las mismas. Eso ha llevado al pueblo venezolano a una situación de empobrecimiento, de cuasi indigencia en medio de un ambiente de boato, lujos y derroche de recursos públicos que convierten su situación en una paradoja antinómica. https://www.aporrea.org/actualidad/a325140.html.
Ahora, ¿qué puede esperar el pueblo venezolano del nuevo escenario que se vislumbra a partir del 3 de enero de 2026?. Absolutamente nada favorable para él. Ya Donald Trump (al que podemos calificar de patán, supremacista, racista, xenófobo, misógino, pedófilo y cuanta fechoría puede caber en un ser humano como él) ha demostrado que tiene muy claras sus prioridades que son las de la clase burguesa explotadora internacional. Y lo expresa de manera hasta soez. Quiere imponer el modelo de Puerto Rico en Venezuela, retomar el control total del negocio petrolero y de todas nuestras riquezas, entregarlo a las grandes multinacionales, colocar el poderío del imperio al servicio de las clases más adineradas, es decir, seguir explotando de manera inmisericorde a la nación en beneficio como siempre de los intereses imperiales.
La palabra pueblo no aparece para nada en el radar de Trump y sus halcones. Es una palabra que no tiene sentido y por eso nos parece hasta ingenuo que compatriotas (probablemente hasta con buenas intenciones, pero carentes de conciencia social) se alegren de que los gringos hayan invadido, bombardeado y capturado al presidente y se dispongan a disponer a su antojo de todo lo que hay en la Patria venezolana. Y si queda algo, si, serán migajas para el pueblo, como migajas también le dan al pueblo norteamericano. Así piensa también María Corina Machado, de tal manera que el pueblo no puede esperar nada positivo de esas acciones.
Por supuesto, Trump que, como decíamos antes, tiene claro el panorama, sabe que en lo inmediato no puede hacerse con el gobierno (para frustración de los opositores violentos venezolanos) y por tanto, debe negociar, pero en condiciones de superioridad, con la dirigencia venezolana actual. Un segundo Puerto Rico no es fácil en el corto plazo, en Venezuela la situación sería mucho más compleja. El hecho de tener controladas todas las gobernaciones de estado, el 90% de las alcaldías, todos los poderes públicos, la FANB, los cuerpos de seguridad de estado, un partido de gobierno muy bien organizado territorialmente y una oposición orgánicamente debilitada, hace que no sería fácil controlar el poder por otra nación.
El pueblo, una vez más, como el queso en "Sandwich".
¡¡Toca luchar" como dice nuestra admirada María Alejandra Díaz.
(*) Rafael Ton, en "'El síndrome de Doña Florinda' explicó que estas personas desprecian a quienes comparten sus mismos problemas y se esfuerzan por dar una imagen diferente a su situación. Viven en barrios que no pueden costear y adquieren objetos y ropa fuera de su alcance con el único propósito de presumir y menospreciar a los demás El nombre del síndrome hace referencia al personaje de Doña Florinda, de la serie mexicana "El Chavo del 8", cuya actitud despectiva hacia sus vecinos reflejaba una realidad económica similar a la de ellos. Aunque aparentaba estar en una mejor situación, vivía en el mismo lugar y compartía situaciones cotidianas con aquellos a quienes despreciaba. https://unifranz.edu.bo/blog/sindrome-de-dona-florinda-una-forma-de-discriminacion-silenciosa-en-la-sociedad/.
(**) El síndrome Stephen Candie", Inspirado en un personaje de "Django sin cadenas", representa a quienes, desde abajo, abrazan y defienden con esmero los intereses del poder ¡incluso más que el propio patrón!
Los Stephen Candie son quienes interiorizan el relato del poderoso y atacan a sus propios pares, creyendo que así ganan un lugar en la mesa del amo. https://www.instagram.com/reel/DRXnNWiEoBJ/.