Después de caidos Nicolas Maduro y sus cómplices

Domingo, 04/01/2026 12:19 PM

Apenas fueron capturados el dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Aún quedan pendientes: la caída del resto de cómplices del autodenominado " Súper Bigote" y la delicada tarea de la liberación de los prisioneros políticos a los que estos delincuentes pretenden usar como escudos y monedas de cambio.

Por ahora, los únicos que pueden celebrar, parcialmente, son Donald Trump y las fuerzas especiales estadounidenses, porque, apenas son dos menos y no sabemos qué traman Donald Trump, los negociadores y los íntimos traidores.

Lo relevante a considerar es que la impecable operación del gobierno de EEUU, liderada por Donald Trump, para su captura y traslado se alcanzó, en gran medida, gracias a una mayoría nacional, a un Pueblo hastiado de la corrupción, hambre, miseria y muerte, que nos impusieron Nicolás Maduro y sus cómplices militares y civiles. El Pueblo no puso resistencia, sino su complacencia; el gobierno corrupto tampoco puso resistencia, por ineptos, cobardes y oportunistas. Veremos cómo será el remedio.

Nadie se cae a mentiras: esa operación militar tiene un alto costo para los venezolanos y es tanta la desgracia que los venezolanos hemos padecido, que, por ahora, la mayoría de los venezolanos prefieren el menor de los males y sabemos que un Pueblo aterrorizado con cárcel, con pobreza y miseria administradas, no estaba en condiciones de derrocar al Dictador Nicolás Maduro y sus cómplices. No hay fórmulas mágicas, ni mesías.

La mayoría del Pueblo venezolano no salió, ni saldrá a la calle en respaldo de Nicolás Maduro, ni del resto de delincuentes que se robaron el país y lo sometieron desde todo punto de vista. Qué nadie olvide el hambre y la miseria, mientras los crápulas se pavoneaban exhibiendo sus riquezas de lo robado al Pueblo de Venezuela. Que nadie olvide los muertos y los encarcelados injustamente.

Tampoco, nadie puede olvidar a miserables como Tarek William Saab, Diosdado Cabello, Jorge y Delcy Rodríguez, el supuesto prisionero Tareck el Aissami, sus ministros, directores, alcaldes, gobernadores, diputados, militares, policías, jueces y magistrados y todos los "dienterroto", que robaron y mataron en nombre de una revolución que nunca llegó y que sostuvieron un Estado terrorista que no conforme, se autoproclamó electo el pasado 28/07/2024, en un golpe de Estado y mayor represión.

A esos delincuentes de la dictadura liderada por Nicolás Maduro no les queda ninguna salida negociada, sino rendición incondicional o peor suerte, que la de todas sus víctimas.

Menos aún, podemos olvidar que tenemos una Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 1999), que estos delincuentes anularon. Tenemos un presidente constitucional electo que, esta vez, debe comportarse a la altura de los acontecimientos y en respeto a los venezolanos, asumir sus responsabilidades presidenciales (no sus privilegios), como un varón, en restitución de la democracia, sin entregar soberanía y sin ser títere de nadie. Que, al menos, allane los caminos para la reconciliación nacional del Pueblo, no de ninguna cúpula partidista.

La democracia nadie nos la dará en Venezuela. La democracia puede labrarse, con justicia y más justicia, con depuración y con la restitución de todas las instituciones, en la que no quede ningún vestigio y ninguna rémora de estos delincuentes. La democracia se restituye y se construye con educación y más educación, más allá de acuerdos o pactos de gobernabilidad. Mientras tanto, se requiere sobriedad saber que, apenas cayó una de las caras visibles de esta ignominia. Falta el resto de delincuentes.

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