Aldemar Campos para siempre

Domingo, 30/01/2005 10:43 AM

Contar los días que van pasando se convierte en un ejercicio inútil ante el
tamaño de la desgracia; en todo caso fue un viernes, de noche; llegaron al
amparo del silencio, con la previsión de los cobardes, y se enfrentaron a un
hombre que nunca en su vida había empuñado un arma, que nunca había premeditado ningún mal.

Todos los disparos buscaron su corazón, uno a uno, de abajo hacia arriba,
sabiendo desde siempre que allí radicaba su fuerza.

Apenas puede uno imaginar su sorpresa, la de un hombre que nunca había
pensado en morir, porque siempre fue sembrando vida a su alrededor. Con la ingenuidad de siempre, la que lo llevó a abrir su ventana a lo
desconocido, probablemente intentó apartar las balas con sus propias manos: la
derecha estaba atravesada por una de ellas, como si hubiera sido de papel.

Creo firmemente que no sufrió; tal vez sólo en breves instantes, al pensar
que sus hijas y su esposa también podían caer. Creo también que luego de caer
él, no nos volvió a escuchar nunca; tal vez así haya sido mejor: todo muy
rápido, como para que quedara estampado en la memoria de un solo golpe, para
siempre.

Ya esta parte de la historia ha terminado; no hay para él más preocupación
por el día a día, por el futuro, por lo que aún no se logra; para él ya todo
quedó atrás.

Pero el dolor, la rabia, la incertidumbre, el deseo de saber, han quedado;
siguen aquí, con una mezcla de indecisión, de frustración, de ganas de entender.
Y pasarán muchos días más, y vendrán otros a continuar abriendo la senda del
pionero. Y ojalá en una piedra del camino se escriba el nombre de Aldemar, y
ojalá alguien al pasar lo vuelva a recordar.

"La última vez lo vi irse, entre humo y metralla, contento y desnudo..."

Enero 29 de 2005

Mijail

Nota leída aproximadamente 2105 veces.

Las noticias más leídas: