¡Pónganle los ganchos!

Nuestro Presidente expulsó a Patrick Duddy; además, como adivinando nuestro pensamiento, nuestro líder dijo las palabras mágicas: “Váyanse al carajo gringos de mierda”. Algunos pensarán que nos encantan las groserías; no es así, pero tampoco soy pacato y no veo una frase que encaje tan bien como ésta, es más, esa frase interpreta perfectamente el sentir popular. Por lo pronto este acto en algo contribuye a conjurar parte de la conspiración y el magnicidio, porque este carajazo dado a los golpistas de alguna manera los desorienta y los obliga a recomenzar de nuevo en sus planes sediciosos.

Casi una semana después, actuando cronométricamente vino el sinvergüenza de Vivanco a hacer su papel de lacayo a nombre de una tal Human Rights Watch. No me cabe duda de que este sujeto vino a ejecutar la parte del plan que le tocaba, pero son tan idiotas que al pequeño detalle de venir con visa de turista lo pasaron por bola creyendo que aquí somos pendejos. Nuevamente entró en acción el “muchacho de la película” y le ordenó al canciller, previa filmación paso por paso y un trato amable con semejante vergajo, la expulsión inmediata de nuestro suelo patrio de esta lacra y su ayudante.

El ladrar de la jauría no se hizo esperar, empezando por un enano mental que funge de viceministro en Chile, también el ministro de la misma cartera y el inefable Insulza, pasando por los dueños de los medios de comunicación de allá y de acá, y uno que otro periodista de esos que tratan de convencernos que cuando dicen que el Presidente es un “metedor de pata”, lo hace con la plena convicción de su “equilibrio informativo” y que de ninguna manera trata de romper el récord de salto de talanquera con garrocha.

Estas dos expulsiones, con el apoyo moral de la mayoría de nuestro pueblo, nos demuestran que llegó la hora de hacer justicia, que nuestro Poder Judicial se desperece, que se acabe la impunidad, que pongan tras las rejas a los conspiradores a los que todo el mundo conoce. Si tuvimos las bolas de expulsar a lo más representativo del imperialismo yanqui como son su embajador, y el más emblemático representante de las corrompidas ONG, Sr. Vivanco, con más razón para ponerles los ganchos a todos los conspiradores y magnicidas internos.

Es una cuestión de salud pública, tienen a gran parte de la clase media a tiro de siquiatra, utilizan sus medios de comunicación para aterrorizar a la gente sin medir las consecuencias, hay ejemplos que debemos de mirar como el caso de Ruanda y la matanza entre Hutus y Tutsis debido en gran parte a la instigación de unos medios de comunicación fuera de control. Los organismos competentes deben actuar antes que sea demasiado tarde, los culpables están allí, los conoce todo el mundo, la comisión de la Asamblea Nacional los ha nombrado una y otra vez, valientes como Mario Isea y José Vicente Rangel han dado nombre y apellidos, sólo falta ponerles los ganchos para hacer justicia y vivir en paz.

msilva69@cantv.net


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Manolo Silva

Comunicador comunitario

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