(VIDEO) Trabajadora de la Salud: “Los políticos venezolanos no oyen a las enfermeras, les entra por un oído y les sale por otro”

Gladys Rosales

Gladys Rosales

Credito: CP

12-01-22.-La vida de Gladys Rosales es la enfermería. Pero desde hace más de tres años ha tenido que convertir la calle en su hospital y su quirófano

Nació enfermera y se hizo enfermera, porque a esa decidida vocación Gladys Rosales pudo calzarle la mejor formación. Ha dedicado a la enfermería 39 de sus 59 años de vida. Sigue siendo una mujer de blanco, dedicada a ayudar a otros a recuperar su salud aunque hoy deba cumplir su jornada en protestas en la calle. Ella está presente en manifestaciones de pensionados, en declaraciones de trabajadores de la salud. Su rostro podría ser el retrato de la crisis de los profesionales venezolanos, abandonados a su suerte con un sueldo de menos de 15 dólares al mes y una canasta básica que supera los 400.

Contrapunto la encontró en una protesta en septiembre pasado, con una pancarta hecha por ella misma. Con las mismas manos con las que entrega a los cirujanos los instrumentos correctos, Gladys puso la denuncia en el papel.

Terminó el año 2021 en una protesta -la que realizaron las enfermeras el pasado 27 de diciembre, a las puertas del Hospital de Niños JM de los Ríos- sin respuesta a sus reclamos.

"Tengo 39 años de servicio", comenta Gladys. "Comencé en 1983 en el Hospital de Los Magallanes. Trabajé también en el Hospital de Clínicas Caracas".

Tiene asma e hipertensión, además de resistencia a la insulina; y si faltaba algo más, le diagnosticaron COVID-19. "Me he visto bastante afectada con las secuelas que me quedaron", subraya. Hoy está de permiso por enfermedad, y a la espera de su jubilación. "Y deseo que no me llegue, porque al llegarme, el sueldo es mínimo". Es decir, igual a la pensión: siete bolívares.

La experiencia vale oro, dicen. Hay que ver lo que una mujer como Gladys ha aprendido en 39 años de desvelos, aciertos y errores. Pero en la Venezuela de hoy eso parece significar muy poco. "Ahorita estamos ganando 15 dólares al mes", calcula. "Tenemos que subsistir a través de ciertas actividades: muelo café, hago pan de jamón, vivo de las remesas de mis hijos". Elaboró cintillos y collares, pero "ahorita la gente no está comprando", admite.

Durante varios años Gladys ha protagonizado manifestaciones en la calle. "Desde 2018 el personal de enfermería nos encontramos en protesta, en diferentes momentos, en diferentes entes gubernamentales para ver si logramos algo, pero han hecho caso omiso". Sueña con un sueldo que le permita pagar la canasta básica. "Debería ser de 400 dólares para poder subsistir, porque no es solo la canasta básica; también están las medicinas, la alimentación, la vestimenta, la recreación".

Como tantas madres venezolanas el corazón de Gladys está repartido en varios países. De sus tres hijos "uno está en Perú, el otro está en México y mi hija de 16 años está conmigo". Ni así logra hacer la arepa redonda.

Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, se presentó -a finales de 2021- en la Vicepresidencia Ejecutiva para solicitar un bono de 120 dólares para el personal de enfermería. Terminaron el año con la mente y el corazón puestos en esa posible bonificación. Nunca llegó. Contreras reitera que las enfermeras siguen desertando del sector público debido a los escuetos salarios.

Pese a las carencias Gladys no está desencantada de ser enfermera. "No estoy decepcionada. De verdad me siento muy orgullosa. Para eso estudié cinco años. Estudié primero tres años en el instituto Cecilio Acosta, de Los Teques, y dos años en la Universidad Rómulo Gallegos, en San Juan de Los Morros. Hice un diplomado en gerencia de salud, más todo lo demás relacionado con el área quirúrgica. Soy instrumentista de cirugía".

-Deberían tenerla en un altar…

-No tanto, pero sí deberíamos tener un mejor sueldo, porque somos el pilar. Sin salud y sin educación no hay nada.

-Se siente orgullosa…

-Me siento orgullosa. No me arrepiento. Cuando salí de permiso para eso fue un duelo.

-¿Qué le pediría al ministro de Salud? ¿A Maduro?

-Que no sean tan indolentes. Que recuerden que, cuando ellos se enferman, necesitan del personal de salud: tanto médico como enfermería, bioanalistas, etc. Que nos aumenten para cubrir nuestras necesidades y las de nuestras familias, que dependen de nosotros. Que doten las instituciones con todo el material de bioseguridad para el personal de enfermería, que estamos siendo muy afectados. Muchos han fallecido por la COVID-19.

-¿Los políticos oyen a las enfermeras?

-Con lo que nos han demostrado hasta ahora, no. Les entra por un oído y les sale por otro.

-¿Qué cree que los haría cambiar? ¿Que se enfermen?

-Yo creo que ni eso. Ellos, cuando se enferman, tienen a dónde recurrir. A cualquier institución privada. Mientras que una enfermera no tenemos cómo pagar en una institución privada.

-¿Qué hará si la jubilan?

-Continuar con las actividades extracurriculares que estoy haciendo. O atención privada de pacientes.

 

*Pulse aquí para ver los videos



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1150 veces.


La fuente original de este documento es:
CP (https://contrapunto.com/nacional/salud-nacional/los-politicos-venezolanos-no-oyen-a-las-enfermeras-les-entra-por-un-oido-y-les-sale-por-otro/)



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter