Entrevista al diputado de la A.N. Germán Ferrer “Lo importante es dar la pelea por la revolución”

Diputado German Ferrer declarando para prensa ANROS

Diputado German Ferrer declarando para prensa ANROS

Credito: Presa ANROS





Sentado en una vieja butaca de madera, disfrutando de un cafecito y la presencia de algunos amigos de la infancia, el diputado Germán Chino Ferrer accedió a conversar bajo la tranquilidad y el silencio que se respira en el patio de la casa de la tía Carolina en el emblemático barrio Torrellas de Carora

Actualmente Ferrer es diputado de la Asamblea Nacional (AN) por el estado Lara, miembro de la Comisión de Finanzas y de la subcomisión de bancos y seguros. Además se autopostuló a las elecciones internas del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) en las que se escogieron los candidatos de esa organización a los comicios legislativos del 26 de septiembre.

Ferrer, hombre de fuertes principios y convicciones, aunque de verbo moderado, es conocido, entre otras cosas, por ser un político muy sui generis y particular, ya que ha preferido el perfil bajo a las estridencias y el bombo mutuo. No obstante, y a pesar de su reticencia a hablar sobre aspectos interesante de su carrera política y vida privada, por momentos dio al traste con el mutismo de muchos años y decidió compartir parte de sus avatares y bemoles existenciales desde que siendo apenas un jovencito de 16 años ingresó a las filas del Partido Comunista de Venezuela y más tarde al movimiento guerrillero.

Señala Germán Ferrer que ingresó a la vida política a muy corta edad ya que comenzó a militar en la juventud comunista cuando apenas era un muchacho, quizás aún ingenuo, con los mismos sueños y las mismas esperanzas de todos quienes deambulaban entonces por las calles encendidas y polvorientas del Torrellas. “Asumí la militancia política como mis padres adoptivos ya que venía huérfano de padre y cuando tenía quince años murió mi madre”, expresa Ferrer con un dejo de melancolía en su rostro.

La familia Ferrer así como otras del sector sirvieron de refugio a muchos hombres y mujeres que integraron movimientos y grupos revolucionario que durante la década de los sesenta y parte de los setenta fueron perseguidos por los cuerpos de inteligencia del Estado. Cuentan las buenas lenguas que en casa de Carlos Ferrer estuvo por algún tiempo enconchado el famoso comandante Algimiro Gabaldón, además de otros que formaron parte de las columnas guerrilleras organizadas en el occidente del país para luchar en contra de los gobiernos de AD y Copei.

“Indudablemente que nosotros fuimos influenciados desde niños por el compromiso y la solidaridad mostrada por el tío Carlos y por el coraje y el arrojo de otros familiares y amigos que defendían una causa que no solamente era, sino que sigue siendo justa, como es la de defender los intereses de nuestro pueblo y sobre todo de los más necesitados” señala Ferrer.

Le preguntamos al diputado que como llegó al movimiento guerrillero y señala que con las lecturas del Manifiesto Comunista, de Marx, de Engel y de otros ideólogos y teóricos del socialismo se fue formando una conciencia crítica y revolucionaria, que, fortalecida con el triunfo de la Revolución Cubana, lo llevó a creer en la luchar armada como una vía posible para alcanzar la liberación de la Patria.

“Luego de una pasantía muy corta como militante del Partido Comunista en Carora nos fuimos a Caracas en 1962, y allí enseguida comenzamos a participar en la toma de los barrios, el hostigamiento a los cuerpos represivos y los ataques a los establecimientos de intereses norteamericanos”, agrega el torrellero antes de atender el teléfono que no dejó de repicar durante toda la conversación.

Explica que durante esa época integró una Unidad Táctica de Combate (UTC) perteneciente a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (Faln) que tenía su campo de acción en la capital de la república, y, sobre todo, en los barrios populares donde, según él, siempre contaron con el apoyo de algunos vecinos y comerciantes que simpatizaban con la causa, a pesar del peligro que eso significaba por la represión tan feroz que para la época había desatado el gobierno.


Señala que formó parte de uno de los dos grupos que en noviembre de 1966 salieron a Cuba desde Puerto Cabello, a entrenar y formarse, en dos frágiles y rudimentarias embarcaciones que naufragaron y vivieron momentos muy difíciles en el Mar Caribe pero que finalmente pudieron llegar a las costas cubanas.

Germán Ferrer recuerda con relación a ese histórico episodio que los integrantes de ambos grupos estuvieron a punto de fallecer ahogados debido a los fuertes vientos que azotaron el trayecto durante la travesía, pero que finalmente la primera embarcación encalló cerca de las costas cubanas, y la otra, donde él viajaba, la agarró un ciclón frente a Jamaica y se le fundió el motor, quedando unas doce horas a la deriva. Cuenta que fueron arrastrados por las corrientes del Golfo de México, hasta que un barco cubano que pasaba por el lugar los rescató.
“La idea era ir a Cuba a recibir entrenamientos para luego ingresar por las costas de Falcón e irnos a los diferentes frentes guerrilleros para continuar la lucha desde las montañas”, indica Ferrer.

En cuanto a su estadía de cinco años en Cuba, señala Ferrer que fue una experiencia que lo marcará para toda la vida, porque estando allí se creó una visión y una filosofía del mundo, como también moldeó parte de su personalidad y su carácter. ” A pesar de que eran tiempos difíciles ya que no pudimos llevar una vida normal como cualquier joven de esa edad, sentíamos un gran amor y un gran compromiso por lo que hacíamos, Además veíamos a Cuba y al comandante Fidel como un faro de luz que nos guiaban en el magnánimo propósito de regresar a salvar al país de la represión y el entreguismo”.

De vuelta a la patria junto a sus compañeros en Julio de 1971, Germán Ferrer integra el Grupo Punto Cero para continuar la lucha, pero según nos relata, llegaron un poco desfasados de lo que estaba ocurriendo en el país. Tuvieron acciones muy frontales y temerarias con el ejército, hasta tal punto que sufrieron la muerte de varios compañeros.

En medio del fragor, los altibajos, e incluso de algunas decepciones por errores políticos que se cometieron, en Marzo de 1972 Germán El Chino Ferrer fue detenido y llevado a las tenebrosas celdas del Cuartel San Carlos, donde tuvo que pagar una pena de cuatro años en las que sufrió torturas y aislamiento por adherirse a una causa que el sigue considerando justa.“ Luchar por los más necesitados, la democracia y la solidaridad siempre será una causa justa. Así que a pesar de todos los sufrimientos y de muchas frustraciones lo más importante es que estamos dando la pelea por esta revolución”.



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