Blas Barrero, ejemplo de sindicalismo

Para quienes no lo conocieron, fue uno de los fundadores del Partido Comunista en Anzoátegui. Murió con entereza ideológica. Pero los arribistas se encargaron de “echarle” silencio para que no cundiera el ejemplo. Quizás el camarada Blas tuvo una percepción hecha fijeza, en cuanto a que los adecos betancouristas debían honrar la palabra de la clandestinidad, cuando admitían la importancia que significa el prestigio del movimiento sindical.

Blas Barrero, albañil de la palustra y los perfiles, nunca estuvo de acuerdo con la haraganería de los delegados sindicales a tiempo completo y en contacto permanente con los representantes del patrón. Mucho menos con los otros, los nombrados a dedo para que ellos mismos controlen su asistencia como representante de los obreros sin ninguna otra obligación, como no sea la de cobrar (“delegado de empresa”).

Así mismo, el maestro de obra Blas Barrero, fue proponente para que se eliminara el vicio electoral de utilizar a esos “delegados” como recoge votos, que para eso estaban las casas de los sindicatos y Federaciones, hasta hoy en día cuando por ley, las votaciones son supervisadas por el Consejo Nacional Electoral. Vicio electoral, insistimos por si algún adeco lo duda, que quedó demostrado cuando Juan Pablo Crespo le ganó las elecciones del Sindicato de la Construcción de Caracas y Miranda al cabillero Juan Herrera, por lo que este, otra vez en el poder, apeló por la trampa de la cabalgadura. Se vino con dos de esos “delegados” y una caja, desde Guarenas hasta Cúpira, y a los tres días regresó a la casa sindical de Caracas, con la caja llena de votos “por Juan Herrera” y diez cupones que él mismo metió por Juan Pablo. La carcajada hizo que la casa sindical de El Paraíso se estremeciera. “¡Puro albañil barloventeño!”, fanfarroneó aquel maestro de… de la trampa y el galope.

Y eso mismo es lo que adecos y copeyanos pretenden que se restablezca, cuando se desgañitan contra la equidad del CNE y las capta huellas. Ahora no sólo los de la construcción. También los pocos petroleros de Luis Tovar que todavía quedan por ahí, reforzados en su alharaca con algunos copeyanos de Luis Giusti y tres tristes talanqueros trota mundo.

Pero no volverán con sus borrachitos a tiempo completo a desprestigiar al movimiento sindical venezolano. Millones de Blas Barrero se lo impedirán. Y es más, para que respeten a la clase obrera, por ahí viene el sindicato único de trabajadores del campo y del mar (campesinos y pescadores). Y Blas Barrero también volverá hecho millones (guárdanos las distancia padre Simón), por un sindicalismo sin mácula.

Patria, Socialismo o barbarie.

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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