¡Se acabó el miedo!

Todo parece indicar que en Venezuela, finalmente la clase trabajadora está perdiendo el miedo y está decidida a desprenderse de unos dirigentes gremiales que traicionaron la confianza que en ellos depositó el Comandante Chávez para construir una fuerza y vanguardia colectiva que defendiera los intereses de todos los trabajadores del campo del mar y de la ciudad, con el fin de enfrentar y eliminar de una vez por todas, la condición explotadora de la burguesía venezolana, junto con las empresas transnacionales y la posición entreguista de los gobernantes corruptos y falsos dirigentes sindicales impuestos por los partidos políticos, los cuales se han convertido en el principal obstáculo para preservar y defender los logros conseguidos durante muchos años de lucha y trabajo de la clase trabajadora venezolana e internacional.

Una nueva fuerza está conformada por sindicatos, federaciones y asociaciones de trabajadores libres: Se trata de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela que realizó su primera reunión nacional el miércoles siete de noviembre en la UCV y cuya primera Asamblea Nacional también se llevó a cabo recientemente culminando con la Aprobación por Aclamación y a Mano Alzada de la Proclama de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela.

Miles de trabajadores del sector público y del sector privado están comenzando a protestar y reclamar activa y masivamente en todas las ciudades de Venezuela, demostrando con su actitud que no están dispuestos a tolerar por más tiempo la injusticia, el hambre, la miseria, el abandono y todas las consecuencias negativas derivadas del abuso, el atropello, la incompetencia, arbitrariedad y la corrupción de un gobierno de malandros, indolente, egoísta e insensible que en nombre de una "revolución socialista y chavista" pretenden entregar todas las riquezas de los venezolanos y nuestra soberanía a las empresas transnacionales y se han convertido en los mejores aliados de las derechas y ultraderechas del mundo con la vana esperanza de obtener apoyo político para mantenerse disfrutando del poder gubernamental indefinidamente.

Los docentes y empleados del ministerio de educación en todo el país, de las universidades e institutos nacionales, de Corpoelec, del Metro de Caracas, de VTV, del MINCI, de los diferentes ministerios y empresas privadas, de PDVSA, de las Empresas Básicas, los pensionados y jubilados, enfermos, médicos y enfermeras en todos los centros hospitalarios, los campesinos en todo el país, protestan por la falta de medicamentos y alimentos, por los servicios públicos cada vez mas deficientes y constantemente interrumpidos que constituyen un verdadero desastre. Reclaman un trato digno, respeto a las convenciones colectivas, a las tablas salariales y a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El sistema de transporte en todo el país es pésimo, deprimente, anárquico e inadecuado hasta para la movilización de animales. El desabastecimiento y la escasez de todos los productos de primera necesidad se ha generalizado en todo el país y el salario mensual de los trabajadores no es suficiente ni siquiera para la alimentación de un día, pues es devorado por la incontenible hiperinflación causada por la emisión de dinero inorgánico producido por el gobierno. La corrupción general en todas las instituciones y la casi nula productividad tienen paralizado el país, a pesar de que contamos con todas las condiciones y recursos naturales suficientes para producir todos los bienes requeridos por la población y generar además abundantes divisas obtenidas con la exportación de productos elaborados en Venezuela.

Todos los trabajadores están siendo acompañados en sus reclamos por la recién creada Intersectorial de Trabajadores de Venezuela. También se anunció que el próximo 28 de noviembre, los trabajadores de todos los entes públicos y privados efectuarán una Marcha Nacional en defensa de los derechos laborales de todos los venezolanos.

El gobierno, constituido por falsos revolucionarios está realizando un ataque despiadado contra los trabajadores del país. Por tal motivo, la lucha de los trabajadores no debe ser solamente reivindicativa. Cada vez está más claro que se trata de una lucha política. Si algo debemos entender en la actualidad, es que a los trabajadores no nos conviene el tutelaje de ningún partido político. Debemos formar y controlar nuestro propio partido para defender los intereses de la clase trabajadora. Pero no puede ser un partido como el PT de Brasil, que sucumbió ante la corrupción y otros vicios por falta de una adecuada supervisión, vigilancia y control por parte de la clase trabajadora.

El excapitán del Ejército Jair Bolsonaro, un diputado federal oscuro y declaradamente a favor de la tortura y la eliminación sumaria de prisioneros, defensor de la dictadura militar, ha sido electo presidente de Brasil con 57,5 millones de votos de los 147 millones de electores. O sea, cerca de 90 millones de brasileños no votaron por Bolsonaro, pero será el nuevo presidente de Brasil a partir del 01/01/2019 por culpa de la inconsecuencia del PT, que en solo trece años dilapidó el triunfo obtenido por Lula en 2002.

En Venezuela, los derechos sociales y civiles a duras penas los pueden ejercer los trabajadores en la actualidad. Todo aquel que reclama sus derechos o el de sus compatriotas es despedido, detenido, encarcelado, torturado y víctima de falsos expedientes que lo involucran como terrorista, traidor a la patria y acusado de rebelión. La industria petrolera, sostén de la economía nacional, fue destruida por el actual gobierno, así como otras industrias importantes en todos los sectores y en consecuencia, el conjunto del aparato productivo nacional está completamente desmantelado.

Actualmente la sociedad venezolana se encuentra a la deriva, sin gobierno, sin oposición y sin esperanzas. Los partidos políticos de todos los colores se han convertido en una verdadera estafa y las políticas, tanto la del gobierno, tanto como la de la oposición, han perdido toda credibilidad. El pueblo venezolano se encuentra abandonado, adormilado, confundido y desorientado. Es el momento adecuado para que los trabajadores venezolanos ocupen el espacio político que les corresponde y que ha sido abandonado por los representantes del facilismo y la corrupción que generó el rentismo petrolero y minero durante los últimos cien años.

La clase trabajadora juega un papel indispensable para erradicar de la cultura del venezolano la apatía, la flojera, el facilismo, la anomia, el desinterés o "antiparabolismo" por el trabajo productivo, la agricultura y la pequeña industria, además de otras conductas sociales que obstaculizan y dificultan el desarrollo del país e impiden combatir la corrupción y la impunidad. La clase trabajadora además, puede y debe luchar en busca de la excelencia, de la mejor calidad de vida, estimular la participación y el protagonismo del pueblo en todas las actividades y eventos cívicos e importantes de la nación.

¡No podemos conformarnos con menos!

¡Sin los trabajadores la humanidad no tiene futuro!

Para superar la inmensa crisis que azota actualmente a Venezuela se requiere además, que elijamos urgentemente un Gobierno Colectivo y Responsable, llámese Junta de Gobierno, Gabinete Ejecutivo, Grupo Presidencial, etc., constituido por cuatro o cinco miembros, al menos uno de ellos, representante legítimo de la clase trabajadora. Que respete rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que sea elegido nominalmente, pero que además esté controlado o supervisado por un Poder Popular unido, organizado y consciente, que haga valer la Contraloría Social, las Auditorías Públicas con participación Ciudadana, de todas las instituciones del Estado,para hacer un Balance General y saber la verdad verdadera de la situación actual de Venezuela. El Poder Popular debe tener además el control de todos los medios públicos de comunicación e información que pertenecen al pueblo y nó al gobierno de turno.

Como es obvio, la conformación de tal tipo de gobierno implicaría una Reforma de la CRBV, pero recordemos, que el Pueblo Soberano es Supra constitucional, y por consiguiente puede, cuando a bien tenga, convocar la realización de un Referendo para tal fin. El pueblo venezolano ha adquirido una gran madurez política y previamente, con un adecuado debate de altura, muy seguramente estaría dispuesto a defender este nuevo modelo de Gobierno Colectivo y Responsable. Dicho gobierno debe contar con el control, pero también, con el respaldo del Poder Popular unido, organizado y consciente, para poder enfrentar los enormes poderes económicos internacionales, que pretenden someter a todos los gobiernos débiles del mundo.

El país debe ser administrado por un Gobierno Colectivo y Responsable, integrado por personas de reconocida calidad ética, intelectual técnica y moral, donde los criterios científicos y tecnológicos estén por encima de dogmas y doctrinas religiosas o militares. Donde la responsabilidad de cada miembro sea asumida en tiempo presente y no solamente ante la historia. Donde exista una total coordinación entre los ministerios, los estados, las alcaldías, las empresas públicas y todas las dependencias del Estado. Un Estado, sin caudillos o líderes individuales con proyectos diferentes al interés nacional. Un Estado sin tutelajes de potencias extranjeras como EEUU, China, Rusia, etc. Donde se cumpla rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Somos nosotros, los ciudadanos, quienes debemos exigir que se resuelvan nuestros problemas generales y de ninguna manera dirigentes políticos extranjeros.

Para lograr estos objetivos se requiere además, la unión y la solidaridad de todos los venezolanos que vivimos honestamente de nuestro trabajo, pues es una ingenuidad esperar la colaboración de quienes actualmente disfrutan de odiosos privilegios dentro del gobierno.

¡No hay otra vía pacífica y constitucional para superar esta crisis profunda y estructural que estamos viviendo en Venezuela!

Los trabajadores de todos los sectores tenemos que comprender que debemos superar las pequeñas diferencias que tienden a separarnos, que debemos oponernos a la política de repartición de los miserables bonos que otorga el gobierno malintencionadamente.

Estamos obligados a conformar definitivamente una unión monolítica que nos permita enfrentar la lucha contra el patrono, sea éste público o privado.

¡No podemos demorar más. El tiempo se agota!

¡Ya es hora de que hagamos valer nuestra fuerza colectiva!

No podemos aceptar que la voluntad de todo un pueblo sea pisoteada por una pequeña cúpula indolente y despiadada cuya única preocupación es su enriquecimiento desmedido. Existen además enormes intereses de gobiernos poderosos y empresas transnacionales dispuestos a echarle mano a nuestras riquezas y recursos naturales y el Poder Popular tiene la obligación de velar por su cuidado y respaldar a su gobierno cada vez que sea necesario hacerlo.

La clase trabajadora está destinada a lograr grandes objetivos si se lo propone. Puede y debe hacer política con "P" mayúscula y ayudar a gobernar el país, dando ejemplo de transparencia, honestidad y eficiencia.

Todo depende de lo que se proponga, pero primero que todo, debe unirse, organizarse y tener consciencia de clase. Debe permanecer atenta y dispuesta a la movilización cada vez que se vean amenazados los intereses de quienes viven honestamente de su trabajo. Por ahora tiene que luchar y defender las convenciones laborales, combatir la pérdida de calidad de vida y el irrespeto a las contrataciones colectivas, defender salarios dignos para todos los trabajadores y velar por mantener el precio justo de la canasta alimentaria como lo ordena el Artículo 91 de nuestra CRBV. De igual manera tiene que comprender que la calidad de los servicios públicos, como agua, luz, gas, teléfono, transporte, etc., deben ser supervisados y mejorados constantemente por la propia ciudadanía, así como también luchar porque Internet sea declarado un Derecho Humano Universal. Tiene que ir a las bases de la población y explicar la razón de nuestras protestas, para lo cual requerimos hacer uso de los medios de comunicación e información públicos y privados cuya función principal es defender los intereses de la sociedad toda y no los de un pequeño grupo privilegiado de empresarios capitalistas, militares, periodistas y artistas enchufados cuyos méritos no son otros que defender y aplaudir incondicionalmente la acción del gobierno de turno. Hay que explicar a la población la razón por la cual debemos sustituir al gobierno, eliminar la fraudulenta ANC y respetar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Debemos además, tener y defender nuestra propia agenda socialista y de lucha.

Los dirigentes sindicales deben rendir cuentas a sus agremiados periódicamente y ser sancionados con penas muy severas, así como también ser premiados con el reconocimiento de sus agremiados cuando hayan demostrado dedicación y honestidad en su desempeño.

No podemos seguir permitiendo la gravísima situación de pobreza, injusticia, corrupción, impunidad, abuso, marginalidad, desgobierno, etc., que existe actualmente en nuestro país, a pesar de que contamos con tantos recursos que nos permitirían a todos vivir una vida plena de salud y felicidad.

Diariamente somos testigos de que nuestros muchachos, de ambos sexos, trabajadores de diferentes edades y de todos los sectores de la producción del campo y de la ciudad, técnicos de todas las especialidades, ingenieros, médicos, enfermeras, albañiles, campesinos, hasta militares y policías abandonan su patria con la esperanza de sobrevivir en tierras extrañas, sometiéndose a todo tipo de atropellos y condiciones de explotación como inmigrantes, con toda su experiencia, conocimientos y estudios perdidos o mal valorados, para poder enviar una pequeña ayuda a sus seres queridos que permanecen en Venezuela.

¿Por qué existe tanta gente en Venezuela que pasa horas enteras al rayo del sol haciendo enormes colas para poder adquirir un producto básico para el sustento de su familia, que en cualquier otro país del mundo se puede obtener con el equivalente de cinco minutos de su salario?

¿Por qué tenemos que soportar que el sistema de salud pública haya llegado a tal grado de abandono sin que se vislumbre una solución?

¿Hasta cuándo debemos esperar que la escasez de vivienda sea un problema sin solución en un país que cuenta con tantas riquezas?

No debemos permitir que buena parte del pueblo viva ilusionado y chantajeado con un miserable bono de hambre, o una vergonzosa bolsa o caja clap que contiene escasamente algunos alimentos de mala calidad, que reciben algunos venezolanos obligados a portar un ignominioso carnet de la patria.

¿A qué se debe esta inmensa apatía, desinterés, conformismo resignación o miedo, a que han llegado los venezolanos en espera de que los farsantes que nos están gobernando y dirigen esta "revolución, dizque socialista", sientan algún remordimiento por la forma tan irresponsable y egoísta como se están comportando, ante las penurias de un pueblo azotado por la pobreza, la escasez y el abandono, mientras ellos disfrutan de privilegios económicos, políticos y sociales, sin tener la menor compasión por esa inmensa mayoría de la población venezolana que muere de hambre y de mengua diariamente, que busca la comida en la basura, que no dispone de medicinas y que huye del país?

¡Esto se tiene que acabar!



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Gilberto Hernández Ortíz

Graduado en la universidad Nacional de Colombia en Licenciado en Ciencias de la educación especializado en el área de Física y Matemáticas Postgrado en Educational Media en la Universidad de North Carolina A&T State University año 1984 - Greensboro, N.C Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente (Núcleo Anzoátegui)

 gilnandez@hotmail.com

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