¡Venezuela despierta!

¡Trabajadores, trabajadoras, venezolanos sigamos el ejemplo que está dando el gremio de enfermería a nivel nacional!

¿Hemos olvidado nuestros derechos?

El artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela señala:

"Todo trabajador o trabajadora tiene el derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. …/… El Estado garantizara a los trabajadores y trabajadoras del sector público y privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando en cuenta como una de las referencias el costo de la canasta básica. (…)" (Resaltado incorporado).

¿Sera que de hecho ya claudicamos a nuestros derechos humanos más fundamentales?

Nicolás Maduro a proclamado en cadena nacional un salario mínimo mensual cuyo totalidad a penas y sobre pasa los 5 millones de bolívares con lo cual solo se compra un kilo de carne, por su parte un trabajador profesional de PDVSA la empresa más importante del país a duras penas llega a 20 millones de bolívares como salario mensual, es decir 4 kilos de carne, encontrándose la canasta básica por encima de los 100 millones de bolívares mensuales aproximadamente, ello sin contar ropa, medicamentos y colegiatura.

Esta situación es ridículamente insostenible si no fuera tan dolorosa daría risa, aun así, personeros del gobierno hablan y hablan de una guerra económica mientras sus barrigas crecen públicamente y el pueblo cada vez más flaco.

¿Cuál es la lectura? Si existe una guerra económica la han perdido desde hace mucho estrepitosa y bochornosamente, las palabras y palabras "Venezuela potencia" "dialogo profundo" en cadena nacional no llenan los estómagos de un pueblo golpeado por el hambre y la enfermedad.

La declaración del salario mínimo realizada recientemente es una sentencia de muerte lenta e indolente para todos los viejitos pensionados de nuestro querido país, es una sentencia de muerte lenta e indolente para todos los trabajadores a nivel nacional cuya escala salarial se encuentra amarrada a dicho salario mínimo nacional.

Es hora de despertar.

Estas palabras no van dirigidas a la elite política gobernante, va dirigida al pueblo soberano de Venezuela que ha languidecido por demasiado tiempo ya en la duda, la desidia y la desesperanza de no observar ninguna opción política para sus penas

El presidencialismo no nos va a sacar de esta situación fue dicho presidencialismo el que nos coloco en ella.

Tal como se indicó al comienzo, todo el pueblo venezolano debe continuar ejerciendo activamente sus derechos constitucionales como lo ha comenzado a ejercer el gremio de la enfermería, resaltándose el derecho a la manifestación (artículo 68 CRBV), derecho a la huelga (artículo 97 CRBV), derecho a la educación de nuestros hijos (artículo 102 CRBV), derecho a la salud (artículo 83 CRBV) y fundamentalmente derecho a la vida (artículos 43 y 83 CRBV), los cuales se encuentran gravemente comprometidos por la insuficiencia alimentaria y asistencial que está padeciendo la mayoría del país por falta de poder adquisitivo y por una híper inflación que se encuentra completamente fuera del control del gobierno bien sea por ineficacia, dolo, indolencia o corrupción.

Muerte o migración no pueden ser nuestras opciones.

Por lo menos no las mías, este es nuestro país y en el quiero vivir.

Para esto todos los profesionales, técnicos, obreros y trabajadores en general a nivel nacional públicos y privados debemos reclamar a viva voz nuestro derecho a la vida que pende de un hilo por un salario mínimo nacional que no cubre ni el 5% de la canasta básica, frente a tales hechos existen varias herramientas que se encuentran a disposición como por ejemplo la huelga (artículo 97 CRBV), dichas herramientas están allí como estamentos inherentes a todo ser humano para su uso.

Es el momento de dejar de creer en la ilusión que el pueblo no tiene control.

Esta situación no va a durar para siempre ninguna etapa en la historia de la humanidad ha sida destinada a durar indefinidamente y ésta no será la excepción, debemos dejar de creer en la ilusión que las elites promueven para perpetuar su estatus, ninguna estructura de poder se puede mantener si sus ciudadanos dejan de creer en ellos dejando de apoyarlos abierta y activamente.

Esta lección no es solo aplicable al presente gobierno de turno, sino a todos los demás que vengan y que al igual que el actual pretendan desconocer los derechos fundamentales del pueblo que los eligió.

No es cuestión de derechas o de izquierdas sino de un gobierno que garantice o no el sagrado derecho a la vida, sino lo garantiza no existe excusa ni ideológica ni económica para su permanencia debiendo el pueblo convertirse en la arena movediza en donde toda su estructura ineficiente y corrupta sucumba permitiendo que una nueva nazca.

¡Venezuela de pie!

sergiogarcialozada1@gmail.com



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