La clase obrera venezolana y su laberinto: se corrompe o irrumpe

Como nunca antes, en la actualidad todo el pueblo trabajador se encuentra en una etapa decisiva para su existencia. Siempre se ha caracterizado por su sentido de lucha y conciencia, y de su papel indispensable en el desarrollo de la sociedad a la que pertenece y se desenvuelve. Lamentablemente, hoy vemos como esa capacidad de organización, conciencia y sentido de pertenencia se ha visto disminuido debido a la coacción de la que ha sido objeto por parte de la clase política gobernante y ha caído en una especie de marasmo que lo hace cómplice de la cúpula gobernante. En ese sentido vemos como muchos dirigentes obreros en las instituciones públicas y privadas, de un momento a otro pasan de dirigentes obreros a ser dirigentes coyogueros actuando como voceros del partido y de la elite gobernante, es decir, terminan siendo unas simples marionetas y totalmente aislados del sentimiento y necesidades de todos los trabajadores de base. El Sistema Político imperante, No conforme con ello, hace que todo dirigente obrero que no se pliegue en acción y pensamiento a los deseos de la clase política del gobierno, sea objeto de un linchamiento político quedando aislado de toda posibilidad de resolver o acceder a las instituciones que constitucionalmente y dentro del marco legal deben darle respuesta a cualquier solicitud que como clase trabajadora se merece. Dentro este panorama que se vive actualmente en nuestra república, se vislumbra dos posibilidades para la clase trabajadora; la primera, la más cómoda y que predomina actualmente es la de corromperse en comunión con el partido de gobierno y las distintas instituciones públicas; la segunda, que se subleve e irrumpa, iniciando un proceso de reorganización de las bases que le permita alcanzar niveles de decisión que exige el momento político e imponerse ante la necesidad de tomar el poder político para cambiar las relaciones socioeconómicas del país que permitan mejorar la calidad de vida de todos los venezolanos.

El salario actual que ha impuesto el gobierno estimula es a corromperse en todos los niveles de las instituciones públicas. Es un salario de esclavos, porque la resultante de entregar la fuerza de trabajo en un día, no permite a cualquier trabajador acceder al más mínimo beneficio para subsistir por ese día entregado.

El panorama es desconsolador, existe una desmoralización generalizada en toda la clase obrera. El sistema capital gobernante ha venido entregando todos los recursos y espacios sociales que con sangre y sudor de pueblo se han alcanzado durante los últimos 18 años, ahora viene por la bandera de la CLASE OBRERA y esa no es más que la Ley Orgánica del Trabajo los Trabajadores y Trabajadoras, el sistema capital no soporta este muro de contención en la que se ha convertido dicha ley para las apetencias del capital devorador de derechos, igualdad y justicia que nos hemos ganado.

Ante tal situación nos queda accionar con más organización y conciencia en cada uno de los espacios de trabajo para defender nuestras banderas.

El autor es: SECRETARIO GENERAL SINDICATO DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE HIDROCENTRO (SINTRAHIDROCENTROCA). ARAGUA- CARABOBO Y COJEDES



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