Ruralidades

Uribe, el provocador

Y vea que no es por la joda, sino por lo seguido. Se presta para todo y contra todos los malqueridos del amo. No es comparable con “las comadres” porque sería una ofensa a la que fue nuestra progenitora. Pero por lo mismo, es de temer. Además, está asesorado en la intriga por los mismos que devuelven misiles contra la piedra de un niño. Y, como si fuera poco, le acaban de ubicar a una de esas joyas en el Perú, gobierno que ha convertido a ese país en el segundo Miami de los fariseos. Tipo ese de la misma calaña del que Putín detuvo en Moscú, cuando regresaba de los esteros colombianos, después de haber entrenado los paracos de Uribe que entran a Venezuela, matan venezolanos y a su misma gente cuando reviran. Lo peor es que se deshacen de las victimas en territorio nuestro.

Escuchamos la versión del mandadero del Pentágono que, como siempre, quiso congraciarse antes de viajar a Washington, cuanto dijo que el Presidente venezolano había cerrado la frontera. Cuánto lamentamos que se haya equivocado una vez más. De haber acertado el filibustero fronterizo, nunca jamás sus sicarios hubieran matado, cobardemente y por la espalda, a nuestros dos camaradas de la Guardia Nacional. Sí, por la espalda. Hasta ofendieron previamente la milicia cuando hicieron la señal para pasar la línea fronteriza y dar la media vuelta pistola en mano. Claro, aquí en Venezuela celebran algunos. Cabeza visible Federico Ravell; bobolongo Otero; Ledezma; Pérez Vivas; el pablote del Zulia, Radonski, que son los que se destacan en el amamantamiento del “ejército” de paracos que nos infiltró Uribe. Se frotan las manos de regusto cuando sus “muchachos” de los pistolones matan a un obrero o a un campesino venezolano. Probablemente se desternillaron de la risa cuando el Alcalde de Caucagua denunció, en el programa de Vanessa, el asesinato de tres camaradas que trabajaban en una represa para llevarle agua a los barloventeños. Qué bueno para todos que ellos rían. Bueno, porque el imperio podrá echárselas de gracioso pero no tiene gracia que perdure.

Ahora bien, camaradas de la Asamblea Nacional; trabajadores, campesinos, juventud, pueblo en general que no eres de la apátrida burguesía, hagamos una barrera a lo largo de nuestra frontera con Colombia (sin cerrarla) para que no los dejemos salir. Y los de allá que se queden cuidando a Uribe y sus bases de guerra. No es para que se acabe el intercambio comercial entre los pueblos, que muy bien se puede incrementar. Pero no por la frontera terrestre, mucho menos por los caminos verdes. Nuestros mares son anchos y largos. Eso sí, como es la oligarquía de allá la que remite y recibe, cobramos y pagamos en puerto venezolano.

Patria, Socialismo o barbarie.


pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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