Energía nuclear e imperialismo

¡Quien actúa torpemente porque ignora la verdad, es tan sólo un tonto, un estúpido, pero, quien la conoce y la manipula, la esconde o la hace aparecer como una mentira, es todo un gran criminal!

Ronald Romero (El jirajara)


La primera experiencia de uso nuclear bélico y no pacífico, que estremeció al mundo, tuvo lugar el 6 de agosto de 1.945 en Hiroshima, Japón. Había sido ordenado el uso de la bomba atómica, con toda la conciencia del poder de destrucción humana que posee. Ese mandato se cumplió por disposiciones directas del gobierno imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica, para imponer de esta manera su liderazgo sobre la base del terror.



Algo de historia originaria

Buscando en lo más profundo de la historia, como nos lo recomendó educativamente, nuestro ejemplar maestro revolucionario, Simón Bolívar (Carta 1821). Según sabemos, 460 años antes de cristo aproximadamente, un científico llamado Demócrito, oriundo de Abdera, región macedónica y no griega como tergiversadamente se señala en gran cantidad de textos, aunque si sometida por este imperio para su momento. El, Demócrito en medio de una sociedad de modo de producción esclavista, lanzó su teoría en la cual establece que todo lo que existe está compuesto por Átomos. Se expresa así según conocemos históricamente, la primera gran hipótesis atomística sobre la estructura de la materia.

Experimentos y demostraciones

Estaba Alemania en su pleno apogeo Nazi-fascista en 1939. En ese período ya la gran científica francesa, Irene Joliot Curie, hija de la científica, Maria Sklodowska Curie; había logrado siguiendo el ejemplo de sus padres, bombardear el núcleo del uranio con neutrones y obtener un elemento situado en la mitad de la tabla general, llamado bario. Los alemanes Fritz Strassmann y Otto Hahn con elementos y recursos más avanzados pudieron comprobar la certidumbre de las teorías de madan Irene Joliot Curie.

En la Italia Fascista, Enrico Fermi, había experimentado y comprobado el principio físico-químico de la reacción en cadena.

El físico danés Niels Bohr, refugiado en USA, declaró en el congreso de la Sociedad de Física Americana, que una bomba cargada con una ínfima cantidad de uranio 235, bombardeando sus núcleos con neutrones, era capaz de causar abominables destrozos. Descubrían la impresionante cantidad de energía que podía liberar una reacción nuclear en cadena. Uno de los factores que sirvió de base a los investigadores, fue el estudio objetivo de los rayos cósmicos, emitidos por nuestra más cercana estrella El Sol, centro del sistema planetario del cual formamos parte y que a la vez es nuestro reactor nuclear natural. El Sol nos da la energía y la vida permanentemente.

Las alianzas imperiales

El 6 de diciembre de 1.941, el gobierno Yanqui de Franklin Delano Roosevelt tomó la decisión de lanzarse a la construcción de la Bomba atómica sin negar medios ni recursos al proyecto en lo más mínimo.

Al día siguiente, 7 de diciembre de 1.941, son atacadas y fuertemente golpeadas las fuerzas principales de la Flota del Pacífico, ubicadas en Pearl Harbor, Hawai, por un duro ataque de la fuerza aérea japonesa. Es a partir de esta fecha, cuando EL IMPERIO GRINGO entra en la segunda guerra mundial.

Roosevelt y Churchill, deciden en 1.942 la concentración de sus respectivos equipos nucleares, concentrándolos en Estados Unidos.

En 1.943 se encuentran ya instaladas, tres ciudades secretas, todas ellas levantadas herméticamente en: Hanford, Oak Ridge y Los Álamos.

Tres severísimos cuarteles, en los cuales la correspondencia será sometida a la más implacable revisión y censura. Son vigiladas todas las conversaciones telefónicas. Los agentes de seguridad jamás perdían de vista a su correspondiente asignado investigador a vigilar. A los científicos se les exigía el más absoluto secreto, obligándolos a ocultar a sus propios familiares la verdadera razón de su trabajo, nadie debía saber nada, rigurosamente nada de lo que hacían.

Harry Truman y la Jornada del muerto

Ya para el mes de Julio o verano en Estados Unidos, la Alemania Nazi y la Italia Fascista, habían capitulado.

Harry Truman, quien es filosófica e ideológicamente Nazifascista sucede a Franklin Delano Roosevelt en la presidencia, recibe un informe de su equipo, en el cual le decían: “Debe emplearse lo antes posible la bomba nuclear contra el Japón. Conviene arrojarla sobre un doble objetivo donde destruya objetivos militares y afecte una zona de viviendas y todo ello sin previo aviso sobre la naturaleza especial de esta clase de armas”

Ordena que para mediados de julio de 1.945, se hiciera efectiva la primera prueba de la bomba atómica, y que inmediatamente se preparara una segunda bomba para la utilización directa en una acción de guerra.

“La Jornada del muerto”, fue el nombre que le asignaron al lugar, seleccionado para la prueba. Era un terreno ubicado en las cercanías de Alamogordo, Nuevo México. Una carretera, construida en secreto durante los preparativos finales, fue la vía para llegar al mismo. Una torre de hierro, donde iba a instalarse la bomba atómica de prueba, fue levantada en medio del desierto.

En el año terrorífico de1.945, desde el día 12 de julio hasta el 16 de dicho mes, se armó la gran prueba. A las 5 y 30 minutos de la madrugada, precisamente de ese día 16, un resplandeciente hongo blanco, se inflamó en sentido ascendente hacia la atmósfera del lugar. Una antorcha gigante, que ardía a 5 millones de grados centígrados sobre cero de temperatura, expandió su poder. Siguiendo las instrucciones recibidas, ninguno de los testigos y activadores técnicos del mecanismo, miró de frente la llamarada inicial, pero, bastó el impresionante reflejo emanado, para que el asombro inaudito, hiciera que las respiraciones se congelaran.

Los científicos declaraban en un informe firmado por varios de ellos: “No existe la menor posibilidad de aconsejar ninguna defensa eficaz contra esta clase de armas, cuyo poder destructivo desborda las peores suposiciones”

El respetable bioquímico Rabinowitch basado en sus experiencias en las ciudades secretas, publicó: “Por las calles de la ciudad (se refería a Chicago) me asaltó de pronto la visión de los rascacielos derrumbándose con estrépito bajo un cielo llameante. Y pensé que seria un crimen no advertir a la humanidad de este peligro”

Otro grupo, en el cual figuraba el propio jefe del proyecto Robert Oppenheimer, presentó una demanda para que no se utilizara la bomba atómica.

La ferocidad del imperio yanqui golpeó a la humanidad

Este escrito, lo comencé señalando el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima el día 6 de agosto de 1.945. Lo cerraré con la proclama que aparece en una lápida monumental en Nagasaki, que conmemora el genocidio provocado por una segunda bomba atómica lanzada por USA, que dice así: “el 9 de agosto de 1.945, a las 11’ 02 de la mañana, estalló en el aíre una bomba atómica, justamente sobre este punto. La estremecedora escena rebasó toda posible descripción, aunque el esquema de los resultados fueron los siguientes: área quemada, 73.116000 pies cuadrados; casas quemadas, 18.409, y 11.754 totalmente hundidas; víctimas, 120.820 personas, de las cuales murieron 23.657 al ser afectadas directamente o por efectos posteriores de la radiación”

La siguiente bomba atómica estuvo planificada para ser lanzada contra la Unión Soviética.

Esta fue la forma, como el imperio de los Estados Unidos de Norteamérica, impuso su imperial poder neoliberal capitalista.

La gran revolución socialista proletaria del mundo de hoy, tiene el compromiso de utilizar la energía nuclear, única y exclusivamente, con fines pacíficos en beneficio de toda la humanidad y de todas las demás especies que existimos y vivimos sobre la corteza terrestre.


Correos:ronaldromero_orion@hotmail.com


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Ronald S. Romero Peña


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