Reflexiones desde el vientre del Imperio

A manera de Introducción:

Aunque ocasionalmente he tenido la oportunidad de escribir para Aporrea, y los que manejan la pagina han tenido la gentileza de publicar mis artículos, y muchas personas tanto en Venezuela como en otros países se han tomado la molestia de leerlos y comentarlos, reaccionando a mis puntos de vista. Quiero con esta columna iniciar lo que espero sea una entrega regular y semanal, con la intención de analizar políticamente los acontecimientos y las realidades de la sociedad en los Estados Unidos.

Y para adelantarme a una posible avalancha de correos donde me tilden de promotor del imperio y traidor a la patria y a los principios revolucionarios enarbolados por el presidente Hugo Chávez Frías con el cual comulgo ideológicamente, y al cual apoyo en su gestión de gobierno, debo aclarar que estoy de acuerdo en que los Estados Unidos es una nación eminentemente imperialista, que practica un capitalismo salvaje. Pero reducir el análisis de la sociedad estadounidense a esa premisa, es caer en un superficialismo a ultranza. Por ejemplo aquí existen 36 millones de personas pobres, incluyendo 12 millones de niños, personas que están en el mas bajo nivel de la escala salarial, y que sufren limitaciones económicas al punto que muchos de ellos tienen que decidir muchas veces entre comprar alimentos o pagar el alquiler, entre pagar la calefacción o comprar medicinas, y como la pobreza no hace distinción entre las razas, entre las cuales se encuentran personas blancas, negras, latinos, asiáticos, e indígenas. La mayoría de esos individuos y grupos sociales tienen de imperialistas lo que tengo yo Republicano, es decir una comparación ilógica no sustentada en la experiencia y práctica de vida.

La sociedad Estadounidense igual que la Venezolana con sus sistemas políticos son muy complejas y distintas entre si. Es muy fácil realizar análisis superficiales, simplistas y a veces hasta amarillistas de la realidad política y social que se vive en ambos países. A veces no dejo de sorprenderme cuando veo a individuos que después de hacer una corta visita a Venezuela, regresan a dictar conferencias y talleres creyéndose expertos analistas de la revolución Bolivariana. Lo mismo ocurre con compatriotas que vienen a los Estados Unidos y luego de leerse dos o tres libros y de vivir por algunos meses se consideran expertos analistas. Si bien es cierto que la lectura y los estudios son herramientas útiles, no son el todo, la experiencia de vida es algo de un valor incalculable para quien pretenda aventurarse a la arena del análisis social y de los comentarios políticos.

Si algo admiro en el presidente Hugo Chávez es su capacidad de análisis y reflexión, y como su experiencia de vida, da un marco de referencia a su visión del mundo y en particular del hemisferio occidental, en contraste con la visión tan corta y extremista del actual inquilino de la casa blanca. Por otra parte muchos funcionarios gubernamentales tanto en el departamento de estado, como en la cancillería, dejan mucho que desear en su análisis e interpretaciones de la realidad de ambos países, situación que empeora mucho mas cuando dependemos de los medios de comunicación, controlados por magnates internacionales, que quieren imponer a ambas sociedades sus visiones e interpretaciones particulares.

Como dice la sabiduría popular, de todo hay en la viña del Señor, no es igual preguntarle a un joven afro americano que vive en el Bronx en New York sobre la realidad de la sociedad en la cual vive, que preguntarle a un joven anglo sajón en Beverly Hills California. Muy parecido a los “expertos” interpretes Venezolanos en Miami que supuestamente huyeron de una dictadura que los amenazaba, curiosamente nuca me he topado con alguno que diga que vivió en el 23 de Enero, Catia, Antimano o Caricuao, usualmente con un orgullo narcisista exponen que provienen de la clase privilegiada, de lugares como Altamira, Lagunita Country Club o sitios por el estilo. Me recuerda el dicho anglo sajón: “Where I stand in an issue, depends on where I sit” (donde estoy parado en un asunto, depende de donde estoy sentado).

Para concluir quiero en mis columnas semanales aproximarme a ustedes, estimados lectores, desde la perspectiva de alguien que salio de Venezuela huyendo de la pobreza (y que a pesar de vivir en el país mas rico de la tierra, continua siendo una persona de modestos medios de vida, que no olvida nunca el barrio del sur de Valencia donde creció y donde continúan viviendo con dignidad y orgullo, su madre, su hermano y sus sobrinos), y que gracias al esfuerzo personal y al apoyo de amigos, (estadounidenses y venezolanos) logro educarse y acumular experiencia de trabajo y de vida. Y que por una convicccion profunda de solidaridad revolucionaria piensa que tiene algo que aportar al presente debate de las relaciones internacionales entre los Estados Unidos y Venezuela. Después de esta columna de introducción, en mi próxima entrega les compartiré un poco sobre las elecciones primarias presidenciales en los Estados Unidos y sus posibles implicaciones para la patria grande.

Ricardo Moreno

Analista Político y Co-Conductor del programa radial “Nuestra Voz”
Radio Pacifica 90.7 FM Los Ángeles.
rvenezolano@yahoo.com


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Ricardo Moreno

Ex-director general del despacho del viceministro para América del Norte de la Cancillería de la República Bolivariana de Venezuela. Ex-presidente de la Asociación Simón Bolívar de Los Ángeles, California, EEUU.

 rvenezolano@yahoo.com      @Rvenezolano

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