Se escaparon los cerdos

Estados Unidos de Norteamérica ha dejado de ser imperio y su régimen corporativo se cae a pedazos. El mundo entero rechaza sus gendarmes. Ya no será política ni aceptarlos y menos tolerarlos.

Ahora marcados como una manada de cerdos viejos, obesos, barbados recordando su guerra entre el Norte y Sur con una tradición de los llamados Confederados cosa que a nadie importa en el mundo ellos ni se entiende ni gozan de su misma comprensión.

Van recordando Campos de Concentración, cosa al menos rechazada por continentes enteros quienes ven el Holocausto como una vergüenza mundial, oprobiosa, mientras uno de estos fanáticos con una franela negra invoca aquella tragedia.

Otra grita como un animal despavorido como salido de una ficción de netflix donde la bestia es tomada por un demonio provocando un desgarro mental el cual la hace verse como un monstruo capaz de castigar a quienes escoja.

Ante esto el mundo riéndose de una clara vergüenza corporativa depositada en unos cueros secos que sirven de atuendo con unos cachos sobre una cien drogada, alcoholizada queriendo horrorizar a todos con órdenes de estridentes gritos.

Mientras, otro psicótico no logra espabilar, luce estupidizado quedando inmóvil sobre una silla que viste de adorno un transitado pasillo, allí ha quedado dopado de ideas inauditas, enfermizas y que nadie en su sociedad utiliza ni recuerda, las ha aprendido a punta de alcohol y hachís.

Van sobre cualquier territorio de cualquier continente creyéndose los del sabelotodo, los del Ok, Oh Yes Sir, salvadores de guerras que ahora nadie está dispuesto a callarse ni menos calarse una vez más.

Estas gentes han inventado cosas estúpidas donde ir a conflictos les da derechos de ir aplastando a los demás, pero hoy ha quedado demostrado que sus pasos cojos los han dejado sin poder y la traducción de esto es que nada, son nadie.

Acostumbrados a fotografiar a los suyos exhibiéndose sobre bases de mármol todos remendados, mutilados, tullidos van sin asimilar como a su presidente sus aduladores le han sacaron su silla y le van dando una patada a su espalda obesa.

Ahora niegan ser los culpables mientras van persiguiendo a sus hediondos cerdos con sus agazapados Federales y su justicia ya deja ver las penas que van a cumplir unos bobos que su sistema ha utilizado.

Ya no aparecen sus bandas armadas con fusiles, granadas, chalecos, pistolas y es que cualquiera con esos atuendos perfectos se sentiría superior. Han dejado de mandar, gritar, pues su sola presencia ya no intimida, aunque sus bocas balbucean chiclets y sus narices estallen de coca colombiana.

Así van los últimos días de un perfecto idiota que lleva por nombre Trump quien ya no grita por su cuenta de Twitter. Creyéndolo muchos un mandatario que gobernaba por su cuenta de Twitter y ahora luce bloqueado. Para el día final ya estará destituido y no habrá ni discurso y menos Pepsi Cola para despedir a quien nunca existió pues lo único que crece en su sombra es su misma humillación.

Así van los cerdos, mientras otros se preparan a ocupar sus viejos lugares, todos van al mismo chiquero a ver quién los oye y se deja aterrorizar. Cuidado ya no asusten al cerdo que de nuevo dará embotamiento verlo escapar.

Hasta más pronto...



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Miguel Jaimes

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Director del Diplomado en Geopolítica del Petróleo. Sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com y https://www.lamucuy.com.ve

 venezuela01@gmail.com      @migueljaimes2

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