La Soga, futuro de Bush

No solamente por los “méritos” al premio mayor por haber fusilado a Sadam Hussein. Es que el iraquí sólo “…mató mil” y el imperialista diabólico, doble v Bush “…mató 10 mil”. Dicho así, parafraseando a las damas que le servían de fans al ovejero David Jesé quien, como “héroe” judío de aquellas faranduleras, había matado a 10 mil personas en sus distintas pillerías, mientras que el ya viejo rey Saúl sólo había podido matar mil. Lo que desdice mucho de los que pensamos como el Redentor, para quienes una sola muerte provocada por un semejante, es un acto cruel y antihumano. . Y cuando se trata de crímenes de guerras malditas, como lo son todas las guerras, en las que perecen miles de niños en el regazo de sus madres; donde mueren ancianos, amen de miles de hombres valientes que se arriesgan a enfrentar la metralla, no podemos menos que enjuiciar a los que ocupan el cerebro en esas crueldades como criminales contra la humanidad. No importa que ellos se crean los dueños del mundo.

Ahora peor. Estamos conscientes que el iraquí pagó con la vida el haber prestado su honra al diablo a cambio de un efímero reconocimiento. Que se enajenó cuando puso el territorio y parte de los hombres de su nación al servicio del imperialismo yanqui, contra la nación de Irán y su revolución. Y es evidente que desde entonces, por no haberle puesto en bandeja el petróleo iraní a los traficantes gobierneros de Norteamérica, Hussein cayó en desgracia con los Bush. Y para mayor desgracia de los iraquíes, ya Hussein trastornado por el fracaso en Irán, se atrevió a tocar los intereses de Tony Blair, el inglés en decadencia, afincado allá en Kuwait.

Lo anterior ya es parte de la historia de las hecatombes. Pero no podemos pasar como desapercibidas algunas reacciones infames después de la crueldad. Una es por la parte que le toca, como faldero de los imperios norteamericano e inglés (éste en decadencia) y quien no fue muy explícito pero sí sobre entendible. Nos referimos al enano mental que es el españolito Aznar cuando dijo, palabras más o menos: “Mientras los amigos y enemigos del difunto dictador se unieron para aprobar su ejecución, el único doliente que le quedó fue el señor Chávez”.

Sí amigos coincidentes o no, que tengan a bien leernos. Fue ese mismo farsante uno de los encargados de crear cizañas a raíz del asesinato de Sadam Hussein. Y de paso, visto desde acá, es el que está tratando de enturbiarle el mandato al presidente Zapatero con unos cuantos bombazos y petardos, a los que les pone el sello de los hombres de ETA que de él sí son enemigos jurados a raíz de su mandato entreguista. Y en cuanto a nosotros concierne, por experiencias vividas, no podemos menos que alertar al Presidente de todos los españoles, de manera que averigüe de dónde vienen los tiros. Lo otro sería no percibir el subterfugio que acá en Venezuela nos aplicó Rómulo Betancourt para luego decir fue aquél: “Disparen primero y averigüen después”.

Ahora volvamos a lo de la soga. No faltarán propietarios y vasallos de medios de comunicación (arrorró mata cura) y unos poquísimos embatolados que ya están gestionando el mecate, hoy en manos del diablo, con todo y parafernalia macartista, para ellos tensarlo contra la verdad y la paz. Todavía no se convencen los genuflexos que ya en Venezuela, como en toda América del Sur y Centro, somos centenares de millones de seres humanos los que arrebataremos esa soga para calzarla en el cuello de los traidores.

Por su parte los Bush judíos (padre e hijo) han cometido un error más. A excepción de Israel, por supuesto, no han logrado adherencia en los países árabes. Al contrario, con unas contadas sumisiones, los verdaderos patriotas de la región reforzaron la unidad contra los invasores de Irak. No lograron poner a pelear a los árabes entre ellos mismos para que se debilitaran como fue su plan B. La soga les salió por la culata. Es decir: los amigos y enemigos del Hussein en vida, se unieron contra la rapiña guerrerista. Es más, pronto se voltearán los fusiles. Ya la angustia de los soldados norteamericanos no les permite soportar las órdenes para seguir matando niños, mujeres y ancianos. Y quien no lo vea así, que le pregunte a los familiares del soldado James E. Dean, a quien los policías del condado St. Mary de Washington, acribillaron porque se resistió a seguir matando inocentes en Irak, después de pasar 18 meses haciendo lo mismo en el infierno en que los Bush convirtieron a Afganistán, donde ya la soga se está devolviendo hacia el cuello de doble v Bush.

pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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