¡Pana! Defiende el suelo que te levanta

Recientemente ha generado todo un huracán de opiniones la digna y justa decisión histórica de la Alcaldesa de Caracas, Erika Farías respecto a renombrar una autopista que no solamente atraviesa la Ciudad como principal vía sino que además conecta todos los polos de está y que tantos años ha tenido el infame título de la autopista de Francisco Fajardo, en cambio ahora tendrá el honor de nombrarse en el máximo líder de la heroicidad indígena que solo se compara con el tamaño de la determinación de una resistencia genuina durante siglos de oprobio y esclavitud, orgullo tan elevado como el inexpugnable Guaicaipuró en las horas definitivas combatiendo entre llamas, fustigando al invasor con una frase que debería ser icónica de toda insurrección: "Mátenme para ver si se les quita el miedo".

La postura respecto a las acciones del Mestizo es el centro del huracán, se tiende a asociar a Francisco Fajardo solamente con el señalamiento de enlace de dos mundos, profeta del entendimiento de dos razas pero ni estos endilgados títulos ocultan una mancha tan grande como su renombre, 500 años después se levantan puños invictos, sus dedos traicionados hoy lo señalan de genocida, lo cual incluso ha terminado fungiendo como un chivo expiatorio que encubre todos los desmanes que cometió este personaje, al que se le puede considerar como un verdadero ejemplar de la categoría Lumpen de la teoría Marxista.

Del mestizo Francisco Fajardo se conoce que fue hijo de un español del mismo nombre y de una "Princesa" Guaiquerí llamada Isabel, aquí subyace la primera acción que lo coloca opuesto al Gran Bloque Histórico de Resistencia Antimperialista Mundial, al negar la esencia real de su origen, las tribus originarias no tenían estratos de princesas, todos son semejantes. Fajardo permite que se reproduzca su árbol genealógico en dichos términos lo cual es absolutamente falso. El contraste de las relaciones sociales monárquicas con las indígenas son evidentemente opuestas, y pretender estudiar una con las reglas de la otra es como aspiras medir la velocidad de las ondulaciones del agua con un termómetro. Deben saber las generaciones caraqueñas futuras que las relaciones sociales originarias de solidaridad horizontal no son ni un poco parecidas con las relaciones sociales del egoísmo vertical de la monarquía europea.

Todo colonizador necesita de un ejemplo dentro de los colonizados para demostrar la supremacía de su cultura colonizadora, eso fue Francisco Fajardo, un elemento perturbador que boicotea nuestro origen, con el objetivo de evitar que sea conocido de primera mano las verdaderas raíces que alimentan nuestro acervo histórico de resistencia antiimperialista, sin esto, se puede obligar a creer todo lo que se diga, ya que ante la ausencia de dónde venimos no sabremos donde vamos. Actores históricos como el mestizo confunde nuestro porvenir, que es libertario absolutamente contrario a la sumisión a ningún agente externo, por ello de Fajardo debe saberse de su inmediata conversión a ser perro de guerra de la corona española para lanzar sus asquerosas fauces sobre las cienes de sus coterráneos, de su clase, incluso valiéndose del doble rasero y traición a su palabra.

Francisco Fajardo obro de tal manera que en el año de 1555 llega a los territorios donde hacía vida el Cacique Paisana (entre Borburata y Maracapana) quien al reconocerse como semejante al Mestizo Fajardo da acceso libre a todo el territorio, además apoya con provisiones y asistencia técnica, ignorando el verdadero objetivo de Fajardo que era identificar los lugares más idóneos para establecer Hatos obedientes a la corona. Al finalizar la expedición se retira a llevar los resultados, poco tiempo después Fajardo retorna ante el Cacique Paisana, esta vez informándole el despojo de sus tierras en compañía de 100 hombres también leales a la corona amparados en la autorización del Gobernador Gutiérrez de la Peña.

Conmovido por la rabia de la traición pero aun así manteniendo la mayor altura en reconocerse como semejantes, el Cacique Paisana advierte a Fajardo que no funde ningún asentamiento y menos aún quite territorios a su tribu. Fajardo contraviniendo al Cacique funda el Hato San Francisco e inmediatamente lo coloca a disposición del Gobernador Gutiérrez de la Peña y la corona española. Es así como inicia una Guerra de Guerrillas, reaccionando los indígenas con el envenenamiento de una parte del rio que alimentaba dicho Hato, esto propicio la muerte de varios pobladores incluyendo la propia madre de Francisco Fajardo, este hecho conllevo la persecución y posterior ahorcamiento del Cacique Paisana y su tribu a manos de las huestes de Fajardo.

Con esta acción cierra un breve bosquejo que devela el concierto de razones por las cuales, un coterráneo devenido en lumpen, Fajardo utilizo armas indignas como la mentira, la traición y la muerte insaciable, peor es que fuera capaz de virar esas armas contra sus semejantes sin escatimar esfuerzos ni temblar el pulso, sin duda el mestizo sabía y él mismo veía correr bajo sus propias botas españolas prestadas: la sangre indígena que pisaba también es la que sus venas surcaba.

Quien no se conmueve de sus acciones con estos contrastes tan crudos, no merece estar ni renombrar si quiera una piedra en Venezuela, menos en Caracas: muchísima sangre digna y pura ha regado nuestro suelo para que cultivemos nuestro bien más sagrado que es la independencia. Se continuará.

 

davidmlb1994@gmail.com



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