Trump y Venezuela: a dos años de una presidencia inestable (I)

Lo primero que hay que resaltar es que Trump llega a la presidencia de los Estados Unidos en Enero del 2017 en contra de todos los pronósticos de analistas políticos, encuestas y expertos electorales. Trump fue el candidato anti sistema, es la primera vez que un candidato que no tuvo ningún cargo político previo gana las elecciones. Logro derrotar a 12 pre-candidatos del "establishment" polito conservador en las primarias republicanas, entre ellos: Jeb Bush, ex gobernador de Florida desde 1999 hasta el año 2007. Bush es el segundo hijo del 41. º presidente de Estados Unidos, George Herbert Walker Bush y hermano del 43.º presidente de Estados Unidos, George Walker Bush. También derroto a Marco Rubio actual senador por el estado de Florida y Ted Cruz actual senador por el estado de Texas, quienes junto al senador por New Jersey, Robert Menendez son los únicos políticos con raíces cubanas y latinas en el senado de los Estados Unidos.

En la elección general Donald Trump derrota a la candidata demócrata Hillary Clinton, quien tenía en su currículo político el haber sido ex primera dama, ex senadora por New York, y ex secretaria de estado. A pesar de su victoria en el colegio electoral Trump inicia su presidencia con el "hándicap" de no haber ganado el voto popular, Hillary obtuvo 65,853, 516 millones de votos para el 48.5 % y Trump obtuvo 62,984,855 para un 46.4% de votos a nivel nacional, sin embargo Trump gano en la mayoría de estados que le permitieron obtener 306 de los 270 votos del colegio electoral necesarios que le permitieron convertirse en el presidente #45 de los Estados Unidos, mientras Clinton solo obtuvo 232. Trump se convierte el quinto candidato en la historia en llegar a la presidencia sin ganar el voto popular a nivel nacional.

Durante los primeros dos años de su presidencia a Trump le ha costado mantener un equipo de colaboradores estable en la Casa Blanca, su estilo impulsivo y desorganizado pronto se hizo notorio y algunos de sus principales ayudantes renunciaron a sus funciones y otros fueron despedidos por incompatibilidad con el presidente. Por ejemplo, en lo que va de su presidencia Trump ha tenido dos jefes de personal, que es el puesto más importante para la organización y funcionamiento del gabinete. El primero fue Reince Prebius, que estuvo en el cargo de enero a julio del 2017, y quien se convierte en la persona de menos duración en la historia desde que se creó ese cargo en 1961. Luego de las críticas por la renuncia de Prebius, Trump decide designar a John Kelly, un general de cuatro estrellas en situación de retiro de la marina estadounidense y quien antes se había desempeñado como jefe del comando sur y secretario de seguridad interna, Kelly fue designado en julio de 2017 con la misión de poner orden en la Casa Blanca, pero recientemente anuncio que solo estaría en el cargo hasta finales de diciembre del 2018, en los corredores de Washington DC se especulo mucho, que Kelly podría ser el autor de la carta anónima que publico el periódico New York Times el 5 de septiembre del 2018, donde el autor se identifica como un alto funcionario de la Casa Blanca y se describe como parte de "la resistencia dentro de la administración de Trump". Esta carta es muy reveladora en cuanto a lo que ya sus colaboradores más cercanos percibían como una personalidad inestable, el autor aclara que su resistencia no es de la izquierda tradicional opositora a Trump, sino de personas nombradas por Trump a cargos importantes en su administración, pero que observaban con preocupación cómo las actuaciones del presidente iban en detrimento de los intereses del país y de la salud de sus instituciones, y para lo cual se comprometían a frustrar sus impulsos negativos hasta que este terminara la presidencia. Incluso el autor revela lo siguiente: "dada la inestabilidad que muchos presenciaron, hubo primeros susurros dentro del gabinete de invocar la enmienda 25, lo que iniciaría un proceso complejo para destituir al presidente". "Sin embargo nadie quería precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para dirigir a la administración en la dirección correcta hasta que, de una manera u otra la presidencia de Trump termine". Desde que Trump llego a la presidencia el número de funcionarios de alto nivel que ha renunciando o han sido despedidos, es algo sin precedentes. Un análisis del periódico New York Times de las 21 principales posiciones de la Casa Blanca y el gabinete comparados al primer mandato del Presidente Bill Clinton muestra cuán inusual fue la inestabilidad de la administración de Trump durante los primeros 14 meses de su presidencia. Nueve personas en estas posiciones renunciaron al menos una vez durante la administración Trump, en comparación con tres en el mismo punto de la administración Clinton, dos bajo el presidente Barack Obama y una bajo el presidente George W. Bush.

El presidente Trump tuiteó que su secretario de defensa Jim Mattis se "retiraría" a fines de febrero de 2019; sin embargo, Mattis escribió una carta de renuncia anunciando su retiro del gabinete por discrepancias de opinión con el presidente, la carta fue redactada con un lenguaje muy fuerte reprendiendo el comportamiento de la política exterior de Trump. Mattis se convirtió en el primer secretario de defensa en renunciar en protesta en contra de las decisiones de un presidente en funciones. Hay que tener presente que Jim Mattis, es también un ex general de cuatro estrellas en situación de retiro de la marina estadounidense, y quien para los "insiders" proveía cierta tranquilidad y estabilidad a los altos mandos del pentágono al saber que contaban con uno de los suyos para controlar los impulsos y constantes cambios de opinión de un presidente que ni siquiera presto el servicio militar obligatorio durante la guerra de Vietnam. En el estamento político de Washington la renuncia creo reacciones de preocupación en líderes republicanos y demócratas, "Esto da miedo", dijo el senador Mark Warner de Virginia, el principal demócrata en el comité de inteligencia del senado, en una publicación de twitter describió al general Mattis como "una isla de estabilidad en medio del caos de la administración Trump". El senador Ben Sasse, republicano de Nebraska, lo calificó como "un día triste para Estados Unidos porque el secretario Mattis estaba dando un consejo que el presidente necesita escuchar".

La renuncia de Mattis ocasiono mucha preocupación no solo en los líderes políticos sino también en los mandos militares del pentágono y en los aliados de Estados Unidos en la OTAN, por el vacio de personas con experiencia en el equipo de seguridad nacional de Trump, con la salida de Kelly, la responsabilidad de "controlar y aconsejar" a Trump en los asuntos internacionales queda en manos de John Bolton, el tercer asesor de seguridad de la Casa Blanca en lo que va de administración, y de Mike Pompeo, ex director de la CIA, quien por cierto es el segundo secretario de estado en dos anos, ya que asumió después del despido de Red Tillerson, el ex presidente de la Exxon Mobil. En lo que se considera como un mensaje claro para el estamento militar y político de Estados Unidos la carta del general Mattis fue filtrada intencionalmente a los medios de comunicación, esta carta se considera como la protesta pública más aguda de parte de un secretario de defensa a un presidente en ejercicio. Era un secreto a voces en Washington que Mattis estaba en desacuerdo con el rechazo del presidente a las alianzas y relaciones que han sustentado la seguridad estadounidense desde el final de la segunda guerra mundial, según el punto de vista de los expertos militares.

El presidente Trump llega al final del medio término de su mandato debilitado políticamente, y con una presidencia inestable. En las recientes elecciones del congreso, aunque el partido republicano aumento su anterior mayoría de 51-49 en el senado en dos escaños. Los demócratas necesitaban una ganancia neta de dos escaños para tomar el control, pero defendían 26 de los 35 escaños en juego para las elecciones, incluidos 10 en los estados ganados por Donald Trump en 2016, así que era de esperarse que los demócratas no podrian tomar control del senado. El partido republicano perdió el control de la cámara de representantes cuando los demócratas capitalizaron la ira anti-Trump y el retiro de un gran número de republicanos en ejercicio. De los 111 escaños calificados como "competitivos" por el informe político de Cook, 98 eran republicanos.

Con su primera mayoría en la cámara de representantes desde 2010, los demócratas podrán bloquear la agenda legislativa republicana. Una cámara baja demócrata puede presentar artículos de juicio político contra Trump, aunque también necesitaran una mayoría de dos tercios en el senado, lo que considero un escenario poco probable, sin embargo no lo descarto, ya la popularidad de Trump se podría desplomar tanto, que pudiera impulsar a un número importante de senadores republicanos a abandonar al presidente, para salvar al partido republicano de cara a las elecciones presidenciales del 2020. Recientemente John Brennan ex director de la CIA, sacudió el estamento político de Washignton al publicar la siguiente declaración en su cuenta de Twitter refiriéndose a Trump: "Espero sinceramente que la próxima exposición de su malversación y corrupción convenza a suficientes republicanos para que lo abandonen en el 2019. Ya hemos tenido suficiente de sus quejas desde la Casa Blanca. Necesitamos un líder real, el futuro de nuestra nación está en juego".

Los líderes demócratas están esperando para ver qué más se desprende de la investigación en curso del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia electoral y la posible colusión entre Rusia y la campaña de Trump. Es muy probable que en el 2019 ocurran más investigaciones y citaciones sobre la campaña y la administración de Trump. El comité de supervisión también podría citar a los miembros del gabinete de Trump en sus investigaciones por corrupción. Es posible que el comité de finanzas solicite obtener las declaraciones de impuestos de Trump, que luego podrían examinarse para ver si Trump tenía algún vínculo comercial con Rusia que pudiera haber llevado a la interferencia electoral rusa.

Lo más seguro es que los demócratas logren obstaculizar la agenda política de Trump. Con una mayoría demócrata en la cámara de representantes, el partido tiene el poder de aprobar o rechazar cualquier legislación que el presidente Trump proponga. Esto es especialmente crucial en la ley de presupuesto. Para que los proyectos de ley de gastos se promulguen, deben ser aprobados tanto por la cámara de representantes como por el senado. Con una cámara controlada por los demócratas, cualquier esfuerzo republicano para recortar los programas nacionales de beneficencia pública, educación, salud, pensiones de seguro social, o el financiamiento para un muro fronterizo entre los Estados Unidos y México podría bloquearse. Con un liderazgo demócrata empoderado y un presidente errático, la inestabilidad política de la presidencia de Trump continuara.



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Ricardo Moreno

Ex-director general del despacho del viceministro para América del Norte de la Cancillería de la República Bolivariana de Venezuela. Ex-presidente de la Asociación Simón Bolívar de Los Ángeles, California, EEUU.

 rvenezolano@yahoo.com      @Rvenezolano

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