Binóculo N° 315

Ahora sí: Compren alpargatas que viene joropo

Debía escribir sobre la crisis en Nicaragua que está pendiente desde hace tiempo, pero lo debo postergar pues el tema Colombia es vital para Venezuela.

En dos columnas anteriores dije que Petro perdería las elecciones. Y además dije que lo van a asesinar. La victoria de Duque sobre el ex alcalde de Bogotá –no tengo ninguna duda de que se las robaron- deja un sabor amargo, muy amargo, a pesar de Atilio Borón quien califica como un avance de las fuerzas progresistas en ese país por haber roto con el bipartidismo. Eso no ocurrirá. Ahora viene la aniquilación de esas fuerzas progresistas.

Lo primero que debemos medir es que el imperio tiene una estrategia funcionando perfectamente hace tiempo, sobre la base del control de la región con el asentamiento de siete bases militares en ese país. La ofensiva de la oligarquía en la nación neogranadina, es de tal magnitud que se calcula han destruido el 42% del territorio en la más brutal agresión ecológica del mundo de la que se tiene noticias. Incluyendo los macro proyectos que afectan directamente a todos los habitantes de las zonas donde se desarrollan, destruyendo sus hogares, algunos centenarios, sus culturas, su idiosincrasia y su forma de ver la vida y de vivirla. No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de lo que hará Duque, quien de entradita dice que perdonará los impuestos de los empresarios para que haya más inversión ¿no se les parece eso a Venezuela? donde los empresarios fueron beneficiados no solo con la exoneración de impuestos, sino con el perdón de varios años del pago de servicio y mejoras de vialidad para hacer lo que han hecho toda su vida. Eso fue en la Cuarta y lo es en la Quinta. Petro, al contrario de Duque, proponía que había que convertir a los campesinos en granjeros y darles el apoyo para que el campo se desarrollara tecnológicamente, pero respetando la idiosincrasia de los lugareños. La arremetida de Duque no tendrá parangón en los anales de Colombia. Elevación de los impuestos, de los servicios, disminución del salario, elevación de la jornada laboral, elevación de los años de retiro para la pensión de vejez. No hace falta ser un genio para saber que eso viene. Es una misma receta para el mundo entero. Vean Argentina y lo que hace Macri con los australes. Ahora viene la ofensiva contra líderes sociales, políticos, sindicales, los asesinatos serán en masa y las protestas y manifestaciones, que las habrá por montones, serán reprimidas sin contemplaciones. Más temprano de lo que se cree, la gente se arrepentirá de haber votado por el Uribismo.

Eso, sin duda, a cualquier latinoamericano, a cualquier ser humano y a cualquier revolucionario, le dolerá en el alma. Porque en mi caso personal, siempre he creído que nací en un país que se llama América Latina, en una provincia de esa enorme nación que se llama Venezuela. Todo lo que les acontece a mis coterráneos, me duele. Ahora me atormenta Venezuela.

Ya habíamos explicado que Venezuela tiene en sus entrañas 15 de las materias primas importantes que utiliza el mundo industrializado, incluyendo petróleo, gas, oro, coltan, torio y agua dulce, esta última la fuente de la desesperación humana en los próximos veinte años. Si hace 20 años se abandonaron pequeños poblados en Europa por falta de agua, ya se están abandonando ciudades de millones de habitantes por falta del vital líquido. Incluso en algunos países el racionamiento tiene niveles extremos, como el de 25 litros al día por persona.

Pero, además, Venezuela tiene una ubicación geoestratégica envidiable. Es la puerta de entrada a América del Sur, está frente al Canal de Panamá y está frente al poderoso Mar Caribe. Estas son razones suficientes para entender de qué se trata la ofensiva de Estados Unidos y cuáles son las consecuencias del triunfo de Iván Duque en Colombia. Ambos países bolivarianos, son de paso vecinos, cuyas ubicaciones estratégicas son análogas.

Los venezolanos vivimos la arremetida de Colombia contra Venezuela en tiempos de Uribe, que obligó a Chávez a la movilización de tropas. Fue la vez cuando Uribe dijo que le había faltado tiempo para invadir a Venezuela y Chávez dijo "no, le faltaron bolas". Años atrás habíamos vivido el incidente de la fragata Caldas, en tiempos de Jaime Lusinchi.

El regreso del Uribismo al poder en Colombia, necesariamente obliga a poner las bardas en remojo. Uribe, no Duque, tiene esa cuenta pendiente y la va a cobrar, con apoyo del imperio, además. De tal manera que antes de la violencia, viviremos una serie de actos de provocaciones de pate del Uribismo, en busca de una respuesta del parte del gobierno venezolano. Incluyendo la reactivación de las guarimbas, esta vez con niveles de violencia semejantes a los Nicaragua, cuya oposición, como estamos viendo, no es política, sino asesina.

Esta arremetida tendrá un ingrediente adicional, el apoyo incondicional de Estados Unidos que provoque una reacción militar contra Venezuela, o que avale la subversión de estamentos militares venezolanos para dar un golpe de Estado. Nuevamente se exportará la violencia desde ese país hacia Venezuela, con ingredientes que serán altamente preocupantes. Y eso es ya. El imperio necesita salir con urgencia de Maduro y del Chavismo.

Hace años vengo hablando –con mordacidad- de la fábrica de morcillas. Es decir, será un gran negocio montar una factoría de esa porque la sangre será gratis. Correrá por las calles. Necesito estar equivocado en esto que digo. De tal manera que el gobierno y el chavismo deben estar adelantando estrategias para contrarrestar la ofensiva que viene y que no tarda.

Colombia es la punta de lanza que necesitaba el imperio para acabar con el chavismo. Ahora tiene los instrumentos "legales" y las excusas perfectas para la arremetida, que la veremos antes de que finalice el año.

Así las cosas, Maduro tiene una olla de presión en casa, con una crisis que se hace cada vez más agigantada, con un salario que es dos veces menos que el valor de un kilo de pollo, con un dólar que cuando escribo esto, se cotiza en 2.750.000 y con un bono del gobierno que ya lo llegaron cuatro millones, pero que aún no alcanza, y nunca alcanzará porque no se termina de entender que hay una aberración de la economía y que nada de lo que se está haciendo funcionará.

Si a esta tragedia interna le sumamos la victoria de Duque y lo que hará Colombia contra Venezuela, recordaremos al extinto presidente copeyano, Luis Herrera Campins "compren alpargatas que viene joropo".

Caminito de hormigas…

Se siguen robando los contenidos de las cajas Clap. Repito. Es tan difícil ponerles a esas cajas una cinta adhesiva que rece: "Favor no recibir si la cinta está rota". Es tan difícil, Pregunto.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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