El crimen y el poder público en México

 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha informado (El Universal, 07.02.18) que el Banco Rabobank ha operado fondos del narcotráfico. Según ese diario mexicano, Rabobank es la filial en California del Cooperatieve Rabobank, de Holanda; fue sancionado con una multa por haber obstruido las investigaciones del lavado de activos a cargo del Departamento del Tesoro. Esta medida administrativa fue aplicada al banco holandés siendo la segunda después de una multa por las mismas razones que se impuso en 2012 al HSBC.

En sus operaciones de erradicación de cultivos de enervantes, los militares reportaron 28 mil 221 hectáreas sembradas con amapola en 2017, contra las 22 mil 235 hectáreas de 2016. Sólo detrás de Afganistán y Myanmar, México es ya el tercer productor de heroína en el mundo, según el Informe Mundial sobre Drogas 2017 de la Oficina de la ONU para las Drogas y el Delito.

Las entidades que lideran en los hallazgos son Guerrero, Durango, Sinaloa y Chihuahua, estados que conforman el Triángulo Dorado, controlado por el Cártel de Sinaloa.

Entre 2012 y 2013 el negocio de la droga tuvo un valor de 350 mil millones de dólares anuales (un geoestratega dice que esta cifra le parece muy pequeña). El libro Dope Inc (Executive Intelligence Review, 2010) calcula en 2 millones de millones de dólares el valor del negocio a escala planetaria. Ante la magnitud del criminal entramado, las corporaciones policiales especializadas han llegado a la conclusión de que los estupefacientes son un tema muy alejado aún de su conclusión, Combaten las drogas y sobre todo a quienes las suministran, con técnicas anticuadas y lineales, y reconocen que nunca van a ganar entre otras cosas porque se encuentran ante un fenómeno multidimensional de cara al cual están mal equipadas en lo cultural y lo técnica, pues mientras exista la demanda, la oferta sigue al alza.

Hay más aún: el número de estupefacientes y sus variantes aumenta día a día, incluso el de medicamentos con recetas que dan acceso, mezclados con otros productos, son consumidos por personas para quienes el riesgo de muerte no es un foco rojo, sino, al contrario, un estímulo al consumo. El presidente de Estados Unidos Donald Trump ha atacado a las empresas farmacéuticas que han acumulado fortunas escalofriantes con sus ventas legales de medicamentos capaces de hacer las veces de precursores.

Hay, pues, drogas cuyos consumidores saben que pueden significar su muerte y, no obstante, con el crecimiento del número de muertos, aumenta la demanda. Es demencial. No hay límite en el horizonte ni solución a la vista ni en la imaginación de quienes se proclaman expertos. Advierte el doctor Octavio Rodríguez Araujo.

Detrás de las fachadas lujosas de residencias y edificios de algunas ciudades y barrios, hay un campo ocupado por la drogadicción y la venta callejera, a la que se convoca por teléfono o Internet e incluso por correo para todas las clases sociales y niveles de edad, con muertos por todos lados y por diferentes motivos. Pero no hay drogas sin armas ni violencia, como tampoco hay prostitución masculina y femenina sin drogas u otros medios de dominio y control. Las complicaciones urbanas fueron orevistas y anunciadas de manera oportuna por el criminólogo Xavier Raufer.

El mundo de las drogas no duerme ni descansa, y no sólo en Las Vegas, que presume de funcionar 24 por siete por 365. Hay drogas de cinco a 500 dólares la dosis, unas en las calles para los pobres y otras en su casa vía special delivery para ricos, y da lo mismo que sean músicos o actores que corredores de bolsa o hijos aburridos de millonarios. Recopilación estadística del profesor Octavio Rodrígez Araujo en el diario La Jornada (08.02.18).

Las antiguas drogas, como las opioides, siguen usándose, ahora como drogas fuertes cada vez más fuertes por la variedad de precursores. De manera que muchos drogadictos consumen incluso carfentanilo, de uso veterinario para anestesiar elefantes (es 100 veces más potente que el fentanilo y 10 mil veces más que la morfina). Obviamente, la mayoría de los consumidores de estas drogas muere en el intento de escapar de su realidad, por lo general de mala calidad y sin alternativa.

La cocaína sigue siendo un estupefaciente favorito en los públicos de clase media y representa, al lado de la heroína, una de las drogas más redituables para las mafias que la producen y comercializan (de ambas, alrededor de 153 mil millones de dólares anuales en el mercado mundial). Sin embargo, el mercado estadunidense se ha visto saturado en los últimos meses por metanfetaminas que son fáciles de sintetizar y relativamente menos costosas. Son más poderosas que las anfetaminas y más adictivas que éstas.

Ambas, como adicción, son sumamente peligrosas para los consumidores. Sus estragos son indescriptibles y muchos terminan como zombis. Buena parte de la producción de anfetaminas es mexicana, para depender cada vez menos de la cocaína colombiana y suele usarse inhalada o fumada en su formato de cristales molidos. El MDMA, también conocido como éxtasis, pertenece también a la familia de las anfetaminas y se consume en reuniones festivas por sus efectos en el estado de ánimo (enorme alegría) y la hiperactividad que producen.

¿Y qué pueden hacer las autoridades?, pregunta Rodríguez Araujo y responde: "Muy poco, incluso con la mejor intención y sin corruptelas de por medio". Su legalización está descartada por el sentido común y su desmantelamiento se aproxima a medida que se agrieta con intensidad el conglomerado de los mercados derivados entre los cuales el mercado de las drogas tiene significación primordial.

Por su parte el alcohol, como el tabaco, son legales, pero esto no ha impedido su contrabando ni mercado negro, sobre todo de productos adulterados, que suelen ser más baratos que los de marca reconocida. Ejemplo destacado en el momento de este tipo de falsificaciones es el del cigarrillo de marca Camel. El contrabando es un delito, tan grave como el trasiego de drogas, normalmente acompañado de armas y otros medios igualmente ilegales.

Se intenta legalizar o despenalizar el consumo de mariguana (en algunos lugares ya ocurrió), y con todo continúa el contrabando; el consumo de cannabis, comparado incluso con el alcohol, es menos perjudicial, quizá como lo es el tabaco. No figuran en las estadísticas quienes hayan asesinado por conseguir un porro, una copa de ron o un cigarrillo. En cambio, sí se sabe que por las otras drogas los adictos son capaces de todo, incluso de morir en la calle por una sobredosis o por el deterioro físico y mental.

Por el contrario, la mariguana ha perdido terreno; los militares informan (Site Estado Mayor) 24 por ciento menos cultivos de mariguana localizados, al pasar de cinco mil 395 en 2016 a 4 mil 86 hectáreas en 2017.

La elevación técnico-científica de la policía es urgente

A la hora en que las amenazas contemporáneas están en expansión está presente el criminólogo Xavier Raufer explicando sus diferentes etapas. La comprensión adecuada de este capítulo sombrío de la globalización, constituido por el ascenso del crimen y de sus hibridaciones absorbentes, sin las cuales ésta no puede vivir, exige un estudio realista del crimen organizado. Y el único especialista y experto al que debemos las mayores aportaciones y métodos de análisis es el geopolítico doctor Xavier Raufer y su colaborador Alain Bauer.

Conviene aprovechar el trabajo de los criminólogos en estos momentos precisos del tambaleo del Sistema financiero y social. Desde hace 20 años el trabajo criminológico se ha centrado en el significado del rostro negro de la globalización y de cada 100 casos surgidos de la actividad ilegal, de la hostilidad entre los hombres, entre el 95% y el 98% son atribuibles a ese rostro opaco y sorprendente.

Esa representación facial corresponde al desencadenamiento, en las dos últimas décadas de todas las formas de violencia sin precedente que observamos en la superficie planetaria. Efectuadas bajo la forma de una agresión despiadada a la dignidad humana y a la integridad de las minorías religiosos en varias partes del mundo, como Medio Oriente, norte de Africa y Europa occidental, donde se legaliza la actuación de ciertas religiones minoritarias inventadas en India, Turquía e Inglaterra (el pentecostalismo) y establecidas en los rincones lejanos de Brasil (según Aleteia) y Europa occidental. Ningún país se libra del condicionamiento desastroso que actúa sobre los fenómenos multidimensionales engendrados por el Sistema.

Nota:

La aprehensión reciente de un comando de Daesh - Emirato Islámico por la policía en Trinidad Tobago demuestra que la clase política no las tiene todas consigo en América Latina. El sector financiero está vinculado al crimen organizado pero la instalación en nuestra parte del modelo mejor equipado del mundo para propagar el terror, amenaza realmente las cadenas de mando de la clase política, de su policía y sus ejércitos. Es decir, América Latina no ofrece ninguna alternativa a una evolución "natural" del crimen organizado y el terrorismo multidimensional en una hibridación aterradora. El primer paso (frustrado) lo han dado ellos. La clase política regional no ha movido un dedo.



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