Binóculo Nº 231

El Plan Rock and Roll

Un viejo refrán español reza "No es lo mismo invocar al diablo que verlo llegar".

Exactamente eso fue lo que le ocurrió a los dirigentes de la oposición cuando se le apareció aquella multitud que pacíficamente fue a demostrar que no se calarían una pretensión palurda y torpe de pretender sacralizar al Presidente Maduro bajo los más estúpidos subterfugios.

Y no me vengan con el argumento de que esa multitud fue a buscar violencia, porque si lo hubieran querido, una multitud de ese tamaño no es posible frenarla con palabras, sino con "gas del bueno" como decía mi pana Hugo. De haber tenido intenciones de violencia, todavía estuvieran recogiendo muertos. Simplemente fue a decirles, que ellos, tres pelagatos al mando del coso parlamentario, desacreditados por su propia gente, sin liderazgo alguno, envueltos en escándalos de corrupción, de interconchupancia con gente no grata para Venezuela, con vinculaciones seriamente cuestionables, con estigmas de traidores a la patria –que sí lo son- tuvieran la pretensión de elaborar un documento para hasta argumentar el abandono del cargo por parte de Nicolás, marihuanita por medio. ¿Alguien vio una estupidez mayor?

Bien dice la ciencia que llegamos a una edad en la que regresamos a la puerilidad. Lo lastimoso de esa oposición es hacerle caso a un ser que no solo es un niño, sino que cayó en el rango de la sicopatía. También reza un viejo refrán español "quien con infantes pernocta, excrementado alborea".

Es sin duda lo que ha ocurrido con esa dirigencia opositora, conducidos por un orate con pantalones largos, más sumido en sus ambiciones personales que en los verdaderos problemas de la política, del país y de su propia congregación política cada vez más harta de él. Pregúntenle a María Corina, Lilian Tintori o Leopoldo López.

Y es que cuando uno lee ese Plan Rock and Roll, no queda más que decir como El Chavo "que bruto, póngale cero". Porque si me dijeran que definieron, proyectaron y diagramaron una idea, por ejemplo, al estilo boy scout, vaya y pase, que al menos tendrían la honra de tener credibilidad. Pero es que produce risa todo lo que se lee en ese bodrio que evidencia no solo el desconocimiento del país, sino de la existencia de cientos de variables que es menester tomar en cuenta precisamente para no equivocarse y para que el resultado sea efectivo. No hay en ese plan, que de paso sórdidamente se llama "Rock and Roll", estrategia, metodología, definición, componentes, criterios, variables, proyección, tiempo, tácticas (inmediatas y perentorias), alternativas a corto, mediano y largo plazo. Solo está allí el onanismo mental de Henry Ramos Allup, tan absurdo como aquel de Antonio Ledezma de que un avión Tucano artillado volara por entre los edificios de Caracas para bombardear Miraflores. Dios bendito, cuánta estupidez al mismo tiempo. Todas juntas que es peor. Y eso que ambos fueron alumnos de Rómulo Betancourt, autor y artífice del Plan de Barranquilla, una verdadera pieza de artillería de la política de entonces y que les sirvió a los adecos para tomar el poder en Venezuela por un bojote de años. Es obvio que ninguno de los dos se leyó ese plan. No cometerían tantas torpezas.

Y me pregunto: ¿en cuál cabeza cabe elaborar un plan segmentado en cuatro tiempos para acabar con el gobierno, justo en el momento en que la gente está pensando cómo va a hacer con las hallacas y los estrenos de navidad? Pero más aún, ¿no están leyendo las encuestas? ¿No están viendo que la gente quiere que los problemas del país se resuelvan en paz? Y que a pesar de los errores del gobierno, que son burda, la gente no está resteada para volver a hechos de violencia.

Incluso, los últimos resultados de sus convocatorias, desde el primero de septiembre, debieron darles algunas pistas de en qué andaba la gente y qué efectivamente querían sus correligionarios. Si fue un fracaso esa marcha, y fueron sancionados duramente sus líderes tanto adentro como afuera incluyendo una maldición desde Miami, qué les hace pensar que el votante opositor se va a enfrascar nuevamente en un acto donde sabe que el fracaso es recurrente. Y ese plan, ese estúpido Plan diría yo, no es más que la evidencia de que nunca fueron por el revocatorio, engañando a sus propios adeptos que ingenuamente creyeron en sus líderes.

Y nuevamente vuelven a hacer un plan, que no es más una cosa traída de los pelos, elaborado en dos noches de café y habladera de paja, es decir un torpísimo plan, sin contar con los elementos más importantes de cualquier acción que involucre colectivos o problemas sociales: el pueblo y las fuerzas armadas. Pa´decirlo en lenguaje actual: los militares y el poder popular. Pensar en una toma del poder sin estos componentes, es, no una idiotez, sino la imbecilidad en su máxima expresión. Y si a eso le agregamos que está planteado en el documento la disolución de los poderes públicos, es abrir todos los frentes sin tener una retaguardia dónde protegerse.

Lo peor de todo es que van a continuar. De nada les sirvió la lección de hoy en el coso parlamentario. Ya apareció la Apuc, los traidores por naturaleza, fijando posición. También están listas las huestes de la sempiterna estudiante Gaby Arellano, y sin duda las cochinas manos del imperio. Necesitan generar violencia a como dé lugar sin importar las consecuencias.

Los problemas de la clase media o de la pequeña burguesía, no son los problemas del pueblo. Al pueblo no le interesa si hay vuelo o no para Miami porque el pueblo no viaja. Esa elementalidad es la que deberían entender esos burdos dirigentes de la oposición cuando dicen que el pueblo se muere de hambre. Pero es que hasta lo que es hambre para ellos, no es hambre para el pueblo. No entender ese idioma es la razón de sus fracasos. El gran maestro, Hugo Chávez, siempre lo tuvo claro, conocía la sicología de las masas y supo entenderse con ella.

Este gobierno, mi gobierno, ha cometido errores hasta para tirar para el monte (no puedo estar de acuerdo con lo que se está haciendo en el arco minero) pero es una torpeza negar el enorme esfuerzo que hace para resolver los problemas y las gigantescas inversiones en un esfuerzo por –ahora sí- construir una política económica y un liderazgo más acorde con las necesidades del colectivo.

El primer error de la oposición fue no presionar la convocatoria a elecciones de gobernadores. Hubieran tenido excelentes resultados, lo que a su vez les hubiera proporcionado un músculo político y financiero extraordinario para la conspiración. Pero todos siguieron al boy scout de Henry y miren por donde los metió, por un barranco del que no podrán salir tan fácilmente, menos cuando los precios del petróleo comienzan a repuntar y habrá nuevamente dólares para robar bastante y hacer festines con las importaciones, olvidándose de la construcción de la revolución, la que nunca ha existido, pero que muchos hacemos fuerza para construirlo.

 

 



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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