Grito llanero

Gracias, señor Almagro

A quien adivine una ironía en el titular de este texto le tenemos que decir que está equivocado. A la fecha Luis Almagro, es verdad que sin quererlo, ha prestado grandes e involuntarios servicios a la causa libertaria de Nuestra América. Veamos porqué.
 
A Luis Leonardo Almagro Lemes, uruguayo nacido en Cerro Chato, Paysandú, el primero de junio de 1963, le ha tocado ser el sepulturero de la Organización de Estados Americanos-OEA, luego de décadas de muchas infamias y poquísimos aciertos de la entidad que otrora y con justeza el Canciller Cubano de la Dignidad, Raúl Roa García, llamara “Ministerio de Colonias de los Estados Unidos”. 
 
Con sus ejecutorias, Almagro ha abierto una dialéctica contradicción que hoy polariza a los opresores y oprimidos y se perfila como el Secretario General de la OEA que se asume y se confiesa malinche y, sobre todo, fanático de la Doctrina Monroe y la Doctrina del Destino Manifiesto, con Gran Garrote incluído.
 
Ya no tiene la OEA un ropaje hipócrita y fariseo, pleno de “imparcialidad” y afán latinoamericanista de barata escenografía. Hoy, Almagro corre la sábana y deja al descubierto la cloaca por donde Washington ejecuta el trabajo sucio de sembrar contradicciones, cizañas e intrigas entre países hermanos.
 
Por eso el expresidente de Uruguay José Mujica envió a su antiguo canciller uruguayo Luis Almagro, un correo donde le dice "adiós por el rumbo" que tomó al mandar una misiva a Venezuela sobre el proceso electoral, en una muestra de indisimulada injerencia.
 
"Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido", dice un atribulado Mujica, integrante del uruguayo Movimiento de Participación Popular, al que también dice pertenecer Almagro.
 
Almagro ha puesto, de manera evidente, plena, como la luna llena, esa condición lacayuna de un organismo internacional que, en su génesis, integración, ubicación, dependencia y propósitos subrepticios tiene un nauseabundo olor.
 
Afrentas históricas y gravísimas omisiones frente al imperialismo, cuya extensión y magnitud imposibilitan su reseña, plagan la historia nefasta de este organismo, que nació teratológicamente como un anticristo antilatinoamericano.
 
Intervencionismo en países progresistas, derrocamientos de gobiernos y el vergonzoso papel con la hermana Cuba grafican su imagen atrabiliaria y la razón de su colapso purulento derrumbada “magistralmente” por las ruinosas acciones de Luis Almagro.
Boquea la OEA y con ella su enterrador Luis Almagro.
 
Mientras masculla desde las redes sociales como operador internacional del fascismo y vomita sus sandeces a Fernando Del Rincón en CNN, de quien es favorito, Almagro teje con parsimonia la mortaja de un organismo de sometimiento que nunca tuvo otra razón de ser más que ser esquirol de la libertad nuestramericana.
 
Y no en vano hay que destacar la legitimidad de un nuevo pero vigoroso entramado institucional nuestramericano que no ya no baja la cerviz ante las órdenes ramplonas del imperialismo yanqui y sus lacayos de por acá, que quieren seguir llenándonos de muerte a través de la guerra como pingüe negocio. Esa nueva legitimidad ha dejado colgada de la brocha a la OEA con su impulso antiimperialista, anticolonialista y emancipador.
 
Alba-TCP, Celac, Unasur, entre otros, hoy articulan internacionalmente a naciones libres que, en su diversidad y heterogeneidad, quieren el avance y desarrollo de sus pueblos en libertad, en paz y con justicia. Sin hipocresía.
Por eso, nuevamente, le damos las gracias, señor Almagro. Siga acabando con la OEA. Sepúltela. Y sepúltese con ella.


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Pedro Gerardo Nieves

Autodidacta. Comunicador popular, coordinador de la Brigada de Agitación, Propaganda y Comunicación Florentino del PSUV Barinas, vocero de la Guerrilla Comunicacional Florentino, delegado de formación de la Escuela Nacional de Formación Socialista "Hugo Chávez" del PSUV.

 pegenie@hotmail.com

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