Repudio a la agresión imperialista

Venezuela es objeto de una amenaza explícita y sin precedentes por parte del gobierno de la principal potencia militar del mundo. A la guerra de espectro completo (Ceceña, 2014) que se ha implementado contra nuestro país, mediante las más diversas agencias del imperialismo durante al menos los últimos 15 años, se agrega el decreto del gobierno de los EEUU del 9 de marzo de 2015, en el cual el propio Presidente Barack Obama, declara que Venezuela constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y para la política exterior de los Estados Unidos.

La hostilidad de los EEUU contra Venezuela no es una novedad. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder político en 1998, las tensiones han signado la relación de ambos países. Pero el decreto citado tiene significaciones inéditas y muy graves.

La historia demuestra que el gobierno norteamericano utiliza éste tipo de instrumentos, como medio para generar las condiciones –mediáticas, jurídicas y diplomáticas- que le permitan desarrollar acciones de intervención militar directa en los países declarados como amenaza.

Para referir algunos antecedentes recientes dados en América latina y el Caribe, éste tipo de decretos han sido el preludio de agresiones hacia pueblos hermanos, tales como: la intensificación del bloqueo criminal hacia Cuba; la intervención sangrienta y terrorista en Nicaragua entre 1985 y 1999 mediante fuerzas mercenarias; las invasiones asimétricas contra Granada (1983) y Panamá (1991).

Al igual que en el caso venezolano, las acciones señaladas siempre estuvieron mediadas por un discurso falso e hipócrita, en el cual se esgrime una supuesta defensa de los derechos humanos, la democracia y la estabilidad de la región. Sin embargo, el saldo de dichas intervenciones de los EEUU, ha sido la muerte de miles de inocentes y la devastación social-económica de los pueblos.

Es evidente que en ninguno de los casos mencionados, los EEUU han defendido la democracia, los derechos humanos o la estabilidad del hemisferio. El verdadero interés del imperialismo ha sido y es el saqueo de recursos naturales estratégicos y la sobre explotación de la fuerza de trabajo como medios para garantizar la acumulación por desposesión (Harvey, 2007); el posicionamiento sobre áreas determinadas para el control de flujos de capital, como en el caso de Panamá; así como la eliminación de experiencias de liberación nacional, como en los casos de Granada, Nicaragua y Cuba.

De igual manera las intervenciones militares del imperialismo norteamericano en el mundo en los últimos 15 años (Afganistán, Iraq, Libia, Siria y Ucrania), además de demostrar su desesperación y de haber bañado en sangre a esos pueblos, son la expresión de su necesidad de controlar recursos naturales, mercados y flujos de capital, así como de sobreexplotar la fuerza de trabajo.

La crisis actual sigue su proceso de exacerbación y se torna irreversible, la caída tendencial de la tasa de ganancia como afección crónica del régimen del capital, amenaza con generar la implosión del sistema. La crisis además, ha agudizado las contradicciones y con ello, la lucha de clases, lo que atenta contra la hegemonía del capital. La correlación de fuerzas se reconfigura, por ejemplo en Grecia, se ha producido en triunfo del movimiento socialista que reconfigura la geopolítica en Europa.

Los centros de poder del capital precisan entonces, de la garantía en el acceso a materias primas (con el mínimo costo posible), y además, requieren torcer el brazo de los pueblos que se niegan a arrodillarse a sus designios. Venezuela no amenaza de ninguna manera la seguridad nacional de los EEUU, pero si es una fuente de materias primas vitales, y además, es un pueblo rebelde e indómito.

De igual manera Venezuela presenta características excepcionales, que le otorgan un rango estratégico en la geopolítica mundial:

i) posee el mayor volumen de las reservas petroleras certificadas del mundo, además de yacimientos gasíferos, riqueza hidrológica, biodiversidad y minerales como el coltán (éste último de gran importancia en la tecnología que se utiliza para las industrias militar, espacial, cibernética y de telecomunicaciones);

ii) controla un ingreso extraordinario de origen petrolero, por tal motivo el país tiene un gran potencial para ampliar los circuitos del capital (mediante su mercado y su población) y para la reproducción ampliada del mismo;

iii) representa un factor adverso y contra hegemónico a los intereses de los EEUU: La reactivación de la OPEP y la soberanía nacional en materia petrolera; así como la derrota del ALCA y la creación de organismos multilaterales en la región (ALBA, UNASUR, CELAC), son procesos que han afectado notablemente los intereses del imperialismo;

iv) es un mal ejemplo, por el potencial subversivo de la revolución bolivariana (la misma se concibe como un movimiento histórico-político que genera transformaciones sociales desde lo concreto, y la misma incluye al gobierno pero le trasciende), y porque Venezuela es una referencia mundial para los pueblos en la lucha por la liberación nacional, por la autodeterminación de los pueblos, y por su influencia en el renacer del movimiento socialista, anticapitalista y antiimperialista en la escala mundial.

Todos los elementos señalados, parecen indicar que el gobierno de los EEUU ha decidido atacar a Venezuela. El imperialismo ha demostrado a través de la historia que no requiere de fundamentos o argumentos objetivos para intervenir en otros países, siempre con la excusa de sentir amenazas (absurdas e inverosímiles) sobre sus intereses y su seguridad nacional.

La crisis estructural del capital, en combinación con el dominio de sectores guerreristas en el poder político, económico y militar de los EEUU, están a punto de precipitar un baño de sangre sobre Venezuela.

Ante tal escenario, tenemos el deber de desenmascarar los verdaderos objetivos del imperialismo, de concienciar a la población respecto a las graves y nefastas repercusiones de una guerra.

Es necesario promover la unidad nacional en torno al derecho supremo de vivir en paz. Para tal efecto es preciso impulsar el debate y la reflexión colectiva en todos los espacios posibles, con un discurso franco y respetuoso de las voces disonantes, así como fomentar la movilización popular contra las agresiones imperialistas.

Los revolucionarios y las revolucionarias queremos y luchamos por la paz. Pero ante una intervención militar de una potencia extranjera, la única opción es luchar. Defender nuestra dignidad y nuestra existencia como pueblo.

Además es preciso que todos los gobiernos del continente y los organismos multilaterales, se pronuncien en repudio a las declaraciones amenazantes de los EEUU hacia Venezuela y deben sentar posición en la ONU.

Pero sobre todo, es imprescindible la solidaridad internacionalista y militante de los partidos revolucionarios del mundo, de los movimientos sociales en toda su amplitud y diversidad, las organizaciones de la clase obrera y del campesinado de toda Nuestra América. Una agresión a Venezuela, es una agresión contra todos nuestros pueblos.

Tenemos la convicción de que Venezuela no será mancillada impunemente. Los pueblos de Nuestra América no serán inertes y pusilánimes ante una masacre vil y miserable como la que se proyecta contra Venezuela.

Los pueblos de América latina y el Caribe, hemos despertado nuevamente, no somos los mismos de hace unas décadas. Hoy vivimos un cambio de época. El imperialismo y el gran capital no actuarán con impunidad y los pueblos no seremos indiferentes nuevamente (como en el caso de Las Malvinas Argentinas).

Si los EEUU atacan a Venezuela, cavaría su propia tumba, pues se encendería una guerra revolucionaria antiimperialista en todo el continente, que incluso superaría las guerras de independencia de principios del siglo XIX, por su intensidad y por su radicalismo.

Los gobiernos que traicionen la unidad latinoamericana por subordinarse a los intereses del gran capital, serán aplastados por sus pueblos.

Hoy más que nunca posee vigencia la última proclama del Comandante Hugo Chávez: ¡UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA!

POR EL DERECHO DE VIVIR EN PAZ

POR LA AUTODERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS

VIVA NUESTRA AMÉRICA

LOS PUEBLOS DEL MUNDO UNÍOS CONTRA EL IMPERIALISMO



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Jorge Forero

Integrante del Colectivo Pedro Correa / Profesor e Investigador

 boltxevike89@hotmail.com      @jorgeforero89

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