Firmas por la vida: #ObamaDerogaElDecretoYa

La reciente iniciativa del presidente Nicolás Maduro, para la recolección de 10 millones de firmas está enmarcada en los esfuerzos para mantener y acrecentar la paz, no solo de Venezuela, sino de la región y por ende del mundo. El decreto ejecutivo, dictado por el presidente Barak Hussein Obama que señala a Venezuela como una “amenaza” y coloca en “emergencia nacional” a los EEUU, es desproporcionado si se evalúan objetivamente las condiciones que dictamina la realidad histórica. Venezuela es un país con un ejército regular, no posee armas de destrucción masiva ni está sufriendo los rigores de un enfrentamiento civil interno. Por el contrario son públicos y notorios los esfuerzos y las iniciativas integracionistas que durante los últimos 16 años la nación ha adelantado y promovido en pos del desarrollo de los pueblos de nuestra América. Es por ello que la medida adoptada por el ejecutivo estadounidense solo deja lugar a dudas y esconde el verdadero objetivo, que no es otro que el de restablecer su poder en su antiguo patio trasero.


Si observamos detenidamente el panorama internacional de los últimos tiempos, podemos inferir el debacle del poder de la potencia del norte no solo a nivel militar también político y económico. La emergencia de China y Rusia como polos de desarrollo, la integración de la América Latina, así como sus reveses de su política internacional belicista en Siria y Ucrania, ponen en tela de juicio el otrora poder unipolar, herencia de la larga noche neoliberal gestada en la falsa premisa del “fin de la historia”. Es un asunto de vida o muerte para el “establisment” imperial el recuperar el territorio perdido en la primera parte del siglo XXI. Y que mejor escenario que la América del Sur. Una América de despertó, que decidió ser libre y cortar, con la espada de Bolívar, las amarras de dependencia que solo le permitían ejercer el papel de periferia productora de materia prima para los centros desarrollados.


Vemos como impunemente se han patrocinado cambios de gobiernos, el eufemismo “transición” esconde lo que realmente es, un ramplón golpe de estado. El surgimiento y la casi institucionalización del terrorismo en el medio oriente, del cual el estado islámico ISIS es la punta de un iceberg que ha sido aupado por los mismos EEUU en su afán de desplazar el actual gobierno sirio y que actuó como su brazo armado interno durante las campañas genocidas en Irak y Siria.


Ahora le toca el turno a Venezuela. Y es que Venezuela es vital en su pretensión de dominación mundial. Poseyendo la mayor reserva probada de petróleo en el y el segundo mayor reservorio de agua dulce del mundo, la desestabilización económica que generaría mediante el control energético mundial y de recursos naturales, lo colocaría nuevamente en la palestra internacional.  Ya fuimos testigos de lo que lograron con el fracking, sin importarle los daños medioambientales. Y no solamente los venezolanos y los latinoamericanos vemos con preocupación esta nueva fase de la agresión imperial, los actuales aliados de los EEUU en el medio oriente como Arabia Saudita, Kuwait, Qatar ya presienten el frio de la amenaza que para sus economías altamente dependiente del oro negro el control total de los precios petroleros en manos de su actual “amigo”. La recolección de firmas no es un capricho ni una bravuconada, es un brida que intenta detener la desbocada ambición de una potencia que por su propia arrogancia a entrado en barrena.



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Hugbel Roa

Ministro para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

 @hugbelpsuv

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