¡Se cayeron las máscaras!

El ajedrez político de la reunión Santos-Capriles

Juan Manuel Santos ha asumido su posición de clase, como fiel representante de las clases dominantes en Colombia y como ficha clave de los intereses de los Estados Unidos en el marco de su política de reconquista de lo que consideran su patio trasero (palabras textuales de Jhon Kerry).

La reunión Santos-Capriles es todo un “viraje” político, pero sobre todo es el producto de la política norteamericana Obama-Kerry, que apunta a recuperar el terreno perdido desde la emergencia de la Revolución Bolivariana como antagonista (asimétrico pero capaz de subvertir la lógica imperialista gracias a la inteligencia geopolítica del Comandante Hugo Chávez). La derrota del ALCA, la eclosión de gobiernos populares de izquierda y centroizquierda en nuestra América, así como la estructuración de organismos como UNASUR, CELAC, ALBA, y la reformulación de MERCOSUR constituyen expresiones de la dialéctica del poder construida por Chávez.

La avanzada popular e independentista tuvo tal envergadura, que algunos gobiernos de derecha tuvieron que participar en la misma. Sin embargo, la dinámica de la dialéctica del poder referida, ha producido cambios que reconfiguran el escenario, lo cual ha derivado en una contraofensiva imperialista que impone una nueva correlación de fuerzas en la confrontación INDEPENDENCIA-NEOCOLONIALISMO.

La Alianza del Pacífico además de ser una expresión concreta de la lucha de clases en nuestro continente, representa un enclave geopolítico y económico para la contrarrevolución. Algunas consideraciones del camarada Nestor Francia son más que explícitas para comprender el signo y la orientación de dicho organismo http://aporrea.org/venezuelaexterior/a167027.html y su influencia sobre el “viraje” dado por Santos.

Los revolucionarios y las revolucionarias tenemos que estar conscientes del nuevo escenario. Estamos en presencia de una agresión imperialista que pretende revertir la revolución latinoamericana y caribeña. Dicha agresión se enmarca en la geopolítica mundial y en la imperiosa necesidad de recuperar el dominio de los E.E.U.U. sobre nuestros recursos, nuestra fuerza de trabajo y nuestra soberanía.

La cadena de eventos sucedidos en los últimos días: Alianza Pacífico; Visita a Colombia de Joe Biden; Reunión Santos-Capriles; activación de aparatos mediáticos y en particular de anclas comunicacionales de la CIA (Bayly-Oppenheimer, etc.), son manifestaciones explícitas de la avanzada contrarrevolucionaria (estamos seguros que las mismas están acompañadas de múltiples acciones clandestinas enmarcadas en la política Obama-Kerry), las cuales, demuestran que se trata de una acción sistemática para defender los intereses del imperialismo que consisten en destruir el proceso de paz en Colombia (para preservar su posicionamiento militar), y para derrumbar el movimiento revolucionario de nuestra América.

La correlación de fuerzas ha cambiado, además los hechos evidencian que se está imponiendo una nueva lógica de relaciones, nuevamente muy condicionadas por la influencia nortemericana, dicha lógica ha producido una ruptura con el paradigma de diplomacia e integración que se estaba construyendo mediante UNASUR, CELAC, etc.

La agudización de las contradicciones y la crisis subyacente atentan contra la revolución latinoamericana y caribeña, pero también constituyen una oportunidad para avanzar a partir de la conciencia histórica, de la identificación de nuestros enemigos de clase (esos que se han quitado las máscaras), del reconocimiento del imperialismo norteamericano como el verdadero factor de poder a vencer.

La realidad exige que los gobiernos de izquierda cierren filas para detener la avanzada imperialista. Los pueblos tenemos la obligación de construir organización revolucionaria para la batalla ideológica, para resistir las agresiones que se avecinan en todos los ámbitos (incluyendo las económicas), y para retomar la vanguardia en la confrontación, es decir, para detener  al imperialismo, para evidenciar y asumir la lucha de clases en pleno desarrollo, así como para la batalla por la independencia, como imperativo para un escenario cuyas condiciones objetivas y subjetivas permitan el avance hacia el socialismo, que sigue y seguirá siendo el objetivo esencial.

POR LA PATRIA GRANDE

POR EL SOCIALISMO COMO CREACIÓN HEROICA DE NUESTROS PUEBLOS

UNIDAD CONTRA EL IMPERIALISMO Y SUS LACAYOS

¡CHÁVEZ VIVE, LA LUCHA SIGUE!



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Jorge Forero

Integrante del Colectivo Pedro Correa / Profesor e Investigador

 boltxevike89@hotmail.com      @jorgeforero89

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