Respuesta a León Moraria

La verdad sobre la CELAC

Una casa es una casa independientemente de quién la habite y a qué se dedique, pero las instalaciones de una casa se construyen tomando en cuenta el uso que va a tener, y eso mismo ocurre con las organizaciones, desde la más pequeña hasta la más grande.

Desde la segunda guerra mundial hasta los inicios de la tercera en estos días, han sido creados numerosos organismos multilaterales con una intención declarada y una intención verdadera. Generalmente, esos organismos multilaterales han sido tutelados por una superpotencia. Cuando existían dos polos de poder en el mundo, el organismo que no estaba bajo la tutela de los soviéticos estaba bajo la bota yanqui, sin excepción. Eran parte de los mecanismos de reparto del mundo y dominación que se dieron cuando el último nazi pasó a la clandestinidad, después que los yanquis le tiraron dos bombas atómicas a Japón, en Hiroshima y Nagasaki.

POR CIERTO, ESTADOS UNIDOS ES PIONERO EN ESO DE USAR ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA.

Cada organismo que ha surgido ha sido expresión de un movimiento de los pueblos y los Estados que los rigen, y manifestación de un momento y una circunstancia política. Los pueblos que estaban en lucha contra los yanquis tuvieron que apoyarse en la Unión Soviética o por lo menos ser sus amigos porque en el siglo 20 nada podía escapar a los dos polos de gran potencia política y militar. Esos pueblos crearon organizaciones con las cuales pretendían protegerse unos a otros de ese peligroso poder destructivo que es el imperialismo, de cuya malignidad somos testigos los pueblos de Asia, África y América Latina.

UNAS SON DE CAL, OTRAS SON DE ARENA

Organismos como la República Árabe Unida, que fue abortado con el asesinato de Gamal Abdel Nasser, y la OUA (unión Africana), por ejemplo, fueron intentos de crear polos del tercer mundo, pero el imperio dominante también creó sus propias agencias de dominación. Así, nace la OEA, como un ministerio de colonias en el continente americano, bajo el control estricto del imperialismo yanqui. No sé si la Liga Árabe tuvo alguna vez una intención independiente, pero los yanquis la han mediatizado poniendo allí sus títeres, gobernantes de países que a su vez fueron creados por Estados Unidos. De esa manera, la Liga Árabe es la OEA del medio oriente y su función es legitimar las intervenciones imperialistas.

DE PRÓCERES Y LUCHAS

Muammar Gaddafi estaba muy interesado en la organización de la Unidad Africana, con el objeto de contrarrestar el poder mediático de ese teatro de títeres que es la liga árabe (no merece las mayúsculas), y su asesinato puso fin a esos esfuerzos, de la misma manera que el de Patricio Lumumba, el de Gamal Abdel Nasser y tantos próceres que han pasado por el mundo oprimido, llamado eufemísticamente Tercer Mundo. Líderes como Mandela, por el contrario, no se enfrentaron al régimen neoliberal ni al imperialismo, limitando sus avances al fin del Apartheid, lo cual no es nada despreciable. Pero como no hubo otras transformaciones sociales de fondo, una vez que terminó el periodo de gobierno de Mandela, Suráfrica volvió al redil imperial.

En nuestro continente, desde el Congreso de Panamá en tiempos de Bolívar, ha existido la intención de organizar los países del Sur profundo, sin la dominación yanqui. De allí se inspiró Chávez quien, en el proceso de la creación de un mundo multipolar para sacarle el piso al imperialismo, comenzó la lucha desde cero combatiendo al ALCA y de allí surgió la ALBA, que nuclea a los países más radicales en sus medidas sociales y políticas.

Pero la situación ha ido evolucionando peligrosamente hacia una guerra mundial, y nosotros como propietarios de fabulosas riquezas de todo tipo en nuestro territorio, por nuestra posición en el centro del norte de Suramérica, y fundamentalmente por el ejemplo que, como una luz de bengala hemos lanzado al mundo con nuestro proceso revolucionario, somos blanco seguro para el imperialismo, como lo son los demás países, incluso aquellos que no sólo no se han enfrentado al imperio sino que sus gobernantes son sumisos ante Obama, la actual “cabeza” visible corporativa, como es el caso de México, que está amenazado abiertamente de intervención por parte de los mismísimos marines.

Esta situación hace indispensable una organización solidaria entre los países de este continente sin la intervención de los países del Norte, EEUU y Canadá, que son el mismo musiú con diferente cachimba. En ese sentido se orienta la creación de la CELAC, que deberá constituirse en un polo de poder del Sur progresista frente al Norte depredador.

EL IMPERIALISMO ESPIARÁ A LA CELAC

Es muy probable que muchos asistentes a la CELAC le pasen informe a los yanquis, sobre todo aquellos que tienen TLC con ellos, es decir, que están arrodillados. Sin embargo este nuevo organismo de países está siendo creado por líderes que no se chupan el dedo y seguramente habrán previsto esa situación, por un lado, y por el otro, los pueblos de Abya Yala tampoco se chupan el dedo y los gobiernos están cambiando en el mundo cada día, con el impulso de los pata en el suelo que ya no aguantamos más.

¿Será una organización para siempre? ¿servirá para algo? No sabemos si será una organización para siempre, toda agrupación humana responde a las necesidades de una coyuntura y su permanencia se subordina a la necesidad que lo creó. Tal vez evolucione y se haga más eficiente cada día, lo cual es un deseo muy profundo de mucha gente entre la que me cuento. Pero de que servirá para algo, lo hará. Lo hace. Si la OEA es la Liga árabe de este continente, la CELAC es la contraparte. Una vez creada, sólo faltará que los países se retiren de la OEA y la CAN y tendremos un cambio trascendental.

EL CONTRAATAQUE DEL IMPERIO

Pero de la misma manera que no es fácil quitarle la presa a un gato, no será fácil tumbarle la OEA al imperialismo; ellos intrigarán, infiltrarán, sobornarán, amenazarán y asesinarán con el fin de que su poder, que necesita para quitarnos los recursos naturales y hacernos sus esclavos, no sea disminuido y mucho menos eliminado.

Pero de eso también están claros Chávez, Correa, Evo, Daniel Ortega y todos los jefes progresistas de Estado que los acompañan; todos inteligentes, aguerridos, resteados y conscientes de que esta oportunidad no pueden dejarla pasar. Y de alguna manera, aquellos jefes de Estado derechistas que entran en la CELAC no pueden dejar de hacerlo, por sus propios motivos y sobre todo porque, aunque apenas está naciendo, esta organización latinoamericana y caribeña ya ha comenzado a hacer historia, a voltear la tortilla en este continente.

QUE ASÍ SEA.


andrea.coa@gmail.com


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Andrea Coa


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