Binóculo N° 466

4 millones de viviendas

Cuando las redes sociales están más de moda y en su pleno apogeo, no encuentro explicación para algunos hechos que simplemente rebasan la imaginación. El gobierno anuncia casi tímidamente la construcción de cuatro millones de viviendas y un poquito más. Y eso, salvo algunos tuiter y la patética información del canal de Estado, no trascendió. Lo hice por prueba. En mi comunidad lo comenté y tantas personas que habían reunidos, solo uno alcanzó a ver en un tuiter rebotado por un burlista de la oposición.

Primero aportaré los datos. He investigado varias veces, y ni siquiera la Revolución Cubana ha fabricado 4 millones de viviendas, sacados del pecunio del gobierno. Hay políticas de préstamos, de créditos, de aportes de materiales, pero la construcción desde las bases hasta el equipamiento doméstico, ningún gobierno en el mundo lo ha hecho. Ningún gobierno en el mundo ha construido 4 millones de viviendas para entregárselas a las personas más necesitadas de un país.

Y este es un hecho por el que debería estarse haciendo una fiesta mediática de proporciones inimaginables. Los laboratorios comunicacionales del Estado -comienzo a dudar de que los haya- debieron haber llenado las redes con la noticia. Los noticieros del Estado, radio y televisión, y los medios impresos, han debido hacer extensivos reportajes sobre todo el proceso histórico de la construcción habitacional, desde que comenzó la Misión Vivienda, que es una idea de Hugo Chávez, toda su travesía, que no ha sido poca, hasta llegar a los 4 millones. Se dice fácil, pero no lo es. Construir 4 millones de viviendas significa una masa de dinero gigantesca. Y proveer a esas viviendas de todo lo que necesita, es otra masa de dinero gigantesca. Y ningún Estado en el mundo, salvo que alguien me muestre lo contrario, ha hecho una inversión -más bien un gasto, desde el punto de vista capitalista- semejante, que no se convierte en retribución alguna para el propio país, más allá de la mejora social de la familia venezolana.

Tan impresionante resultó esa política que cuando la Asamblea Nacional fue tomada por la oposición, y Henry Ramos Allup dijo que Maduro saldría de Miraflores en seis meses, ya un personaje como Julio Borges había planificado junto con la banca, aplicar una forma de créditos hipotecarios por el que al final les quitarían las viviendas a las personas, una vez que no pagaran los créditos. Era muy fácil: les ofrecerían a las personas, créditos para cualquier cosa a cuenta de la vivienda. Cuando éstas no pudieran pagar, le remataban la vivienda. Afortunadamente el plan no avanzó. Pero para la banca era el negocio del siglo, cuando sin poner un centavo para construir, les quitaran sus apartamentos y casas a las personas para venderlos a precios de la banca, y ya sabemos lo especuladora que es. Aún está vigente ese plan y no faltara que aparezca algún funcionario "camarada" del gobierno, agente de la banca que haga flotar el proyecto. Tremendo negocio, apropiarse de 4 millones de viviendas, gratis, para engrandecer la fortuna de la banca, si acaso el sector más nefasto que tiene cualquier país y el mayor y más peligroso enemigo del gobierno.

Esa política de construcción de viviendas para el pueblo, aunado a la política de asistencia sanitaria, más la gratuidad de los servicios públicos, son los elementos principales por los cuales las trasnacionales se han convertido en las enemigas del Gobierno. Lastimosamente, no tenemos una dirigencia política que entienda la necesidad de explicarle estas cosas al pueblo; y que, a pesar de las innumerables fallas, son ventajas que no existen en ningún país del continente, en donde se acelera el proceso de privatización, y los servicios públicos consumen hasta el 40% del salario.

La vivienda es más del 50% del problema de todas las familias del mundo. Cuando las personas se estabilizan, lo primero que buscan es una vivienda, la que tratan de comprar, pero que en realidad en el 90% de los casos, es alquilada. Los que tienen la posibilidad de tener una vivienda. Se entiende por tener una vivienda, aquella con servicios públicos, estructuralmente construida. Quiero decir que un rancho, estadísticamente no es una vivienda. No tiene estructura. Está hecho de tablas y planchas de zinc y construida en zonas anárquicamente, es decir, sin calles, con callejones o caminos. Ni siquiera tiene condiciones de asepsia, o por lo menos de limpieza general.

Si los estrategas comunicacionales del gobierno, entendieran el valor de lo que significa que un gobierno construya 4 millones de viviendas, que se las ha entregado al pueblo, y que es el único caso en el mundo, y que sería uno de los mayores argumentos del gobierno para evidenciar su trabajo en función de la población, no entiendo por qué, con tantos recursos, no diseñan una estructural comunicacional que aplique estrategias dirigidas a sacarle el jugo a informaciones tan importantes y tan necesarias como ésta. Una de las tantas fallas que se cometen.

Caminito de hormigas…

La aplicación de la huella para el pago de la gasolina, fue un remedio peor que la enfermedad. Las estaciones no tienen gasolina, por más días que haga cola. Y de paso, apareció una nueva modalidad, pues por 30 dólares, usted le vende su huella para la gasolina a quienes lo necesiten. De Yaracuy llegó a Carabobo y no tarda en que se riegue por todo el país.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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