¿Solo lo que dicta la ciencia y la tecnología es verdadero conocimiento?

Una interrogante tan compleja formulada por el Profesor de Lenguaje y Redacción, no puede responderse a la ligera. Justifiquemos desde el estado del arte cómo se concibe la ciencia y la tecnología de cara a un conocimiento, llámese vulgar, científico o para no ser tan radical x, y o z. Si se revisa un poco la literatura se encuentra que la ciencia es, in sticta esencia, un conjunto de saberes que se juntan a través de un método para generar información, resolver problemas, construir teorías, postulados, leyes y otras. Si se aborda el punto de la tecnología, nos referimos a la suma de técnicas, habilidades, métodos y procesos empleados en la producción de bienes o servicios. Hasta aquí tenemos una aproximación cercana a esos términos.

Ahora bien, el meollo de la cuestión estriba en dilucidar ¿qué es lo verdadero?. Para Abbagnano (1963) es: "todo aquello que contiene la verdad, evidencia o eficiencia" (p. 278). En este caso, se asume que lo verdadero, comprende la verdad como una proposición que demanda certeza. Aclarado el panorama comencemos a responder la pregunta inicial:

¿sólo lo que dicta la ciencia y la tecnología es verdadero conocimiento?. Para ello, expondré dos argumentos por las cuales considero que, efectivamente, mi respuesta a esa interrogante es, cien por ciento, afirmativa.

En primer lugar, la ciencia y tecnología son conocimientos verdaderos siempre y cuando se adopten desde la racionalidad y no desde la experiencia. Desde mi visión, el conocimiento se engendra en la razón y no en los sentidos, que son por su naturaleza subjetivos; además, como decía Parménides, son engañosos. En consecuencia, desde una actividad sensorial no es posible alcanzar la verdad, por cuanto no es segura, ni mucho menos es evidenciable. Es sólo desde la razón donde es posible alcanzarla.

Por ello, con vehemencia, asumo lo expuesto por Descartes (2010) quien conceptúa la razón como: "la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso" (p. 33). Esta tesis sostiene que todo conocimiento tiene origen racional, por ende, nos permite discernir desde la verdad, cuál es el más acertado, muy por encima de lo que percibimos. De ahí que, emitir un juicio de valor sobre ciencia y tecnología en la firme intencionalidad de asumirlo como un conocimiento aceptado por la sociedad, sólo es dable desde la primacía de un modelo matemático, por cuanto lo convierte en cierto e indudable. Por consiguiente, la ciencia y la tecnología comparten un mismo escenario: la razón como punto de partida del conocimiento. El criterio de verdad vendría dado en todo lo que se conciba racionalmente, convirtiéndola en objetiva, certera, necesaria y universal.

En cuanto a la segunda justificación se plantea que tanto la ciencia y la tecnología buscan un progreso cognoscitivo, en el cual según Popper (1962) "la verdad o el comparativo de la verdad queda reconocido como un principio regulador de la investigación científica" (p. 368)". Tomando la verdad como un principio regulativo de la ciencia, es determinar que queda por fuera la fabilidad del intelecto humano. Como sabemos la ciencia opera desde un modelo racional, que le da organización y sistematicidad al pensamiento y que le permite alcanzar el progreso, en este caso, tecnológico; que sería el fin práctico de la ciencia. Por supuesto, necesitamos del método y de la techné para conseguir un avance importante y auténtico.

Desde la visión popperiana, no hace falta determinar si las teorías subyacentes del conocimiento son verdaderas; sino precisar en qué momento podría refutarse o contrastarse. Además, de verificar si la teoría supera las pruebas y si puede ser enaltecida como verdadera. En esta fase, "concierne a las aplicaciones tecnológicas, moverse con esa teoría y usarla para resolver problemas prácticos" (p. 363) siempre y cuando haya razones que avalen su accionar en un contexto determinado.

Con base en lo expuesto consideramos que el verdadero conocimiento sólo es dictado por la ciencia y la tecnología. Movernos en el terreno de la razón, implica adoptar como corpus de estudio: la lógica y la matemática, las cuales garantizan una realidad objetiva, contrastable y validable en las coordenadas de tiempo y de espacio. Asimismo, la razón como máximo sistema referencial de validez y veracidad de un saber, siempre estará resguardada, como un alfil con su reina, por una comunidad científica, que fielmente, desenmarañará los errores provenientes de la imaginación y de los sentidos.

Para concluir se puntualiza que, la ciencia, la tecnología y el conocimiento forman una triada indisoluble, consistente y estructurada cuyo norte cartesiano apunta a la razón, lo demás queda relegado a un segundo plano. Tal vez, resulte deshonroso lo que voy a proferir y podría ser retada por algún lector o seguidor del paradigma cualitativo; pero asumiré tal riesgo intelectual: "ustedes no tienen vida en el terreno de la ciencias formales", he dicho.

REFERENCIAS

Abbagnano, N. (1960). Diccionario de Filosofía. México: FCE.

Descartes, R. (2010). Discurso del método. [Libro en línea]. Disponible: http://www.posgrado.unam.mx/musica/lecturas/LecturaIntroduccionInvestigacionMusical/epistemologia/Descartes-Discurso-Del-Metodo.pdf [Consulta: 2021, Agosto 17].

Popper, K. (1962). La lógica de la Investigación científica. Madrid: Técnos.

 

*Estudiante del Segundo Semestre de Ingeniería Industrial

UNEXPO-BARQUISIMETO

tonalidadazul10@gmail.com



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