La siembra de la ciencia, tecnología e innovación

El propósito de impulsar la construcción de una Venezuela Potencia pasa por reconocer la impostergable articulación entre ciencia, tecnología e innovación con la economía real y productiva. Del mismo modo resulta de primer orden la comprensión respecto a la optimización de la gestión planificadora, tanto a nivel del conjunto nacional del diseño, como en la elaboración, ejecución y evaluación continua de las escalas y planes específicos, en cada unidad productiva y en la instancia comunal de su la mesa de ciencia y tecnología. Igualmente urge reconocer la aparición de nuevos sujetos históricos, como es el caso d ella comuna productiva, el sector de seguridad y defensa como proveedor de tecnología e innovaciones, la economía alternativa y el impacto de la "ciencia y la tecnología como verdaderas fuerzas productivas", término este último mediante el cual Carlos Marx caracterizó el significado de dichas variables, en el marco de la revolución industrial de que brotó el moderno capitalismo, y su subsecuente preponderancia frente a los otros modos de producción que había conocido la humanidad.

TRÍO DE CONCURRENCIAS

Ciencia es el conocimiento de leyes, comprensión y acometida con método, experimentación, constatación de la periodicidad del fenómeno en un campo de la realidad. una aproximación al concepto de ciencia lo aporta Mario Bunge cuando la presenta como un "conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible" (http://www.der.unicen.edu.ar)

El concepto de tecnología por su parte, nos remite al caudal de conocimientos aplicados, destrezas que de forma secuencial ejercitan en un ámbito dado de la vida con herramientas y máquinas, con el objeto de dar solución a un problema concreto.

Y el vocablo "innovación" ofrece una doble perspectiva: de una parte debe vérsela como una actitud emocional, una predisposición de aguzar permanentemente su imaginación, un estado de ánimo que impele al sujeto a mantenerse constantemente con una inclinación resolutiva, encaminado a encontrar solución a cada nuevo obstáculo que se le presenta en su actividad laboral, profesional o doméstica; ello de una parte, y de la otra innovación perfila el concepto de "mejora incremental": sobre el conocimiento acumulado en un campo del saber, un momento dado y a partir de la capacidad de los individuos, se crean nuevos procedimientos, se elaboran hipótesis alternas con el designio de reducir dificultades, generar nuevas aplicaciones.

En el caso venezolano, el modelo rentista e importador de su economía, engendró una mentalidad proclive a la pasividad en lo relativo a la innovación como actitud resolutora de problemas y que prohije los riesgos de avanzar en hipótesis alternas para la solución de dificultades. Y ello se origina en los hábitos inoculados en el seno de la sociedad venezolana, hábitos que forjaron la ilusión de que cuando se presentaba un inconveniente de orden tecnológico, bien que se dañaba una máquina o faltaba un componente mecánico, un dispositivo eléctrico, etc, no importaba, por cuanto la Renta Petrolera debía proveer de suficientes divisas que permitiesen comprar en el exterior los "corotos" averiados". He allí la raíz del mal: durante cien años de la mal llamada "cultura petrolera", de consumismo pasivo y acrítico de bienes y servicios que contribuían a la calidad de vida, se estimó como más práctico importar bienes y servicios, que fabricarlos o proveerlos dentro del país. Y ello engarzaba de modo cuasiperfecto con el interés de los grupos importadores, castradores de la potencialidad de sujetos históricos alternos que impulsasen el despegue tecnológico endógeno, hasta el momento en que los riesgos de precariedad por los que atraviesa el país a propósito de las medidas coercitivas unilaterales que impone el gobierno de Donald Trump a Venezuela, ha obligado a replantearse el camino para la construcción de una Venezuela Potencia.

Así, la variable tecnológica comienza a ser valorada por segmentos cada vez más numerosos d ella sociedad venezolana, como la verdadera y permanente opción para encontrar el camino que conduzca a la superación del cuadro de cerco y asfixia a que los grupos de poder de EEUU han sometido a la patria de Bolívar.

INGENIERÍA DE REVERSA

En la Antigüedad y el Medioevo europeo, cuando una fuerza invasora encontraba resistencia obstinada, procedía a sitiar la ciudadela o villa para rendirla por hambre. En la América hispana tal aconteció durante la Guerra de Independencia cuando en diciembre de 1815 el español Pablo Morillo tomó Cartagena de Indias tras largos meses de sitio, sin comprender la voluntad de Emancipación en la población cercada. Golpear a la distancia en el estómago: tal es la estrategia que Mr Mike Pompeo, Mr Elliot Abrams y Mr Rubio proponen al Presidente Trump, quien firma órdenes ejecutivas para aislar completamente a Venezuela, impidiendo el ingreso de alimentos, fármacos, repuestos y aditivos de combustible entre otros bienes. Sin embargo, al interior de esta nación comienzan a surgir respuestas que indican la firmeza de su pueblo para sobreponerse a la estrategia de ahogo y asfixia aplicada por el gobierno actual de EEUU. Y una de esas respuestas tiene nombre preciso y de efectos mágicos: la Ingeniería de Revesa. Así, visto que a Venezuela se le impide la compra e ingreso de incubadoras y componentes del vital aparato para recién nacidos, meses atrás la Gobernación de Miranda en conjunto con la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (CENDIT), se abocó a un original plan de recuperación de incubadoras dañadas en hospitales de la región y construcción de equipos médicos con factura endógena. Del mismo modo ante desperfectos que inutilizaban equipos de Petroquímica de Venezuela (Pequiven), personal de FUNDACITE-Carabobo, un ente adscrito al Min-CyT, procedió a su reparación y puesta en funcionamiento. Eso es la ingeniería de reversa: aplicar a la pieza dañada el ingenio, identificando los principios "principios tecnológicos" que dan viabilidad al producto...dispositivo o sistema", examinando cómo funciona, cómo se repara la avería y reconstituye en su funcionabilidad. Igualmente el Metro de Caracas viene adelantando la reconstrucción de piezas de vagones y escaleras, lentamente si, pero ya algunas estaciones han puesto a operar escaleras que llevaban al menos 4 años inactivas. Y en materia de salud recientemente el Gobierno Nacional anunció que un grupo de científicos venezolanos innovaron "por su iniciativa en la fabricación de Generadores de Ozono en Venezuela, para prevenir la propagación del Covid-19." ( http://ciudadccs.info). El futuro de desarrollo industrial de todo país ‘bloqueado’ como lo demuestran casos de China e Irán entre otros, pasa por la Ingeniería de Reversa. Ciertamente al respecto la experiencia China resulta elocuente, al recordar el camino que EEUU recorrió en la primera parte del siglo XIX: tras percatarse del profundo cambio que significó la revolución industrial iniciada en Inglaterra a partir de 1785, disponiendo, EEUU, el copiado de prototipos y traslado de dichos procedimientos para aplicarlos en sus propios sistemas y unidades de producción dentro del territorio estadounidense. Ha sido el mismo trazado que en los años cincuenta y sesenta del siglo XX explica el "milagro japonés", al cual se acompañó con la exitosa teoría de Calidad Total diseñada por J Edward Deming. Desde finales de los años setenta del siglo XX, la República Popular China comenzó una estrategia de compra de maquinaria, incluso empresas con grados de obsolescencia tecnológica descartadas en Alemania o Francia. Dicha experiencia, la ingeniería de reversa, con rasgos de "ley histórica del desarrollo" debe ser examinada y explorada por Venezuela.

¿ES "TRANSFERENCIA O IMPORTACIÓN?

Así, recordando la expresión del escritor Arturo Uslar Pietri respecto a la necesidad de "Sembrar el Petróleo", hoy se debería proclamar como prioridad de Estado, y como primer compromiso de la sociedad venezolana -en el marco del trazado de la autopista que ha de conectar a Venezuela con su destino de País Potencia-, la necesidad de "Sembrar la Ciencia y la Tecnología". Y sembrar ciencia, tecnología e innovación significa el atreverse a dar un giro copernicano en la actitud tradicionalista impuesta desde los tiempos de la Colonia respecto a la curiosidad, osar adentrarse en hipótesis de eventuales soluciones a circunstancias de dificultad y obstáculos; disponerse a descomponer un artefacto averiado y constatar cómo funciona y que opciones de reparación ofrecen sus piezas dañadas. Se trata de potenciar como actitud y como hábito el propósito de indagación, eso es ciencia; empero si se escala a la fase de aplicación, la tecnológica, la actitud pasa a su función manual, desarrollando destrezas y construyendo soluciones a circunstancias prácticas de lo cotidiano. Así, el deseo de constatar la verdad mecánica y física del mundo, y el acervo procedimental del arsenal tecnológico, coloca a los seres humanos delante de la encrucijada de los emprendimientos. Y muy especialmente en los campos del conocimiento teórico y de la configuración de soluciones, en los cuales Venezuela prosigue maniatada dentro de los paradigmas del consumismo tecnológico, la adquisición espasmódica de bienes capital en correspondencia con los niveles de ingreso de la renta nacional, proceso al que comúnmente se confunde con la mal llamada "transferencia de tecnología". Y se dice acá que incluso dentro de la comunidad científica nacional se denomina "transferencia de tecnología" la sustitución de máquinas o componente viejos y en desuso, por máquinas y componentes de última generación, mostrando al mundo que Venezuela seria un "país actualizado tecnológicamene", cuando la verdad es que dichas tecnologías, tanto en informática, industrias básicas, transporte, robótica, sistemas de electrificación y hasta bombas de achique, industrias intermedias y livianas, etc, etc, provienen del exterior, con muy escasísima o ninguna porción de valor agregado endógeno.

He allí donde luce como dramática consigna de esta Venezuela que da inicio a la tercera década del siglo XXI, el llamado a sembrar la ciencia, la tecnología e innovación en las mentes de los venezolanos. Se trata de convertir en cotidiana a todo nivel y segmento de la sociedad, la actividad científica, la curiosidad por averiguar las leyes que rigen el funcionamiento del universo físico, tanto como las incógnitas que definen las fronteras del conocimiento e hipótesis de punta en ramas como las matemáticas, el electromagnetismo y el cambio climático entre otras, así como el empeño de conocer el modo en que funcionan las máquinas, decodificar su diseño, desarmarlas mecánicamente y rearmar sus dispositivos a objeto de "descubrir" los mecanismos internos que dictan su operatividad, e igualmente la práctica de la "reparación" de artefactos como electrodomésticos y/o herramientas averiadas, y del mismo modo la reconstrucción de dispositivos, piezas y partes averiadas que involucre el meritorio logro de creación e ingenio, una mejora sobre la estructura original del objeto estropeado para colocarlo de nuevo en su sitial de utilidad, ahora con componente de tecnología endógena.

LA FORMACIÓN DEL TALENTO ENDÓGENO

La siembra de la ciencia, tecnología e innovación a objeto de conectar el conocimiento aplicable con los procesos productivos y la calificación en la prestación de servicios, involucra una estrategia de Estado que necesariamente debe articular un conjunto de cursos vectoriales tutoriados por el Estado: uno es el trazado de un proyecto de gestión o agenda que haga de eslabón entre la coyuntura y el largo plazo tecnológico, respecto al Registro Nacional de Innovadores, Estado por Estado, Municipio por Municipio, Comuna por Comuna, de modo que los varios miles de tecnólogos, inventores populares y los centros de Investigación, Desarrollo e Innovación (IDI) incorporados a dicho Registro, de una parte sientan el beneficio de haberse sumado a la convocatoria de sumarse a este Registro Nacional, y de la otra que quienes integran este grupo del talento nacional aplicado se conviertan en actores del despegue científico y tecnológico que requiere el país, en estrecho abrazo con las áreas productivas de la respectiva escala territorial a que les compromete su potencialidad.

CURIOSIDAD Y OFICIOS

Asimismo se debe ponderar como factor estratégico de una estrategia de siembra de la ciencia, tecnología e innovación, la formación como dimensión calificada de los programas educativos, de capacitación y mejoramiento permanente que comience en los niveles iniciales con prácticas pedagógicas robinsonianas del "enseñar divirtiendo", juegos, videos y actividades complementarias con contenidos científicos, así como la inserción en los pensums de estudio de estrategias que fomenten la curiosidad, lo que en otras oportunidades el autor de este artículo ha caracterizado como "Pedagogía de la Curiosidad y las Artes y los Oficios", sustentada en el discurso de Simón Rodríguez entre cuyas derivaciones destaca la de que el apetito de la curiosidad conduce a respuestas que despiertan nuevas preguntas y que perfilan, de una parte la construcción de conocimiento por el propio sujeto, y de la otra el escalamiento del rigor científico por cada sujeto de aprendizaje: el niño preguntón, quien al constatar que su curiosidad es justamente canalizada, descubre y se adentra en nuevos tramos que le permiten, con la correspondiente estrategia de aprendizaje direccionada por los docentes o familiares, encauzar y desarrollar su potencial interrogativo, debiendo desembocar en ciclos etarios de mayor madurez biopsicosocial, en la construcción de una personalidad con sólidas aptitudes y destrezas de investigador, con alto nivel de exigencia respecto a la verdad y su vocación por conocer la realidad a partir de las leyes del saber científico por cada rama en específico. Y este camino de cultivo de la curiosidad compete en primer lugar a la escuela, al sistema educativo en alianza con el entorno comunal del plantel, la familia, la formación extraescolar.

LOS MEDIOS

Igualmente la siembra de la ciencia, tecnología e innovación pasa por una proyección de amplio calado por parte de los medios de comunicación social. Cierto, el sistema de medios tanto público como privados, está llamado a compenetrarse con nuevos paradigmas de difusión de valores para la conciencia del desarrollo del país y el modo en que dicho desarrollo sea algo más que un hermoso propósito. El sistema nacional de medios debe comprometerse con una estrategia comunicacional que contemple programas, cuñas, entrevistas, micros, reportajes y otras modalidades y formatos de una línea de contenido con muy clara orientación a la divulgación del conocimiento científico, la creación de tecnologías, invenciones y mejoras, y la innovación concebida como mejoramiento perpetuo de procesos, producción de bienes y prestación de servicios.

SAPI

Y finalmente, la siembra de la ciencia, tecnología e innovación requiere de un complemento insoslayable: la urgente revisión de los procesos de registro de patentes, de moda que instituciones como el SAPI, notarías, registro de derechos autorales en distintas áreas como libros, música y otros campos de la creación individual, haga más sencillos los procedimientos, acortando al máximo los eslabones administrativos que tienden a desestimular el cumplimiento del deber registral por parte de noveles autores y creadores. Una opción es la de acercar la instancia registral a los creadores y autores de innovaciones y mejoras, algo así –se sugiere acá- como establecer instancias itinerantes del SAPI que aseguren la cobertura de su servicio en Municipios alejados de las capitales de Estado, bien mediante convenios con gobernaciones y alcaldías, o mediante delegaciones itinerante, por cuanto si bien el registro electrónico es un campo en el cual entes como el SAPI han adelantado tramos de interés, dichos alcances se contrarían con obligaciones como las de que el autor de otra o quien desea registrar una patente de mejora deba apersonarse en la sede principal del SAPI, en la capital de la República, para finiquitar los trámites del caso. Hasta aquí una primera aproximación en torno a un tema en el cual por lo demás dista mucho de haber sido pronunciada la última palabra.

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(*) Abogado - profesor de Ciencias Sociales- analista de gestión científico-tecnológica y temas internacionales

 

nestor5030@gmail.com



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