La política, el amor y el sexo en la edad de la vejez

"Para burro viejo, pasto tierno."

"El amor no conoce edades." Refranes populares.

 

En virtud de mis estudios personalizados sobre la vejez, la que me ha permitido plena consciencia sobre este estado de la vida humana, sobre el hombre viejo y la mujer vieja, o técnicamente como se dice ahora para hacer menos ofensiva esta edad: "Personas de la Tercera Edad y Adultos Mayores"; he decidido establecer esta columna sobre la vejez y la política, por ser en la Revolución Bolivariana y en el Socialismo del Siglo XXI Venezolano, donde mayormente se han valorado y estimado a estas personas; no solo proveyéndolos de mejoras económicas, sino el optimizando su calidad de sus vidas con políticas públicas médico-sanitarias y de salud; así como dándoles prioridad en muchas aspectos en lo económico, social, educativo y cultural; que nunca antes en el capitalismo subdesarrollado que imperaba en Venezuela, representado por los gobiernos de la IV República, se habían ocupado de este grupo de personas.

La sociedad ha condenado previamente al hombre viejo y a la mujer vieja haciéndoles creer que el sexo y el amor sexual no es un problema de ellos y que no deben tener ningún interés por el sexo. Para ello ha creado una serie de mitos para inculcarles que el amor y los sentimientos afectivos y sexuales no es cosa de ellos y que el hombre o la mujer en estado de vejez no deben ejercitar su sexualidad, no deben tener su pareja o deben alejarse de esos deseos "pecaminosos." De allí el refrán popular de que la: "Vejez con amor, no hay cosa peor." Porque considera que el deseo sexual es un sentimiento únicamente para las personas jóvenes. Cosa que es totalmente falsa.

Este artículo está inspirado en un libro del gran gerontólo uruguayo Andrés Flores Colombino (2010), cuyas obras sobre la vejez recomiendo para lograr una vida más longeva y sana sexualmente hasta los 120 años. Y que ha servido como parte de mis estudios sobre la vejez. A ese respecto me viene a la memoria, cierta vez que el gran pensador Michel Montaigne leyendo la "Senectute"---obra del gran orador y filósofo romano, Marco Tulio Cicerón, sobre la vejez, escrito 500 años antes de Cristo,--- dijo lo siguiente: "Leyéndolo dan ganas de envejecer." (Valleise, 1993, P.12).

Pues bien, esta discriminatoria sociedad sobre el hombre viejo y la mujer vieja ha creado un ser que no necesita del sexo ni del amor y que si lo necesita se le debe tener cuidado, en el viejo, por ser un sádico que le gustan los niños o niñas; porque el sexo no es para él sino para el hombre joven. Y sobre la mujer vieja la sociedad ha rumorado que si tiene sexo es porque es una "gran zorra", que le gustan los "jovencitos" y que debe pagar para mantenerlos; ya que el sexo debe ser para la mujer joven.

Entre esos mitos, discriminatorios sobre la vejez, según Aponte (2017), están los siguientes:

1.- Que no hay sexualidad en la vejez. 2.- Que el sexo no le importa al viejo o a la vieja. 3.- Que los viejos o las viejas están más preocupados por lo achaques físicos. 4.- Que la sexualidad está asociada a la reproducción. 5.- Que los viejos o viejas no funcionan sexualmente. 6.- Que los viejos o viejas no tienen deseos. 7.- Que en el acto sexual los viejos o viejas pueden sufrir un infarto. 8.- Que los viejos no tienen erección y las viejas no se excitan. 9.- Que el sexo es solo el coito. 10.- Que el sexo es solo para la gente joven. 11.- Que ser mayor implica dejar de tener relaciones sexuales. 12.- Que el sexo es para jóvenes y "viejos verdes" y "viejas rosadas". 13.- Que solo es atractivo lo joven y lo jovial. 14.- Que los mayores y las mayores no se enamoran. 15.- Que todo lo sexual perjudica la salud y la moral. 16.- Que el sexo no existe en la ancianidad. 17.- Que la mujer madura no siente nada y que no se excita. 18.- Que en los niños y ancianos y ancianas no hay sexo, entre otros mitos.

Esa idea de que la sexualidad está asociada a las personas jóvenes, es completamente falsa; y para imponer tales retrogradas falsedades genera entre los adultos y adultas y las personas viejas desconocimiento, presión, miedo y vergüenza sobre el sexo; cuando en realidad el motor que mueve el mundo es el sexo, como ya a principios de primera mitad del siglo XX lo comprobaba Sigmund Freud. (pansexualista).

Las personas adultos y adultas y viejos y viejas deben saber que el sexo, la afectividad, los sentimientos, el cariño, ternura, la simpatía y vivir con su pareja en el amor divino es connatural a la esencia misma de ser persona humana. Y abandonar la idea de que el "Matrimonio es la tumba del amor"; porque la contiguedad como pareja es aburrimiento y a partir de cierta edad, no deben seguir la vida sexual activa, cosa más falsa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) (1974), define la salud sexual como: "La integración de los aspectos positivos, somáticos e intelectuales del ser sexuado, del modo tal que de ella derive el enriquecimiento y el desarrollo de la persona humana, la comunicación y el amor." La persona vieja o adulta mayor deberá saber que la sexualidad bien entendida donde quepa la comprensión, la ternura y las caricias es normal y necesaria en su relación con su pareja y en la edad de la vejez. Y que no solo es el coito también son los juegos, las palabras, las fantasías, imágenes, aptitudes y prácticas. Los especialistas recomiendan lo siguiente:

a.- El sexo mejora a cualquier edad. b.- La comunicación es la base de una intimidad real. c.- Se debe pensar sobre el sexo de forma diferente. d.- Cuerpo y mente sanos. e.- Consultar al médico. f.- Ser sincero consigo mismo. Pero no se trata de erotismo ni de la sexualidad desmesurada; sino de amor, del valor, del sentimiento, del encanto, de la sublimidad, de la intimidad, de la dedicación y la ternura en la edad adulta y mayor.

Dice Valleise (1993) que "unos besos de amor sincero, unas tiernas caricias, unas intensas vibraciones armónicas de almas y corazones entre viejos son los más prodigiosos estimulantes sexuales. Este es el amor incomparable, el que deja una dulzura inefable, una satisfacción completa de todos los sentidos, una elevación de mente y de espíritu en vez de envilecimiento.

Este es el amor al cual se entregaría Dios si pudiera ser hombre." (P. 47). (Referencias Bibliográficas:1.- Flores, A. (2010) Los Cincuenta Nombres de la Vejez. México. Lumen. 2.- Valleise, M. (1993). Intimidades de una Mujer. Caracas. San Pablo. 3. Aponte, M. (2017). www.mirianaponte.com/sexualidad/sexualidad-tercera-edad-/sexualidad-en-la-vejez/. Fecha de la consulta: (12/04/2017). 4. O.M.S. (1974). Salud sexual.).

* Abogado. Especialista en Gerontología. Especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social. Magister en Derecho Mercantil. Doctorado en Educación en fase de Tesis en Políticas Públicas en Alfabetización Tecnológica para las Personas de la Tercera Edad aplicadas en Venezuela en el Período 2013 – 2.016.

 

salatielcegarra@gmail.com



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