Haciendo cuentas: ¿Cuál es nuestro patrimonio natural?

Venezuela pertenece al grupo de países «megadiversos», que en conjunto albergan más de 70 % de la biodiversidad mundial. Nuestra economía se basa principalmente en la explotación de petróleo y, en un futuro cercano, posiblemente también en la extracción de otros minerales, a costa de nuestro patrimonio natural, recurso fundamental para el desarrollo de la nación. Amenazado está el equilibrio ecológico, la calidad de aire y agua, y la provisión de los recursos que generan la energía hidroeléctrica, los principios activos de medicamentos y vacunas, y la diversidad agrícola que consumimos, entre otros beneficios a la humanidad. Además, la naturaleza forma parte de los sistemas de creencias de visiones del mundo y de identidades de los diferentes grupos étnicos. Es un recurso estratégico imprescindible para garantizar el buen vivir de los venezolanos.

¿De qué hablamos?

El término biodiversidad proviene del inglés biodiversity, contracción de biological diversity y utilizado por primera vez en la conferencia National Forum on BioDiversity, en 1986.

Actualmente, la palabra biodiversidad es reconocida en castellano y definida en el «Diccionario de la lengua española» como la variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente. Esta definición es incompleta, porque comprende solo una parte de la variedad de formas de vida: solo refiere a los reinos Animalia y Plantae de la clasificación de los seres vivos.

Exhortamos a la «Academia Venezolana de la Lengua» a proponer una revisión de esta definición, alineada con el uso común del término.

Es común llamar diversidad biológica o biodiversidad a las especies de plantas y animales que viven en nuestro alrededor, en el medio ambiente. Se han realizado propuestas sobre su significado y valor, resaltando que es importante su conservación. Pero, ¿cómo cuidamos y valoramos algo, sin conocer su verdadera dimensión?

Concebido como una herramienta práctica para convertir en realidad los principios del «Programa 21», el «Convenio sobre la diversidad biológica» reconoce que la diversidad biológica (db) incluye más que las plantas, los animales, los hongos, los microorganismos y sus ecosistemas; también refiere a la gente y sus necesidades de seguridad alimentaria, medicinas, aire puro, agua potable, vivienda y un ambiente saludable para vivir.

Las estrategias y planes de acción nacional en materia de db son los principales instrumentos del convenio. Los países deben preparar su estrategia nacional y asegurar que la db se integre a la planificación y a las actividades de todos los sectores. Venezuela, en su «Estrategia nacional para la conservación de la diversidad biológica 2010-2020 y su plan de acción nacional», define la db como la variabilidad de organismos vivos, que comprende la diversidad dentro de cada especie, entre especies y de los ecosistemas.

En pocas palabras, la diversidad biológica es la variedad de la vida. Abarca todas las especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, su variabilidad genética, los ecosistemas de los cuales forman parte y los paisajes o regiones donde se encuentran. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos a nivel de genes, especies, ecosistemas y paisajes. No considera la variedad de vida que ocurrió en el pasado, conservada como registro fósil.

¿De cuánto hablamos?

Por su posición geográfica y su historia geológica, en Venezuela se encuentran ecosistemas de sabanas, arbustales, páramos, bosques, marino-costeros, los típicos de la Guayana, humedales continentales y los del Delta del Orinoco. Así mismo, cuenta con una cantidad no conocida y poco estudiada de bacterias, microalgas, protozoarios, hongos, líquenes, plantas no vasculares, insectos y organismos marinos, entre otros. Se ha identificado 140 330 especies, aunque no todas representadas en nuestras colecciones nacionales, de las cuales 16 484 son plantas vasculares, 387 mamíferos, 1 381 aves, 372 reptiles, 365 anfibios y 1 172 peces dulceacuícolas. A esto, sumamos la diversidad genética de estos organismos y los procesos y propiedades de gran complejidad que se generan entre ellos, en un territorio donde además, confluyen diversas culturas y etnias. Destaca que 40 % del país está en áreas protegidas, denominadas «Áreas Bajo Régimen de Administración Especial», ocupando el primer lugar en Latinoamérica.

Esta información, producto del estudio y la prospección de investigadores y equipos multidisciplinarios, más el conocimiento tradicional de las comunidades, puede ser sistematizada, analizada y socializada, con el compromiso y empoderamiento de los actores clave del país y el buen uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Los mecanismos de libre acceso a la información y las prioridades de investigación nacionales generadas a través de las políticas públicas, buscan sincronizar la comunicación entre los tomadores de decisiones, los investigadores y la ciudadanía. Esa plataforma tecnológica está reflejada en nuestro «Sistema venezolano de información sobre diversidad biológica (SVIDB)».

Y, ¿qué se propone?

Sin duda alguna, una convocatoria de todas las partes, coordinada desde el Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas y el Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, que involucre a los museos y colecciones de historia natural, universidades, institutos de investigación, comunidades y organizaciones de la sociedad civil, lograría concretar acciones a corto y mediano plazo como la actualización del inventario de datos disponibles.

 

Haidy Rojas

Unidad de Diversidad Biológica

Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)

hrojas@ivic.gob.ve

 

Jon Paul Rodríguez

Centro de Ecología

Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC)

jonpaul@ivic.gob.ve



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