Mérida chavista

En Mérida se ha roto con la conseja de que toda esta región andina es goda y, por tanto, de la derecha, por tradición histórica. Como hijo de este terruño y de su gentilicio, más allá de los apasionamientos, decires y deseos, he podido constatar que el Estado Mérida, en su mayoría es chavista, es decir, el Pueblo, mayoritariamente, cree, sigue y trata de vivir a la manera como la predicó el Comandante Hugo Chávez y, por ende, sigue las orientaciones del Presidente y líder de la revolución bolivariana, socialista y chavista, Nicolás Maduro.

Ante estas afirmaciones, es válido que a primera vista cualquier persona nos ataje y afirme que "eso no es así", por los resultados electorales del pasado quince de octubre (15/10/2017), fecha en la que elegimos a los candidatos a gobernadores, en donde el ganador en este estado fue un adeco, de esa derecha cuartorrepublicana, sin mucha bulla y sin grandes concentraciones, ni marchas.

Afortunadamente, ese saldo electoral que llevó a que el Partido Socialista de Venezuela (PSUV) y los partidos aliados del Gran Polo Patriótico (GPP) tuviesen este revés en Mérida y no fuésemos el estado número diecinueve de ese rojo rojito con el que arrasamos a nivel nacional, está dado por otras determinaciones, que, aunque subalternas, marcaron la diferencia numérica, que es posible de revertir en estas próximas elecciones de alcaldesas y alcaldes, del próximo diez de diciembre (10/12/2017).

Habría, entonces, que valorar un conjunto de variables, entre las que pudiéramos destacar, en primer orden, la siguiente: en donde hay godos, explotadores y reaccionarios, hay una masa, aún mayor y amorfa, de explotados, lo que significa que ésta es la más proclive a enarbolar banderas de emancipación, sólo, a partir del momento en el que sepan su verdadera fuerza material.

Por ello, no es de extrañar, el ver que en el Estado Mérida, aún pululan tantos pobres que sirven, adulan y justifican la explotación de una minoría hacia ellos, además de que ven esto como un estado natural de las cosas, en donde los explotadores son tales, por la gracia de dios, ya que, entre otras cosas, en Mérida el peso del púlpito ha legitimado siempre la explotación y la creencia de que hay seres predestinados a ser superiores a otros. He allí, una de las razones por las que la derecha, sobre todo, la godarria andina y merideña odia a todo lo que huela a chavista, por ser socialistas y bolivarianos del siglo XXI.

Otra variable de carácter histórico, consiste en que en el año 2012, en el Estado Mérida se obtuvieron dos picos históricos del triunfo del chavismo, en el que el Comandante Hugo Chávez ganó con holgura por la presidencia de la República en esta región andina y Alexis Ramírez obtuvo la Gobernación del Estado, pese a que muchos analistas y encuestadoras no sospechaban la capacidad del hoy, exgobernador, para ganar, a pesar de que el otro exchavista y exgobernador, Florencio Porras, se había llevado medio lote de dirigentes chavistas en su candidatura fuera del GPP, incluso, vale recordar que muchos de ellos, después regresaron a las filas del PSUV y se incorporaron en cargos burocráticos y de representación, hasta el día de hoy.

Igualmente, en un pasado reciente, habríamos de percatarnos de que, en este año 2017, en Mérida vivimos por más de ciento diecisiete (117) días, en medio de la más terrible acción de terrorista de la derecha, con la ciudad tomada a la fuerza, con la persecución y asesinato de chavistas y particulares, y pese a todo trance, en Mérida no se respondió con la violencia que la derecha nacional e internacional calculaban, llegando a las elecciones masivas con record inimaginado de votación para elegir a los constituyentistas, el pasado treinta de julio (30/07/2017).

Por otra parte, la clase trabajadora, la asalariada y la gente pobre sin sueldo estable o fijo, junto con la llamada clase media de desclasados merideños, todos, fuimos y seguimos siendo sometidos al más profundo terrorismo económico, cuyas respuestas o contraofensiva como gobierno y como Pueblo organizado, han sido las más tímidas que jamás haya recibido esa derecha explotadora, usurera, ladrona y de neorricos, que a la sombra de la crisis han labrado jugosas fortunas, en total impunidad.

Ésta ha sido, sin lugar a dudas, la variable más determinante y la principal, por ser la económica, que ha influido en la intención del voto en el Estado Mérida, toda vez que, aunque la mayoría de los merideños se sienten expresados en el sentimiento chavista y solidarios con el obrero Presidente, Nicolás Maduro, esa mayoría también está harta, mamada de la impúdica forma en que es robada a la vista de todos y sin una acción determinante que liquide esta enumeración caótica: a) desabastecimiento programado; b) bachaqueo de cuello blanco y de lycras marginales; c) sobreprecio y especulación, con anarquía semanal de precios, contrabando hacia Colombia de café, papel moneda (billetes de todas las denominaciones), gasolina, gasoil y lubricantes, alimentos elaborados y productos de higiene y limpieza, entre los que destacan, los elaborados por la Procter and Gamble y Empresas Polar, tráfico de armas hacia Venezuela, lavado de dinero en compras fraudulentas de terrenos y fincas en los páramos merideños, por los cuatro costados, boicot de la banca privada y elementos de la banca del Estado, para retirar efectivo o cobrar pensiones, banca de segundo piso para facilitar los canales del Dollar Today y muchas otras minucias que han miserabilizado la vida de los productores merideños y de los ciudadanos asalariados y más pobres, envileciendo su sentido existencial.

Por supuesto, después del 30 de julio, en Mérida alcanzamos cierta paz, porque esa derecha oprobiosa quedó aturdida ante ese mar de Pueblo que contra la violencia física, atravesó ríos, montañas, trochas y veredas, para votar. Y estando aturdidos, en la ciudad de Mérida y en los pueblos, Alexis Ramírez, abrió las calles, las limpió, recuperó los destrozos y nos devolvió el derecho al libre tránsito en medio de una tensa tranquilidad, porque la violencia y el terrorismo económico, no cesaron, sino que se han agudizado.

En ese escenario, llegamos a las pasadas elecciones de gobernadores, por decirlo de manera colectiva y como sabiamente dicen en el argot popular "porque las derrotas tienden a ser hijas de nadie", desafiando esta verdad de perogrullo, utilizamos el plural. Pero, en toda derrota, hay que sacar, no el balance sádico del "saldar cuentas" como desgraciadamente escuché de ciertos tipos, sino el balance de los alcances y limitaciones, en identificar, objetívamente, dónde se erró en la estrategia y tácticas y con quién vamos, para que, recuperándonos, rápidamente y sin lloriqueos, superemos cualquier escoyo y le garanticemos a la paz, a la justicia, a la verdad y la revolución de los pobres y débiles, el triunfo de las veintitrés (23) alcaldías, que permitan que las fuerzas del chavismo alcancen un equilibrio ante la arremetida de la derecha, que en cuestión de días se hará sentir con una fuerza inesperada y violenta contra la paz en Mérida, porque habría que ser ingenuos y ciegos, como para no darnos cuenta de que la derecha adeca y de todos sus matices, la que con su gobernador electo reculó de su guapetonada de barrio de desacatar a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y desconocer el artículo 349 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), se prepara para una gran arremetida contra el Pueblo y la CRBV, bajo los designios del pornopuritano retroconservador, Donald Trump. Nadie se crea el cuento de las divisiones en la derecha. Y en Mérida, toda la godarria y esa clase media desclasada y desideologizada, no solo saldrá a votar por la derecha, sino que saldrá nuevamente a matar chavistas e inocentes, para derrocar a Nicolás Maduro.

De allí, a la presente fecha, nos encontramos ahora, frente a otro reto: elegir a las candidatas y los candidatos a alcaldesa y alcalde de cada municipio. Éstos ya fueron escogidos por el Presidente Nicolás Maduro, su Estado mayor Político, con la anuencia del PSUV y de los aliados del GPP, que se acogieron a esta decisión. Al resto, nos gusten o no, tales o cuales candidatas o candidatos, en la disciplina y en la "unidad de los patriotas", que tanto nos insistía el Comandante Hugo Chávez, hasta sus últimas proclamas como "Unidad y lucha; batalla y victoria", nos corresponde preservarnos unidos y trabajar por el triunfo, porque no se trata de que tal o cual gane, en tal municipio, sino de que este y aquel municipio, ganarán con nuestros candidatos, aunque la selección no haya sido nuestra, sino de manera vertical, como en el presente caso. Esa es la disciplina y la unidad, a ser practicadas, no solo cuando nos conviene o agrada, sino también, en las discrepancias y de acuerdo con esta circunstancia histórica, sin sectarismo alguno.

Ahora bien, en este contexto, económico, político y social, nuestras y nuestros candidatos habrán de ubicarse en tener meridianamente claro, con quién vamos, es decir, en dónde está nuestra base de apoyo electoral y social y a quién debemos dirigirnos, para no incurrir en una tara psicosocial colectivizada, de manera inconsciente en unos casos y consciente, en otros, que consiste, de acuerdo con los antivalores aprendidos del capitalismo, en pretender congraciarnos con la derecha, cuando nos ponemos nuestras mejores galas, un traje y una corbata o un hermosos vestido, para desde un auditorio cómodo, ofrecernos celestinamente a la burguesía, a los dueños de los medios de producción, a cuenta de que son empresarios y mal entendidos como la "fuerza productiva", que no son tales, sino parásitos con billete y con propiedades, a los que ingenuamente, les ofrecemos apoyarlos para que se hagan más ricos, porque, cual bobos refriteros, repetimos que "..nos ayudan al desarrollo nacional...", mientras que con los pobres nos conformamos con gritarles consignas desde una tarima o en una marcha bajo sol y agua.

Habrán de tener claro, candidatas y candidatos: el burgués y la godarria merideña nos desprecia por ser chavistas y hará hasta lo indecible, para sacarnos de la faz de la tierra. En cambio, los pobres nos han entregado su fuerza de trabajo, su vida y están dispuestos, como lo hicieron con Chávez, a darnos el voto, no solo por una tensa paz, sino para que cambiemos las cosas y los liberemos del terror económico, político y social.

Esa base social nuestra, la chavista, la de la pobresía y de la clase trabajadora emancipada que está liberada del criterio servil de la llamada clase media, está a la vuelta de la esquina, en cada espacio, no en ninguna catacumba. Es la gente que nos es más nuestra. Y es, a ella, a la que debemos llegar, cada uno de nosotros, aún sin ser convocados, ni invitados, ni por el Partido, ni por el Súpercomando, ni por la candidata o candidato nuestro.

Igualmente, cada candidata y candidato a burgomaestre ha de tomar en cuenta que el triunfo sólo se alcanza concitando la voluntad del elector, seduciéndolo, enamorándolo o encantándolo con la verdad y la esperanza cierta, mas no depende de que tal o cual personaje mueva a tales o cuales grupos o masas, porque el elector no es bobo, ni nariceado, sino altamente olfativo de acuerdo con sus intereses y su sistema de creencias. Todo lo demás es paja.

Por esto, se hace preciso, que tal y como no lo hicimos en las pasadas elecciones regionales, sin aspavientos, muchos de nosotros, ahora, salgamos a buscar voto a voto a los más nuestros, al Pueblo, con disciplina, con el uno por diez (1X10) y la cuatro por cuatro (4X4), sin que dejemos espacio sin contactar y convencer, a sabiendas de que tenemos una base política y social, altamente politizada y escasamente desideologizada, razón por la cual, nuestra base social de apoyo es susceptible del: abstencionismo, el oportunismo, clientelismo, indiferencia, desafectación o radicalización errada.

Final y principalísimamente, no hay manera de que un candidato nuestro de la revolución, se presente en campaña, engatillada o engatillado en el cuento de "la paz" que estamos empezando, apenas, a consolidar en un aspecto y bajo un fuerte estado de tensión, obviando que lo que nos corroe es el terrorismo económico, lo que obligará a nuestras y nuestros candidatos desde ya, sin pasarles de lado, en plena campaña, a las más bajas manifestaciones del terrorismo económico y cuando resulten electos, a prestar El Carro de Drácula al Gobernador Rafael Lacava y a aplicar fórmulas inusitadas, para liquidar este flagelo y devolver la paz económica en cada municipio, de la mano con el Poder Popular, razón por la cual, entre muchas otras, nuestra ANC habría de estar presta a legislar para que desaparezcan los concejales y se establezcan los Consejos de las Comunas, como expresión concreta del Poder Comunal, haciendo realidad "...todo el poder para los soviets", en el nuevo Estado Comunal.

Son muchas las razones que nos hacen sentirnos optimistas por el triunfo de la revolución bolivariana, socialista y chavista en Mérida, en donde la godarria, no puede pasar, ni doblegarnos después de tanta explotación, terrorismo económico y daños causados. En Mérida, al igual que en el resto de la República, nuestros municipios ganarán con nuestras y nuestros candidatas y candidatos, para alcanzar las alcaldías y ponerlas al servicio del Estado Comunal.



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Luis Alexander Pino Araque


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