Mi Maracaibo marginada... ¿y los reales?

Maracaibo fue el último reducto del yugo español durante la guerra de Independencia, a su vez, la última provincia en integrarse a este glorioso proyecto republicano, por esto, lamentablemente no tenemos una estrella en nuestra bandera nacional, hoy, Maracaibo es uno de los últimos reductos cuarto republicanos de nuestro país, donde por muchos años han dominado los ya nombrado por el comandante como Adecos y sus derivados.

Pero no todo fue malo, en nuestro grandioso lago se selló la independencia de Venezuela en 1823, Maracaibo fue la primera ciudad del país con servicio telefónico (1879), con sistema eléctrico para el beneficio de la población, eso sucedió en el año 1888; además de ser la primera con un banco de características modernas fundado el año 1882 conocido como Banco de Maracaibo, se dio la primera función de cine en 1897. Todo estos grandes acontecimientos se han oscurecido por un problema grave que invade al marabino: la Anarquía, factor que ha sucumbido a la ciudad por la pérdida de gobernabilidad que ha tenido durante décadas, crecimiento desordenado provocado por la desatención y la migración descontrolada de la población, que venía en busca de mejores condiciones debido al boom petrolero del siglo pasado, y es que durante años la ciudad estaba dividida en dos, o mejor dicho existían dos ciudades en una.

Este suceso se debió al desarrollo de campamentos extranjeros construidos por las compañías transnacionales hambrientas de petróleo que querían vivir lejos de la Maracaibo colonial conformada por el actual centro histórico, estas dos "ciudades" se unían por calles de tierra y tranvías eléctricos, actualmente son las principales avenidas que sirvieron en su momento como ejes de desarrollo orgánico y que trajeron como consecuencia una carencia de equilibrio en los servicios públicos. Durante el primer gobierno de Caldera (1969 – 1974), ocurrió una de las más lamentables decisiones urbanísticas de Venezuela, la demolición de "El Saladillo", popular barrio de Maracaibo, esto condujo a una alteración del valor histórico que aún ha costado rescatar.

En Diciembre del 2013 era el momento indicado para lograr revertir esta anarquía que ha estancado a la ciudad y así dejarla entrar de una vez por toda al siglo XXI, el pueblo decidió por la basura, inseguridad, transporte público obsoleto, en fin... La ingobernabilidad, y es que en mi ciudad hay tanta que muchos sectores decidieron por acción propia cerrar las calles para improvisar urbanizaciones cerradas, el bachaqueo (contrabando de alimentos y otros rubros), barriendo con los supermercados, farmacias, centro comerciales, etc. dejando a la población con las migajas que encuentran, la economía informal invade el centro y otras zonas quitándole las aceras al transeúnte, los famosos “buhoneros” merecen desde hace años reubicación y mejor trato, los edificios históricos de la ciudad están en la desidia, no hay agua, las calles llenas de huecos, el tráfico agresivo, el metro (llamado jocosamente “el centímetro”), no resuelve el problema de transporte, lago y clima contaminado, hasta el mismo comportamiento marabino dícese de ser “regionalista” inducido por los Rosales, entonces nos preguntamos: ¿Qué ocurrió? ¿Será que somos masoquistas? Bueno, en las diferentes redes sociales noté que la mayoría de las personas prefirieron ahogarse de basura y seguir siendo territorio opositor que tener a un alcalde chavista… ¿es esto posible? ¿Donde está la ética al momento de votar por el bien propio? ¿Será que no se le dio más poder mediático al plan que manejó Pérez Pirela? Qué era el único plan serio que se presentó y que el beneficio era para todos los marabinos.

Sabemos que el tema de las elecciones incluido en este último párrafo está un poco fuera de contexto, pero la problemática está latente y es por ello que lo debemos tener presente para reflexionar y así arrancar con una nueva batalla para que más temprano que tarde logremos la alcaldía y así conseguir la transformación de nuestra ciudad marginada que tanto se lo merece y que mucho la soñó nuestro Libertador.

¡Hasta la victoria siempre camaradas!


¡Chávez vive! ¡La lucha sigue!


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José Miguel Torres


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