Ruralidades

Guarulla, ¿botaste la borra?

Escucha, que la guarura alerta de montaña a montaña y vuela la soisola. Sí compay Liborio, la borra que dejó Albornoz quien reconoció que “…botó la bola” como en la oportunidad de su tatarateo se lo dijimos. No sabemos dónde fue a parar el otrora inteligente joven que aceptó la orden de Andrés Velásquez para que llevara el mensaje contemporizador a Caldera II.

Maña vieja no es costumbre que se corrige. En maña vieja sí se convirtió la del pretencioso en atornillarse matancero, después que se nos fue el camarada Maneiro. Pero si José Albornoz no soportó el faro de Andrés Velásquez ¿por qué tu, Guarulla? Confesamos que, a pesar de todo, aún te creemos fiel a tus connacionales de la raza originaria con quienes hoy, hombres y mujeres de estas montañas de cemento, compartimos Patria gracias a la revolución bolivariana; socialista, dirigida por Hugo Chávez Frías.

Por acá  se rumora que en aquellos paraísos verdes todavía campea la sombra de las Nuevas Tribus. La sombra de la misma trasnacional que invisibilizó a los cómplices que, con el asesino apellidado Zinng, masacraron toda una población indígena cuando era ministro de Relaciones Interiores el adeco Octavio Lepage. ¿Es eso lo que tú, amigo Guarulla, quieres que regrese si es que te anotaste con los pro hombres que la Polar apoya?

También se comenta que, montaña adentro, se mueve como fierabrás el joven mestizo, engendrado y con las mismas costumbres del que pretendió colonizar el territorio del hoy estado Amazonas con toda y sus riquezas naturales, valido de la tolerancia tarifada de los mandones de la cuarta república. Es decir, que las llamadas Nuevas Tribus sirvieron como cortina de humo para simular los cargamentos de piedras preciosas extraídas de tu territorio, gobernador Guarulla. ¿Estas enterado que eso es lo que quieren tus nuevos y posibles  aliados?

Por otra parte, gobernador Guarulla, estás consciente que una de las sinrazones (política aparte) por las cuales es atacado el general Rangel Silva, tiene su origen en la falacia que envía el andante comité presidido por el hijo del norteamericano que lideró las disueltas Nuevas Tribus (vía correo de Andrés Velásquez).

Entonces amigo Liborio, con lo dicho, si es que no estás enterado (como lo sospechamos), debe servirte para la meditación. Pero si nos pelamos y eres conocedor de las maniobras como primera autoridad del gran estado Amazonas, y si no corriges a tiempo, no esperes que los amazonenses todos  recojan la borra que tú botaste. Y no esperes que Henry Falcón te consuele desde tan lejos. Ese viejo adeco no es tan tonto para meterse al monte a consolarte sin visualizar el billuyo perdido. Se irá tras Ramos Allup en busca de una oportunidad para meter el hombro a la pesada andadera de Pablo Pérez.

Arriba anotamos el poco caso que nos hizo “pepe” Albornoz, cuando todavía no estaba tan obnubilado. Fue que su gratis despecho contra Chávez lo cegó. Las campanitas de Polar que Henry le hizo tilín, cual mula campanera, lo acomplejaron en borrego. Caminó tras la recua y cuando se le nubló el panorama (no podía ser de otra manera) se devolvió. No sabemos si por el camino de ida o por algún vericueto. Hasta hoy que escribimos con estos puntillazos, no sabemos de su paradero.

Por último Liborio, nos haces recordar la familiar guarura con la que nos comunicábamos de una a otra serranía. ¿Será por eso que no quisiéramos que botaras ni recogieras borras de los errores de otros? Tus camaradas étnicos, por originarios, son tan puros como la misma montaña amazonense. Regresa con ellos limpio y puro sin la borra de la engañifa de Falcón, a quien no le diremos traidor sólo que el intento por la armonización él mismo lo mal valoró. Y tú Liborio, ¿estarás a tiempo? Contéstame esa pregunta.

Patria, Socialismo o barbarie.

                       *pedromendez_bna@yahoo.es



Esta nota ha sido leída aproximadamente 2248 veces.



Pedro Méndez*


Visite el perfil de Pedro Méndez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Pedro Méndez

Pedro Méndez

Más artículos de este autor