El lloriqueo del alcalde Daniel Ponne

Ahora con los recursos del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides) se ejecutan las obras de envergadura en diferentes partes del país, por lo menos eso dicen alcaldes, gobernadores y diputados opositores, luego que la Asamblea Nacional aprobara la ley especial de liquidación del ente, sin embargo, cuando el Gobierno nacional les entrega los recursos por este concepto, o lo niegan o no hacen nada en beneficio de las comunidades.

El Fides será sustituido por el Fondo de Compensación Interterritortial, que dependerá del Consejo Federal de Gobierno, mediante una decisión que pretende profundizar el socialismo e impulsar nuevas realidades a partir de la transformación de las viejas estructuras públicas del estado burgués, pero los adversarios del proceso revolucionario patalean. Los desespera el dinero.

En Maracaibo la situación ha sido patética. Diputados del Consejo Legislativo del Zulia (CLEZ) como Alenis Guerrero, calificaron la decisión de puñalada al desarrollo de las regiones, en tanto Freddy Gómez cree que se extermina la posibilidad de mejorar la calidad de vida de la población. Ante semejantes reacciones uno no puede dejar de preguntarse: ¿Y por qué cuando les llega el Fides no lo invierten en esas obras que después de eliminado sí dicen que deben hacerse?

La posición del alcalde Daniel Ponne es peor. El burgomaestre interino dijo a la prensa: “El Fides ha permitido que Maracaibo haya iniciado un programa de recuperación de todas sus calles y avenidas” ¡Qué barbaridad! ¿Será que la primera autoridad municipal no camina la ciudad?

El Alcalde debería darse cuenta de que las vías del municipio son un desastre. Debe entender que a Maracaibo no solo la conforman las cinco o seis avenidas que los gobernantes acostumbran a repavimentar, para generar una acción efectista de su gestión. A esta comarca la constituyen todos esos barrios situados en la periferia, de latas y cartón, sin servicios públicos y surcados por cañadas sin embaular y calles tortuosas y polvorientas.

La gente que ocupa esos sectores -quienes, a pesar de estar en una jurisdicción que recibe religiosamente el dinero del Fides, están excluidos de la gestión municipal- también es marabina. Por eso, cuando políticos como Ponne salen a la palestra pública a defender el Fides, las personas saben que respira por la herida, porque esos recursos el burgomaestre nunca los ha traducido en obras y beneficios para la gente.

Y no es nada, aspira el ayuntamiento en las elecciones de diciembre. Lo niega públicamente, pero una cosa dicen sus palabras y otra el reflejo de su rostro. Es tanto el deseo que hasta le brillan los ojos cuando le tocan el tema.


albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán


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