El pueblo impone el chavismo

Las constantes victorias en las urnas, avalan el gobierno de Chávez y el poder revolucionario. Que el pueblo haya hablado así, hay que considerarlo un asunto de necesidad y lealtad.

Por razones estratégicas, desde el 2006, Chávez anuncio el paso al socialismo, se está verificando realmente ahora en Venezuela. Así puso la revolución chavista en un plano más elevado, en un salto hacia adelante en América Latina. Pero además se ha declarado a si mismo candidato oficial de la revolución, para proteger al proceso contra falsas expectativas de la mentalidad capitalista hasta enrumbar al pueblo en el camino socialista.

Si el hombre y mujer, es simplemente un objeto material del mundo capitalista, no hay razón lógica, para que no se manufacture de vez en cuando un nuevo modelo de persona, más humano, eficaz, que ayude al proceso en la gestión, en la industrialización, en la tecnología, en todos los campos. Habiendo sido producido en masa, no hecho a la medida, por la experiencia individual, este hombre y mujer chavista, es notablemente uniforme, independiente del número obtenido, están cambiando la vida de los pobres, es innegable. Utilizan el pensamiento de Bolívar revivido por Chávez, El pueblo acepta los pensamientos del libertador, escucha de su líder las ideas escritas 200 años atrás, pero, la masa introdujo un nuevo agente de cambio, el chavismo. Ahora en un partido no oficial, PCHV, partido chavista de Venezuela. Este partido sabe qué modelo de revolucionario y revolucionaria reserva en su historia y cuál es el modo de producirlo en masa.

En realidad, viéndolo con sus ojos (Chávez) parece tan simple. Hasta el 2019, todo será rehecho, sino en el 2025, la vida psico-social-económica y, de modo significativo se convertirá en una época de constante revolución, producirá personas capaces de hacerlo todo, se proyecta en las expresiones del pueblo: “Yo sigo a mi comandante, Chávez te amo, ordene mi comandante, con mi comandante en jefe hasta la muerte, es la experiencia de estos 10 años, conserva intacta la popularidad, ideal para introducir el plan general completo hacia el socialismo. La masa no aspiraría a forma más elevada de satisfacción que hacer lo que el presidente pide, se estará construyendo una nueva ideología por los resultados prácticos de la revolución. Lenin decía: “que la producción social, como la naturaleza humana, contienen mucho de inesperado y también de obstinado, como consecuencia de lo que hizo y lo que no hizo”. Resultado, lo estamos viendo hoy en Venezuela.

Se está lubricando una maquina en todo el mecanismo de la producción social, no hay nada misterioso, incomprensible, si inesperado. La gran mayoría se acostumbrara a vivir de acuerdo con ese proyecto, comprenderá que todo es posible cuando se lo realiza con planificación previa, de suerte tal, que el crecimiento social se lo relaciona con Chávez, autor intelectual del chavismo. El chavismo no revisa los dogmas, para ver si responden o no a la realidad. No modera su antagonismo hacia el capitalismo y el imperialismo, del cual tomo el saber hacer especializado, que juzgo innecesario. No modifica el principio de construir un nuevo socialismo, asume que a cada quine según su necesidad, socialismo o muerte, piensa en admitir los cambios necesarios para sacar adelante el proceso, no pone en duda su aptitud para ese papel, no abandona su amistad con Castro, su ideólogo, tampoco su idolatría por Bolívar. Tampoco duda que su partido, no el partido, haga que el venezolano se ajuste a su concepción del hombre nuevo chavista. Esta ultima afirmación, decisión del pueblo.

Se diría que la primera precaución de Chávez es aclarar como el socialismo llegara a Venezuela de su mano, la forma en la transición, no es en ningún modo la etapa más alta del proceso y, el periodo que transcurra entre los dos, será de duración indefinida. No hay fecha señalada para entrar al socialismo, dependerá del pueblo, mientras más pronto mejor, para resolver lo que haya que resolver, tampoco debe haber una adopción apresurada de medidas para las que no están maduros los tiempos ni el pueblo. Eso conduciría a una deformación de la revolución y desacreditaría la causa. Así, mientras proclama el cambio, deja inmutable el aspecto permanente del chavismo en una etapa preparatoria, de suerte que siempre pueda haber un aplazamiento más de los beneficios que no pueden obtenerse fácilmente para alcanzar las metas. Como segunda precaución, formula requisitos de tiempo, como paso al socialismo, porque en la práctica las metas siguen estando lejanas.

A pesar de todos sus errores de cálculo que señalan su conducta y la del gobierno, no se infecto de dudas, ni de prepotencia, continúa en su labor de vanguardia revolucionaria en la organización y dirección. Su proyecto sobre el futuro de Venezuela, está en manos del pueblo. Por ahora sigue siendo acertada su gestión para justificar la reelección, los resultados y el condicionamiento de la oposición se están dando, eso le da profundidad al proyecto socialista y a la ideología chavista aceptada por la masa popular.


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Raúl Crespo


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