Desorden político, de opositores y chavecistas en mi barrio

Quisiera hablar del amor, de la historia de los caminos de mi barrio, pero lo cierto es que el actual estatus político de país está desde hace rato en un total caos, no permiten centrarme.

Desde el mismo día que el chavismo tomó el poder, se internalizaron dos morbos para que este caos se entronizara y expandiera en la sociedad venezolana, ese día nuestros sueños, se convirtieron en espejismos, en donde en imagen borrosa se ve un pueblo hecho cristo, en medio de dos ladrones.

Por una parte el chavismo en su delirio organizacional basada en el sentido castrista, en donde el militar era el pilar de todo hecho social. En la otra cruz, una oposición y un grupo social de la burguesía, que desde el primer día de la asunción del poder, la tomó en contra del entonces presidente Chávez.

La torpeza política de la oposición encumbró al chavismo a una posición mayoritaria en el país, cuando el chavismo por si solo ponía sus días contados, debido a posiciones basadas en la milicia, posición no acorde con el gentilicio venezolano.

Pero, como era de esperar, tarde o temprano, a pesar de tanta torpeza de la oposición, el chavismo empezó a declinar, luego que la oposición sirviera como piso para fortalecerlo y sostenerlo en el poder por más de 20 años.

Si bien la declinación política chavecista, se ha visto influida por toda una información mediática que ha estado en su contra, estos, han creado todo el medio adecuado para que prospere lo mediático.

El chavismo, se propuso una línea social, en procura de pagar la deuda histórica, que se ha tenido con el pueblo venezolano, sin embargo, lo que hizo fue desvirtuar la posible salida y profundizar esa deuda, convirtiéndola ahora en calamidad nacional. Con el consecuente resultado esperado, ahora quienes se vislumbran como salvadores nacionales, son aquellos que siempre lucharon bajo el término de la xenofobia y la poca solidaridad con sus semejantes.

La oposición crea espejismos de salidas, que ahondan la frustración del pueblo venezolano y los chavistas, consolidan la las aberraciones milicianas, propuestas desde que se hizo gobierno, lo que cada hora que pasa les aniquila

Para cumplir con la torpeza política, que tiene al país entre la xenofobia y el dolor, los chavistas acuden a desconocer a las comunidades locales y ponerlas en conflicto, cayendo en lo absurdo y haciendo que por más resistencia al dolor que tengamos, está iniciando o promoviendo un conflicto social sin precedentes- Conflicto que se agrava por dos posiciones llenas de intransigencia, incapacidad e inhabilidad política.

Hoy, como resultado, en mi Barrio Libertador se confrontan dos posiciones, que asoma coñazos, incomprensión y tragedia.

El chavismo, desconociendo todo su discurso, que sostiene toda decisión en la Asamblea de Ciudadanos, hace, por miedo y por debilidad, que los Concejos Comunales sean elegidos entre bastidores, para lo que se prestan algunos líderes sociales. Estos, creyendo que el pueblo es pendejo, creen que una gran mayoría ciudadana dejará pasar desapercibido tal ignominia política. La verdad sale a flote, debido a la ineficiencia y permanente mentira, de que los CLAP se reparten cada 15 días, con productos que sobrepasarían los 15 kilos, colocando en peligro a los líderes de calle.

En sus ocurrencias idílicas, los chavistas ordenan varios adefesios políticos: 1. Para ser dirigente social, tiene que ser miliciano. 2. Para no perder los consejos comunales, tienen que hacer a puerta cerrada. 3. El CLAP se convierte, en el primer torpedero que destruye a los líderes de calle, ya que llega cada seis meses y no acorde, con los productos del que se ufana a cada rato por televisión el Presidente Maduro. 4. Utiliza todo el poder de la gobernabilidad, para que instituciones como Funda Comunal, se preste al juego político, dirigido ahora por militares activos y en retiro. Lo que hace que se creen Consejos Comunales legales, pero no legítimos.

Ello hace que líderes de calle y comunidad entren en conflicto. La comunidad, aunque en su mayoría no creen en el Presidente Maduro y los suyos, si les creen sus cuentos, cuando emite sus largas peroratas por televisión. A.) Creen que el CLAP, llega cada 15 días. B.) Creen fervientemente que los líderes de calle les robaron, ya que no trae los productos anunciados por el Presidente.

En ello, igualmente creen los opositores y chavistas, esos, que no les toca vivir, como los líderes de calle, las vicisitudes que un mal gobierno les hace pasar, cada rato, cada hora, cada día que buscan ser atendidos por tan ineficiente servicio.

C). La comunidad cree, que los chavistas colocados a dedo dentro de las organizaciones gubernamentales, creadas para fines sociales, les van a parar bolas, cuando hagan su debida Asamblea de Ciudadanos, tal como debe ser. No lo van hacer, ya que sus decisiones antidemocráticas, se sostienen en la línea política, de que están bajo un clima de guerra

Es contradictorio escuchar a cientos de ciudadanos opositores pedir y rogar por la Asamblea de Ciudadanos, cuando sus líderes políticos desconocen tales procedimientos. Pero, lo más contradictorio, es que los chavistas, pregonadores de un nuevo devenir social, en la práctica desconocen cualquier posición que llame al reconocimiento de la Asamblea de Ciudadanos, desconocen cualquier vestigio que llame un proceso democrático diáfano; esa contradicción de clase, se une la parodia de lo Miliciano y de la guerra posible.

Entre esa aguas, hoy se debate en la calle, en ello se mezclan: la frustración de un pueblo traicionado por ambos factores en disputa, la paranoia mediática, el dolor de nuestros hijos, la realidad palpable de miseria que se ve en la cara de mi hermano, mi vecino y mi vecina.

A pesar de ello, a pesar de que se vislumbre lo calamitoso y la tragedia, hay un pueblo que en medio de estos dos ladrones de esperanza, promotores del miedo, los buenos, salen todos los días a nuestras calles, con su dolor, y pregonan y hacen que el país siga en marcha, y lo hacen y lo hacen, hasta que el propio dolor se hace parte de su alma.

Ellos, esos que creen con el corazón que es posible la esperanza, a veces necesariamente huyen en busca de una realidad más cónsona; hoy huir no es cosa de cobardes, sino estrategia de vida. Otros, como nuestros monitores deportivos, maestros, creadores musicales, teatro y cocina, hacen que aquí, entre tanto dolor, florezca un mundo azul en donde la fe vislumbra, creando acciones, para que un paragua de amor y perseverancia proteja a los niños de unos y otros.

Los del debate político, los que usted y yo identificamos, enturbian el agua, aguas que no nos permite reconocernos como hermanos, dejando pasar la noche sobre nosotros, en donde el bueno no es registrado y el malo se camufla entre la oscura claridad de ayer.

Desde hace un tiempo acá, ya las noches nos son mías, ya no sé, al fin de cuentas, quien o quienes son, los que no permiten que mi carro me traiga hasta mi casa, o accedan o no en cualquier momento mi transitar tranquilo por una u otra calle, o que alguien lleno de desesperanza, deje de reconocer la fragilidad y ternuras de mis pequeñas hijas y empiecen a ponerla trampas a la muerte.

La locura parece acercarse. Pase lo que pase, seguiré transitando las calles, el miedo nos hace valientes para buscar la mejor salida.

Me gustaría hablar del amor, pero la miradas desafiantes de mis vecinos no lo permiten, pero ni modos, no se pudo



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Gabriel Omar Tapias

Investigador

 gotapias@gmail.com

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