Poder del pueblo vs poder popular

"Haciendo crítica social

me perfumé de valiente

creyeron que era disidente

y no era más que natural"…

"Martí me habló de la amistad

y creo en él cada día

aunque la cruda economía

ha dado luz a otra verdad"…

"El mundo tiene la razón

puesta en el pan, en el diario

ese señor rudimentario

que nos dará la absolución"…

"Ciega la vida nueva es como un verso al revés, como amor por descifrar, como un Dios en edad de jugar trino vete al destino, al punto que será final, juega lo que no jugué y canta que aunque sin rey mago, sigo en pie"…

(Fragmentos de canción, Trova Cubana: "Juego que me regaló un 6 de Enero". Silvio Rodríguez.)

En el proceso político de la Venezuela actual todo se ha dicho, hemos visto la resurrección del Chávez nuestro que estas en los cielos, en la muy efectiva forma de propaganda de los creativos de la imagen y los opinadores de oficios con ínfulas de analistas que están detrás de la pantalla y nos muestran un país donde no ocurre nada malo, donde no hay muertos por falta de medicinas en los hospitales, no hay problema de salud y de hambruna; ante tanta maravilla queremos que se gobierne con la misma efectividad que alcanza esa divulgación mediática. La realidad, más allá de la pantalla, es que ya los intereses son antagónicos, no hay identidad entre el pueblo y los que se esconden detrás de las decisiones trascendentales para el funcionamiento de este país, hemos visto al pueblo resistir; a los ancianos, a los jóvenes, los niños, los obreros, los campesinos, las minorías, los aliados históricos de los trabajadores, resistir a un altísimo costo y retrasar con su participación electoral la posible caída del gobierno, ante la potencial toma del mando por una oposición a la que todo ese pueblo no puede sino temer y a la que sabe con deseos e intención de vender la soberanía al mejor postor. Hemos visto a los cuadros políticos más consistentes del proceso hablar en dolor mayor, fraternal o lastimosamente, a Nicolás Maduro; hemos escuchado las calles con sus quejas, y una tentativa de rebelión que oscila entre la confusión ante las acciones de las mafias y la de los ciudadanos expertos en el ilícito, y la claridad de que no queremos sino ser libres de cualquier política proimperialista.

Pero no hemos visto soluciones, el obrero vuelve a casa a comer las migajas del esfuerzo, la obrera llega a casa a padecer por el bienestar de sus hijos -como diría Milán Kundera porque la mujer carga con el peso del hombre. Si el ser social determina la conciencia social, esa matriz de donde surge el pensamiento, y es espíritu marxista que todo lo que tiene valor incorpora trabajo, cómo es que un gobierno cuya tesis política se supone reúne el pensamiento dialéctico, idealista, utópico, místico, no toma acciones ante quienes están pisoteando las ideas y las acciones de los que intentan levantar este país con el esfuerzo de su trabajo. Contradictoriamente el ladrón, el corrupto, el demagogo, el traidor a Chávez y al pueblo, se abroga el alma de la revolución y entre otras cosas habla del poder popular como si el mismo estuviera en acción, en tanto, todos constatamos que el poder del pueblo, ese que es un sentido de la realidad que no se desgasta en los discursos, no se esta ejerciendo, visto que esta sumido en un aturdimiento que lo aproxima a una variación de la opresión. El poder del pueblo se ejerce, y es responsabilidad de quienes son dirigencia o estuvieran en espacios de poder llamar al pueblo a esa conjunción de sus capacidades para que el mismo decida el destino de la revolución que ha elegido y cambie lo que sea necesario de su rumbo, de otro modo el ejercicio del dirigente no es sino una práctica burocrática y deshumanizante, lo que ciertamente no es de revolucionarios.

El poder del pueblo se ejerce no se decreta, el pueblo es el único que puede transformar la sociedad favorablemente. El "poder popular", ese poder, alterno a las perversiones del poder de que somos testigos en este momento, no preexiste, surge del "poder del pueblo", del poder que impide que la derecha logre sus objetivos, es el poder que debe ser convocado para enfrentar a los enemigos hoy enquistados en el gobierno y que pretenden hablar por el pueblo, que hoy debe ser capaz de derrotar la ineficiencia de los burócratas y que en el mismo paso y al mismo ritmo le cerrará el paso al fascismo.

Muchos dicen ser militantes de la revolución, pero su ubicación social no es del mismo lado que la de los pobres, de los desposeídos. Mientras aplican su práctica clientelar no puede faltar la foto y que se registre ese pañito de agua tibia a la pobreza: que quede registrado que son buenos, digo yo cínicamente buenos. Tan buenos que desvergonzadamente ni siquiera esconden que la comida que dan es traída de otros pueblos, perpetúan de esa manera la práctica clientelar que al mismo tiempo les permite enriquecerse asquerosamente.

"Claptiquemos ": el ser social no vende su conciencia por hambre, reaccionemos finalmente, porque es un asunto de sobrevivencia y dignidad. Llegó la hora de que los zurdos nos organicemos y surja, por naturaleza y no por disidencia ni traición, la acción social y política, que nos convierta en la avanzada de la revolución, la liga de los honestos para que se motorice un rescate de nuestro sueño y podamos salvarnos en el nombre de Chávez, de los hijos y de los padres nuestros.

 



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