La abstención un intento de golpe de Estado frustrado en contra de la Democracia Venezolana

Tratemos de desenmascarar la verdad del llamado a la no participación de la población Venezolana para expresar su opinión y descontento político como una propuesta legítima y valido en el marco democrático. Pero ¿cuál es el objetivo que espera lograr este sector político que convoca a la abstención? ¿Cuál es la verdad que oculta esta propuesta política?

La primera verdad es que este sector político de oposición que se considera representante de la mayoría del pueblo venezolano, no tiene una propuesta política, económica, ética y moral para presentar como alternativa democrática para el país. En segundo lugar y no menos importante es que este sector político es muy heterogéneo y diverso por lo que ha impedido la unidad política entre ellos y la imposibilidad de presentar un candidato político unitario que pueda presentarse como alternativa política frente a la Revolución Bolivariana.

Por otra parte es muy importante señalar que en nuestro histórico proceso electoral, tradicionalmente ha preexistido aproximadamente entre un 20% a 40% de abstención lo que significa que la abstención normalmente supera o alcanza los 4 millones de personas inscritas en el sistema electoral y que no participan o expresan su opinión política en ningún proceso electoral. Este sector de la población que tradicionalmente no participa debe tomarse en consideración como una fracción neutral para cualquier análisis objetivo. Es importante hacer esta aclaratoria porque es muy probable que este sector de oposición que hoy 20 de mayo de 2018 se suma a la abstención se atribuya con toda seguridad estos más de 4 millones de electores que tradicionalmente se abstiene a ejercer su derecho al voto y además hay que recalcar que este porcentaje de abstención tiende a incrementarse o disminuir de acuerdo a la elección del cargo político.

Pero para ser más objetivo en el análisis es necesario recordar las elecciones parlamentarias del 04 de diciembre del 2005 cuando este sector de la oposición se negó a participar en el proceso electoral y el partido de Gobierno gano la totalidad de los escaños con una participación con casi 32% por ciento de participación. En este proceso electoral la oposición argumentaba que la gran mayoría de la población que no participó rechazaba al sistema de gobierno y apoyaba a la oposición, atribuyéndose la abstención que se proyectaba de un 60% por ciento a su favor. Asimismo hay que señalar que el llamado de abstención en un proceso político en el que no se presente una alternativa que pueda poner en riesgo o amenaza la derrota política del rival implica también que una parte de venezolanos que apoyan al candidato de gobierno se abstengan a participar.

Ahora bien sigamos recordando que en ese proceso electoral el sector de oposición se negó a participar para seguir construyendo un discurso diseñado en descalificar las credenciales democráticas del gobierno venezolano y destruir la confianza del sistema electoral venezolano. Igualmente hay que subrayar que en las encuestas previas a las elecciones parlamentarias del año 2005 el partido de oposición con mayor intención de voto sólo contaba con casi un 14% de respaldo, es decir que era casi cantada la derrota de la oposición en el proceso electoral, razón fundamental por la cual la oposición se negó a participar en las elecciones parlamentarias del 2005.

Ahora bien si el argumento de este sector político es que con la ausencia de la participación el proceso electoral será ilegitimo e ilegal por solamente contar con el respaldo y apoyo de la OEA, la UE y por el grupo Lima, tendríamos entonces que revisar la democracia representativa que defienden todos estos países y sus sistemas electorales que hoy ponen en duda las elecciones Presidenciales de la República Bolivariana de Venezuela. Por ejemplo para concretar esta idea hagamos un pequeño recorrido citando algunos resultados electorales comparando el nivel de participación en otros procesos electorales de la región y de Venezuela. Comencemos presentando la cifra de participación electoral de octubre de 2012 cuando el Presidente Hugo Chávez gano con una participación de un 80% por ciento de la población, con más de 8 millones de votos que representaban más del 55% de los votos validos, mientras que el líder de oposición Capriles Radonski obtuvo un apoyo de más de 6 millones de votos con un 44% aproximadamente de los votos validos. Este proceso se puede contrastar con los comicios del 5 de diciembre de 1993 cuando el entonces candidato Rafael Caldera fue electo como Presidente de la República con una votación total de 1.710.722 sufragios, lo que tan sólo representaba el 30,46% de los votos validos con una participación que tan sólo alcanzaba al 60% de los inscritos en el registro electoral, sin embargo también hay que aclarar que más de la mitad de los jóvenes en edad de votar no estaban inscritos en el registro electoral en ese entonces y por otro lado hay que destacar que todos los partidos políticos tradicionales participaron en el proceso electoral.

Ahora si comparamos algunos procesos electorales de la región podemos mencionar el caso de las elecciones Presidenciales de Colombia en el 2014 cuando hubo una abstención de más del 60% por ciento, obteniendo el candidato a la reelección, el actual Presidente Juan Manuel Santos en la segunda vuelta un 50% por ciento de los votos validos escrutado, es decir que menos de 8 millones de votos de los 33 millones de ciudadanos que están inscrito en el registro electoral colombiano. Es decir que tan solo un 24% del total del padrón electoral eligieron al Presidente Juan Manuel Santos.

Por otra parte podemos también resaltar el proceso electoral presidencial de Chile en el año 2017, cuando hubo una participación menor al 50%, siendo electo el Presidente Sebastián Piñera con 3.796.579 votos en una segunda vuelta con tan solo un 26% aproximadamente de la población inscrita para votar. Por eso tal como se puede observar en ambos casos participaron todas las corrientes políticas a diferencia de nuestro actual proceso electoral.

Por lo tanto el objetivo real de este sector político es desconocer el sistema electora venezolano que permita acelerar las presiones internacionales y genere las condiciones para justificar mediaticamente una invasión militar que facilite la ingobernabilidad y la estabilidad de toda la región, en un intento frustrado por declarar fraude electoral sin participar y mucho antes de cumplirse el proceso electoral.

Mérida, 20 de mayo de 2018.

Politólogo y Ms. C. Ciencia Política Jesús G. Tarazon Segnini

Twitter: @tarazonsegnini

Correo electrónico: jgtsegnini28@hotmail.com jgtsegnini28@gmail.com



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