Del debate sobre los concejos comunales autónomos o administrados por los gobiernos locales o regionales

El poder popular y la autonomía del pueblo

Las dinámicas alternativas de las comunidades venezolanas están guiadas, entre tanto dominio cultural y político, por un conjunto de valores que componen a su vez un referente de resistencia cultural ante los aparatos de dominación del capitalismo. La fuerza con que se mantienen estos valores se ha convertido en una plataforma subjetiva para la composición de un objetivo primordial en el proceso bolivariano, el de la Construcción del Poder Popular.

Últimamente, el discurso del Poder Popular se ha masificado, esta vez por la valoración que el presidente Chávez le ha dado y que el aparato burocrático y partidista que lo acompañan ha tenido que repetir y difundir muchas veces sin ninguna profundidad y apego a las tareas que se desprenden del asumir la construcción del poder popular como alternativa para profundizar realmente la democracia participativa y las formas de autogobierno de las comunidades, así como la construcción de una nueva institucionalidad revolucionaria. Este nuevo escenario a cogido vuelo a partir del debate y la puesta en marcha de los llamados Concejos Comunales, que en un principio en la propuesta recogida en la de los concejos locales de planificación pública habían sido obviado como los verdaderos núcleos principales para el ejercicio del poder popular, de esta forma pudiéramos observar que los mismos que hoy se rasgan las vestiduras con el discurso del poder popular y de los concejos comunales fueron aquellos que desde sus puestos burocráticos y su visión conservadora planearon los mecanismos de participación del pueblo de una manera vertical y sin ningún sentido real de participación protagónica del pueblo a la hora de diseñar de abajo hacia arriba los planes y proyectos para su comunidad.

Ahora vemos un panorama más claro en cuanto al diseño de los instrumentos de participación popular, sin duda la propuesta de los concejos comunales supera enormemente en al verticalismo irracional de las primeras ideas para la planificación supuestamente desde el pueblo, sin embargo no cabe duda y como dicen es público y notorio en algunos casos, las desviaciones presente en el proceso de construcción de los Concejo Comunales, todavía sigue precediendo la conducta partidista, politiquera y reaccionaria, por encima de las verdaderas iniciativas autónomas, protagónicas y revolucionarias al momento de cumplir con la construcción del Poder Popular, lo que se traduce en un peligro real a la puesta en práctica de la democracia participativa y del avance cualitativo del proceso revolucionario, puesto que la estrategia del Poder Popular no es si no rompe con la racionalidad del poder dominante, el mismo que expresan las instituciones, aparatos políticos o individuos que han querido asumir y en cierto caso lo han logrado, el control de Concejos Comunales, con fines que solo fortalecen el triángulo dominante del Poder, el Prestigio y el Dinero.

Allí nos topamos con un tema que en algún momento debe tener una resolución, bien sea desde los que dirigen el proceso revolucionario, cosa que está en dudas, ó en el ejercicio concreto de la autonomía por parte de los sectores populares y sus vanguardias sociales. No hay posibilidad que el Poder Popular sea administrado por otro tipo de poder, este se concreta en la autonomía del pueblo, en su capacidad de establecer en su propio ámbito, su propia racionalidad para autogobernarse, para defenderse, para autoabastecerse y para constituirse en un nuevo modelo de sociedad justa, libre, solidaria: Socialista diríamos, desde abajo hacia arriba. Desde esta misma autonomía y junto al gobierno revolucionario empujaría la construcción de una nueva síntesis institucional, unas nuevas relaciones entre el pueblo organizado convertido en poder y las instituciones del estado, lo que rompería con la dominación existente entre quien dirige y es dirigido y entre quien gobierna y es gobernado, con la corrupción, el burocratismo y el montón de ideas conservadoras ajenas al ideario colectivo del pueblo.

La batalla por la construcción del Poder Popular no es nueva, forma parte del referente identitario del proceso revolucionario que se inauguró con el 27F, hemos luchado por el poder para el pueblo y es por eso que seguimos impulsando y defendiendo el tren de la Revolución Bolivariana con todos el peso de sus pasajeros, los buenos y los malos, los que luchan y los que poco luchan y hasta los que no mueven ni siquiera la silla de su oficina para contribuir con este hermoso proceso. Estos momentos son para debatirnos entre el Poder Popular y su autonomía y las formas politiqueras de querer administrar con fines reaccionarios, al pueblo que lucha. De seguro que cada quien tiene sus propios lentes para ver esta situación, es allí donde el debate político está a la orden del día y creemos conveniente asumirlo como un elemento para la lucha por la profundización y defensa de este camino que decidimos tomar como pueblo.

Para nosotros está claro en cuanto a los principios que rodean la construcción del poder popular y el ejercicio de su autonomía, así como su importancia para el proceso revolucionario, por lo cual aseguramos que si en este país no hay Poder Popular no hay revolución, no hay socialismo ni ningún proceso de transformación en beneficio de las mayorías, puesto que el poder del pueblo es el sustento de todo proceso de transformación.

jesus49@cantv.net


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Jesús Silva

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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