Desastre ambiental en Bolivia: Incendios forestales arrasan bosques en el Departamento de Santa Cruz

mágenes registradas por bomberos voluntarios que acudieron a Roboré para atender el desastre.

mágenes registradas por bomberos voluntarios que acudieron a Roboré para atender el desastre.

Credito: Web

24-08-19.-“El fuego es un monstruo que nos está amenazando. Todo es cenizas y miedo”, narra con desesperación Iván Quezada, alcalde de Roboré. En los últimos cinco días, el fuego ha consumido más de 450 000 hectáreas de bosque, cifra que sumada a las hectáreas devastadas desde que empezaron los incendios forestales en Bolivia este año bordea el millón, según fuentes oficiales, reportó el portal Mongabay Latam.

Cada año, en esta época, los chaqueos —quemas para preparar el terreno para la siembra o para la crianza de ganado— se realizan en el territorio boliviano, generando muchas veces estos focos de calor que pueden salirse de control. Pero a diferencia de temporadas anteriores, este año, un polémico decreto aprobado por el Estado, que promueve la ampliación de la frontera agrícola y permite la “quema controlada” en áreas de uso forestal, ha detonado una situación sin precedentes. La Chiquitanía está en emergencia.

INCENDIOS BOLIVIA CHIQUITANIA

Bomberos luchan contra el fuego que se extendió por los fuertes vientos en toda la región chiquitana de Santa Cruz. Foto: APG.
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Antecedentes peligrosos

En Bolivia, el chaqueo es una costumbre arraigada que, a pesar de los daños que ocasiona y de que es sancionada por ley, no ha podido ser frenada. Todo lo contrario, las recientes decisiones políticas la han alentado, en lugar de controlarla.

El pasado 9 de julio, el presidente Evo Morales aprobó la modificación del Decreto Supremo 26075, sobre Tierras de Producción Forestal Permanente, para ampliar las áreas de producción del sector ganadero y agroindustrial de los departamentos del Beni y Santa Cruz.

La norma autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias que estén concebidas bajo un sistema de manejo integral sustentable de bosques y tierras. Esta modificación también permite la quema controlada de acuerdo a la reglamentación vigente.

«Tenemos la tarea y la misión de que Bolivia crezca económicamente, no olo en base a los recursos naturales no renovables sino también en base al tema agropecuario», puntualizó el Mandatario y resaltó la apertura de importantes mercados para los productos nacionales, como el caso de la carne. Asimismo, planteó al sector ganadero del Beni construir frigoríficos certificados y modernos en la ciudad de Trinidad, para garantizar la exportación de la carne boliviana a otros continentes.

«Tenemos la tarea y misión de que Bolivia crezca también a través del desarrollo agropecuario. Otra responsabilidad con Beni es la construcción de un matadero industrial a través de un acuerdo público y privado. Beni tiene que prepararse para exportar carne directamente a China», escribió en su cuenta en Twitter.

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El lugar de los hechos

Roboré y las comunidades aledañas que son 33, están en emergencia. Si bien son ocho las comunidades que han sido afectadas directamente por el fuego, ninguna se libra del humo, del calor y por supuesto del temor.

Roboré es un municipio del departamento de Santa Cruz que tiene mucho bosque, pero es un bosque seco y hace tres meses que no llueve, lo que ha agravado la situación y ha convertido a la región en material combustible. Una pequeña chispa es suficiente.


La normativa actual; los chaqueos indiscriminados y descontrolados; el uso de vegetación local como combustible; y las condiciones climáticas adversas son, según un documento enviado a los medios de comunicación por expertos de entidades técnico académicas, los factores que provocaron el desastre ambiental en el oriente del país.

Al lugar han llegado bomberos desde la Gobernación de Santa Cruz, de la Policía y han traído cisternas. Pero es complicado acceder al área de los incendios. Todo es bosque, no hay senderos. La gente carga mochilas y bidones con agua para apagar el fuego, mientras las cisternas deben quedarse a la vera del camino. Con todo, el fuego es más rápido y mientras se apaga de un lado se aviva del otro.

Se maneja la cifra de que el 50 % del incendio se ha controlado. Es difícil saberlo. El trabajo intenso ha permitido apagar muchos focos, pero no se ha conseguido controlar ni mitigar el resto, que atenúa y se expande a momentos. El temor ahora son los intensos vientos que se pronostican para estos días.

La gente está preocupada. En la ciudad de Roboré, en medio del humo, la espera parece eterna, pero en las comunidades la situación es más grave, pues las familias se proveen del agua que cae de las serranías que rodean la región y que transportan por unas tuberías de goma, como mangueras. Ahora, estas se han quemado y no reciben agua para beber. Además, el agua que les llega está llena de cenizas y se están reportando problemas digestivos, infecciones, tos y conjuntivitis. No hay actividades, y las labores escolares se han suspendido. Las autoridades del lugar piden una declaratoria de emergencia. El Gobierno dice que no es necesario.


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La fuente original de este documento es:
mgabay (https://es.mongabay.com/2019/08/incendios-quemas-bolivia-chiquitania/)



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